Análisis de Dragon’s Crown Pro – Dragones y mazmorras

Hay pocos estudios capaces de presumir, en los tiempos que corren, de seguir abrazando los gráficos 2D y elevarlos a nuevos niveles en el terreno estético. Vanillaware forma parte de ese reducido grupo de compañías que siguen sabiendo dotar de magia a los dibujos que plasman en pantalla, hacer que cobren vida y que siempre logren captar las miradas, aunque en ocasiones sea a base de brutales excesos.

Llevan años demostrándolo, aunque dentro de su ristra de lanzamientos destacan obras como Muramasa: The Demon Blade, que llevó a Wii una historia de demonios orientales sobresaliente a nivel visual y jugable, y Dragon’s Crown. Este último, más cercano al rol occidental, al de las mazmorras y los duendes, los goblins, los dragones y todas esas criaturas propias de una noche de dados y fichas, ya hizo sus pinitos en PlayStation 3 y PlayStation Vita, llegando a ostentar el título de ser uno de los beat ‘em up más bonitos de la historia.

Y es también con él con quien vamos a quedarnos. A falta de unos días de su lanzamiento en PlayStation 4 y PlayStation 4 Pro, ya nos hemos sumergido de lleno en este desproporcionado mundo medieval cargado de fantasía y de acción gracias a Dragon’s Crown Pro. La remasterización del título que se estrenó en 2013 ofrece más de lo mismo en cuanto a contenidos y materia jugable, pero se esfuerza en reforzar por completo uno de sus aspectos clave: el visual.

La historia de Dragon’s Crown Pro mantiene todo lo que definía la del juego original de PlayStation 3 y Vita. Todo gira en torno a una reliquia con unas propiedades especiales, la Corona del Dragón. El mayor tesoro que la humanidad pueda imaginar se encuentra escondido en algún lugar recóndito, desatando todo tipo de intrigas en las más altas esferas de la realeza por conseguirla. Tu misión, como aventurero sediento de nuevas experiencias y oro, es ir descubriendo poco a poco todo lo que rodea a esta ansiada pieza.

A diferencia de lo que ocurría en el juego original, esta vez los textos sí están en castellano, acompañados de un buen doblaje al inglés. Gracias a esto, se puede disfrutar con mayor facilidad de todo lo que sucede, incluso sentirse más dentro de una partida de rol tradicional gracias al peculiar enfoque narrativo que se emplea. Todo queda descrito en segunda persona del singular, como si tuvieras a un “Máster” en una partida rolera con colegas explicándote qué sucede en cada momento y cuál es tu siguiente tarea.

Uno de los rasgos más distintivos de este Dragon’s Crown es ese intento de plasmar una experiencia tan casera y tradicional como esta del rol entre amigos en un videojuego, aunque desafortunadamente ni el argumento ni los diálogos den pie a algo realmente memorable. La auténtica esencia de este título no radica en su guión, ni tan siquiera en esa ciudad central que hace de HUB para ir a misiones principales y secundarias, sino en, hablando en plata, repartir tortas como panes. Por mucho que quiera incluir aspectos de RPG, el beat ‘em up fagocita al resto en cuestión de segundos.

Un beat ‘em up que, además, se adhiere por completo a los esquemas de juegos de hace décadas. Es cierto que hay un sistema de equipamiento, de inventario e incluso de desarrollo de personajes; pero a la hora de pasar a la acción la inmensa mayoría se reduce a tu rapidez para esquivar ataques y devolverlos a hachazos, flechazos, espadazos o incluso a base de conjuros.

Esta variedad no radica en una amalgama de movimientos disponibles, sino en la de personajes. Tenemos un total de hasta 6 aventureros a elegir entre diferentes clases, cada uno con diferentes atributos y propiedades que los hacen más o menos aptos para diferentes tipos de jugadores, pero que comparten un patrón común que le resta variedad al título.

