Conducción total

El equipo de Evolution Studios nos trae su versión de Driveclub para la realidad virtual. Apoyándose en la sólida base del juego original, estrenado en 2014, e incorporando alguna que otra novedad con la que justificar la compra de aquellos que ya apostaron por él, Driveclub VR supone una de las mejores opciones del catálogo de lanzamiento de PlayStation VR y, por supuesto, la elección que todo fan del automovilismo debería realizar para exprimir las posibilidades esta revolucionaria tecnología que acaba de desembarcar en PlayStation 4.

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Driveclub VR es, sin duda alguna, una de las propuestas más sólidas del catálogo inicial de PlayStation VR. No solo se trata de una de las experiencias de juego más completas alrededor del dispositivo de realidad virtual de Sony sino una de las más extensas en cuanto a modos y entretenimiento a largo plazo. Cabe señalar que el título, la adaptación para la realidad virtual del trabajo llevado a cabo por Evolution Studios en 2014, cuenta con diversas opciones online además de las múltiples modalidades offline.

La más destacada es el modo Tour, que contiene un amplio surtido de eventos, un total de 36, que el jugador deberá superar de forma progresiva para ir ascendiendo de nivel y desbloquear, mientras trata de alcanzar las 162 estrellas disponibles a través de los diferentes objetivos, los 88 coches reales que incluye el juego y que podremos almacenar en nuestro garaje. Las opciones de personalización nos permitirán, además, modificar el aspecto de cada vehículo para adaptarlo a nuestro gusto antes de saltar a la pista. Lo mismo podremos hacer con el piloto, del que podrá seleccionarse el sexo, la cara, la vestimenta y el casco.

No obstante, el usuario también podrá mantenerse ocupado accediendo a la mencionada vertiente multijugador, creando un evento o generándolo de forma aleatoria para omitir cualquier opción de configuración. Este es, precisamente, uno de los mayores atractivos que Driveclub VR ha heredado del título anterior. De este modo, podremos seleccionar hasta 54 circuitos diferentes ubicados en Escocia, Noruega, Canadá, Chile, India y Japón, cinco de montaña, tres urbanos, la máxima novedad de esta entrega para la realidad virtual, y un circuito clásico en cada uno de ellos.

Una vez tomada la decisión, podremos escoger también la climatología, que en esta ocasión prescindirá de la lluvia por motivos aparentemente técnicos, y la hora del día. De hecho, si empezamos la carrera mientras anochece es muy probable que, dependiendo de las vueltas seleccionadas, acabemos con los faros del coche encendidos y el cielo oscureciéndose. El ciclo día-noche dinámico se convierte, por tanto, uno de los aspectos más destacados en cuanto a inmersión del jugador se refiere.

Tras modificar los parámetros deseados llegará el momento de subirnos al coche. No obstante, antes de acceder al vehículo podremos echar un vistazo al circuito desde la propia parrilla en una visión de 360 grados que nos permitirá apreciar todos los detalles, que en esta versión para la realidad virtual han perdido nitidez y han ganado en dientes de sierra respecto a lo que pudimos ver en el videojuego original de PlayStation 4. Es el precio a pagar por el espectacular efecto 3D de todos los elementos en pantalla y la consiguiente inmersión en un universo donde los paisajes han sido los más afectados.

Los vehículos, sin embargo, lucen sensacionales ante un jugador que podrá incluso interactuar con sus puertas antes de acomodarse en el asiento del piloto. Desde ahí podremos ajustar tanto nuestra altura como la cercanía al volante, dos opciones fundamentales para asegurar el confort del usuario durante la carrera y evitar cualquier tipo de mareo. Tanto es así que, salvo que el usuario sea un temerario aficionado a los derrapes vertiginosos y a los trompos, la sensación de conducción es tan realista que podremos incluso llevar a cabo sesiones ligeramente más extensas que en otras propuestas para la realidad virtual sin que nuestros sentidos se vengan, ni por asomo, abajo.

La jugabilidad arcade es, además, muy sencilla incluso con las gafas para VR, que nos pondrán en el lugar del piloto como nunca antes habíamos podido disfrutar un título automovilístico. En cualquier caso, el jugador podrá seleccionar otras dos cámaras si la sugerida por los desarrolladores no es de su agrado. La primera alternativa nos situará directamente sobre el circuito sin que visualicemos ninguna parte del vehículo, ni interna ni externa. Por su parte, la segunda nos permitirá ver el vehículo en tercera persona con una cámara habitual en cualquier juego de coches del estilo.

El equipo de Evolution Studios también ha introducido las opciones, progresivamente, añadió a Driveclub con el objetivo de lograr una conducción más cercana a la simulación. Por tanto, podremos eliminar cualquier ayuda al volante, en relación a la tracción o estabilidad del vehículo, y aumentar considerablemente la dificultad en unas carreras en las que competiremos contra ocho pilotos en lugar de los doce que nos permitiría la propuesta original. Sin embargo, aquella no nos ofrecía la posibilidad de sentirnos dentro del vehículo de un modo que solo la realidad virtual es capaz de lograr, gracias en parte a un espectacular sonido envolvente que nos hará sentir el rugido de los motores como nunca antes.

Javier Castillo

JUGABILIDAD: La conducción podía antojarse compleja con un casco de realidad virtual en la cabeza, pero nada más lejos de la realidad. Al omitir la lluvia, cualquier circuito puede afrontarse de manera sencilla tras realizar los oportunos ajustes al inicio de cada cerrera. En cualquier caso, los más exigentes pueden desactivar las ayudas en pista y acceder así a una simulación más cercana a la realidad.

GRÁFICOS: Aunque en conjunto es satisfactorio y espectacularmente inmersivo gracias al efecto 3D, es innegable el ajuste gráfico que los desarrolladores han llevado a cabo en términos paisajísticos, el apartado que más sufre en esta versión para la realidad virtual en la que asoman algunos dientes de sierra. Por el contrario, el diseño y acabado de los vehículos es la principal baza del título.

SONIDO: Se trata de otro de los aspectos clave que, sin duda, es indispensable para introducir al jugador en plena carrera, donde no solo se deleitará escuchando el amplio surtido sonora que surja de su vehículo, sino de todos aquellos a su alrededor. La banda sonora, aunque discreta, ameniza la navegación por los menús.

DURACIÓN: Un amplio surtido de modos, tanto offline como online, mantendrán ocupado al usuario durante el tiempo que considere oportuno. No solo podremos acceder al popular modo Tour sino a unos inacabables eventos que podrán generarse a nuestro antojo bajo múltiples opciones de personalización, tanto en lo referente a las localizaciones como al apartado meramente estético.

CONCLUSIÓN: La adaptación que los chicos de Evolution Studios han realizado para PlayStation VR es digna de elogio. No solo se mantiene la mayoría de virtudes de Driveclub sino que se incorporan algunos elementos que los seguidores de la franquicia agradecerán sobremanera. Driveclub VR es, por tanto, no solo una de las propuestas más interesantes del catálogo inicial del dispositivo de realidad virtual de Sony, sino una de las más extensas en cuanto a duración y características que además logrará la inmersión total del jugador.

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Driveclub VR cuenta con 88 coches y 54 circuitos.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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