Regreso a la Tierra Media

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Han pasado  ya diez años desde que El Señor de los Anillos arrasara en los cines y, como consecuencia directa, en los videojuegos. En ese tiempo, la fiebre por las aventuras de Tolkien se ha visto considerablemente reducida, salvando honrosas excepciones como Las Aventuras de Aragon. Ahora Warner intenta recuperar de nuevo la magia de la Tierra Media con una aventura que apunta al Norte. ¿Su intención? Enfocar la guerra del anillo desde un punto de vista diferente, inédito, y dar algo de frescura a la franquicia.

Territorio desconocido
Así pues, en La Guerra del Norte, pasamos a conocer a un nuevo elenco de personajes protagonistas, ajenos a la mítica comunidad formada por Aragorn, Gandalf, Frodo y demás héroes. En esta ocasión podemos manejar a Andriel (una elfa de Rivendel), el montaraz Eradan y el enano Farin. Cada uno de ellos cuenta con sus propias habilidades, según su raza, como disparar con arco, manejar hachas y armas de corto alcance, seguir rastros en el sendero, etc. Además, el juego incluye cierto elemento rolero, que nos permite ir mejorándolos poco a poco. No es que el número de opciones de personalización sea especialmente alto, pero al menos hace que la aventura resulte más profunda. En total podemos aumentar distintos atributos, como fuerza, resistencia, destreza… etc.

Pero que nadie se engañe. La Guerra del Norte, pese a todo, es un juego de acción pura y dura. Y es aquí donde residen sus mayores aciertos y también sus problemas más evidentes. Para que os hagáis una idea, el juego nos enfrenta a todo tipo de enemigos propios de la mitología creada en su día por el escritor JRR Tolkien. Además, el control resulta sencillo y cómodo de usar, en un intento notorio por llegar a todo tipo de usuarios. No obstante, es precisamente esa sencillez la que hace que la aventura tienda a volverse algo repetitiva con el paso de las horas (unas diez puede llegar a durar). Dicho de otra forma: si lo tuyo es la Tierra Media y te gusta mucho El Señor de los Anillos, lo más probable es que el desarrollo de la aventure te atrape, pero si por el contrario buscas un juego de acción, quizás su número de posibilidades sea algo reducido.

En el caso de los primeros, se lo pasarán en grande. Más que nada porque Snowblind, los responsables del juego, han cuidado mucho la esencia de la serie. Sin ir más lejos, el estilo cinematográfico de la obra de Peter Jackson está muy presente, igual que algunos de los personajes protagonistas de El Señor de los Anillos, sobre todo secundarios de lujo.

Incluso se pondría decir que la compañía es imprescindible en esta nueva aventura. En todo momento estamos acompañados por dos aliados, ya sean manejados por dos amigos o por la propia inteligencia artificial de la máquina. Sobra decir que es con otros humanos como más se disfruta la experiencia, pero si no los personajes también cumplen, a pesar de comportarse en ocasiones de forma algo “robótica”. En este caso de nosotros depende pedirles que ataquen, nos defiendan… y poco más. En cualquier caso, incluso siendo la IA quien los maneje, estos suben de nivel y desarrollan sus habilidades igualmente, si bien es cierto que no hubiera estado de más que hubiésemos sido nosotros los encargados de mejorarlos.

Además del gran componente de acción que ofrece el juego, La Guerra del Norte incluye también cierta tendencia a la exploración. En realidad, es la posibilidad de descubrir nuevos y emocionantes lugares de la Tierra Media uno de los grandes alicientes de la aventura, sobre todo gracias a las licencias que se toma el juego con respecto a las películas y el libro original.

De hecho, a nivel artístico el título resulta realmente destacable. Está claro que los programadores han profundizado en el universo literario para crear enemigos, escenarios, armas… Hasta el punto que podríamos decir que el juego compensa su falta de variedad en el desarrollo con unos niveles bastante atractivos. Por su parte, las texturas, animaciones y la banda sonora, sin ser nada del otro mundo, cumplen con creces. Igualmente, el juego puede presumir de ser, posiblemente, la aventura más sangrienta y contundente vista hasta la fecha dentro de la saga.

Conclusión. El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte es un regreso a la Tierra Media como Dios manda. En él descubrimos una nueva historia (inédita y a la vez complementaria con la original), personajes nuevos y algún que otro invitado de excepción. Todo mientras recorremos distintos niveles peleando y subiendo las habilidades de nuestro personaje. Es cierto que el juego hubiese ganado muchos enteros de ser más variado y presentar distintos retos, pero aún así los aficionados a este mítico mundo de fantasía lo disfrutarán de lo lindo.

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