Y ahí entra uno de los mayores problemas de Dragon’s Crown Pro, la falta de posibilidades. La mayoría de ataques se reducen al uso de un botón, combinado con diferentes direcciones. Entra también en juego un ataque especial que, en algunos personajes, resulta muy poco útil; lo que no lo hace suficientemente interesante para tener gancho en el sistema de combate. Un pequeño sistema de combos habría sentado fenómenal, aunque haya ciertas posibilidades a la hora de combinar acciones con las de los aliados que se sumen a las refriegas mientras te mueves por mazmorras, cuevas, castillos o el lugar que sea.

Sí hay que resaltar en su defensa el peculiar sistema de exploración de escenarios que se plantea. Ahora puedes usar el panel táctil para pasar el dedo por determinadas zonas y hacer que aparezcan objetos, abrir cofres, puertas cerradas y todo tipo de acciones que recaen en el pícaro que acompaña a los protagonistas. Antaño, era una acción reducida al analógico derecho, cosa que era ligeramente más lenta que ahora.

También tiene de su parte el gran hincapié por el componente multijugador. Si disfrutas de una partida en solitario, puedes reclutar a otros guerreros tras recoger sus restos y resucitarlos, para que te ayuden. De hecho, puedes pedirles que suelten las armas temporales que sueltan enemigos para cogerlas tú o incluso solicitar que se bajen de sus monturas. Un sistema de interacción sencillo y práctico con el que no sentirse en desventaja cuando se juega solo y que no es necesario cuando se apuesta por el multijugador tanto local como online.

Cojea, eso sí, cuando trata de añadir los elementos roleros. Hay un sistema de equipamiento que, aunque tiene cierto peso, se reduce a coger más y mejores armas para intentar hacer más daño a unos enemigos cada vez más poderosos (con especial mención a los jefes finales); pero cuyos efectos prácticos no son tan palpables como debieran. Trata de abordar este género, aunque realmente no hace más que volver a apuntar en dirección al beat ‘em up.

Por último, y como no podía ser de otra forma, no podemos dejar atrás el campo visual y el musical. El gran motivo tras Dragon’s Crown Pro es la mejora de todos sus gráficos, que se convierten en una auténtica delicia si se juega en un televisor 4K, y esa banda sonora orquestal, que aporta un gran salto de calidad con respecto a las composiciones originales. 

Este último punto, de hecho, es una de las grandes razones para justificar su adquisición. El apartado de diseño es sensacional en este juego y posee una personalidad innegable. Aunque también se deba a ciertas apariencias absurdamente desproporcionadas, estas forman parte de una seña de identidad que acompaña a unos escenarios preciosistas y unos enemigos cargados de mimo. Una pena que, en ocasiones, todo se vuelva un caos en pantalla cuando hay varios personajes peleando.

– Jugabilidad: Dragon’s Crown Pro posee las mismas virtudes y defectos de la obra original. Su faceta beat ‘em up sigue siendo el Sol sobre el que giran unos matices roleros bastante más ligeros de lo que parece. Misiones secundarias que dan algo más de vida y un co-op bastante divertido son lo que más alimenta este punto, junto al cross-save con la versión anterior.

– Gráficos: la joya de la corona (de dragón) de Vanillaware. El estudio siempre ha demostrado una indudable maestría a la hora de hacer que sus juegos, a pesar de ser 2D, entren por los ojos, y con el salto de resolución y calidad de esta remasterización, brillan con mucha más fuerza todavía. Poquísimos juegos tienen este nivel cualitativo.

– Sonido: aunque escasos, los temas han recibido también una renovación total gracias a la orquestación de todas y cada una de las canciones. El doblaje mantiene el mismo nivel de calidad de antaño.

– Duración: recorriendo todas las mazmorras disponibles, realizando las misiones secundarias y tratando de subir de nivel a todos los aventureros, Dragon’s Crown Pro puede dar para muchísimas horas de juego. Si te limitas a su historia principal, es probable que se lleve una decena, pero los completistas pueden tener muchísimo por delante.

– Conclusión: Dragon’s Crown Pro cumple bien con su cometido. Resalta perfectamente los puntos más fuertes del juego original, sobre todo su excelso apartado visual, y mantiene el resto de puntos como estaban. Juega a su favor la compatibilidad con la versión anterior para trasladar las partidas y lo soberbio que luce en televisores 4K, pero sigue teniendo puntos débiles a nivel jugable.
 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
Cerrar