La galaxia a tus pies

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Después de su lanzamiento en PC, llega a Xbox One una nueva entrega de la saga Elite, centrada en la simulación espacial, que en esta ocasión nos llega con una propuesta muy ambiciosa, realizando una representación 1:1 de la Vía Láctea y donde los usuarios serán los dueños y responsables de todo cuanto ocurra en la Vía Láctea. Prepárate para embarcarte en un viaje a través de las estrellas en el que querrás perderte durante mucho tiempo.

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha mirado el cielo con asombro, deseando forma parte de ese conjunto infinito tan desconocido. Muchas obras han conseguido acercarnos a lo que sería viajar por el espacio exterior, conocer sus oscuros secretos, sentir la soledad del que se adentra en él, algunas con mayor acierto, otras, no tanto. Por supuesto, en el mundo de los videojuegos también encontramos grandes ejemplos en este sentido, y ahora, un año después de su lanzamiento en PC, Elite: Dangerous llega a Xbox One con una premisa que encantará a los más aventureros y una puesta en escena que conseguirá robarnos muchas horas de nuestra vida.

Además, el título ha sido uno de los primeros en beneficiarse de las bondades del programa Preview de Xbox One, muy similar a lo visto en plataformas como Steam. De esta forma, los usuarios podían adquirir el producto antes de su lanzamiento oficial, por supuesto ateniéndose a las consecuencias que esto conlleva; algún que otro bug o fallos menores, debido a que el juego se encontraba todavía en desarrollo. Elite: Dangerous se ha convertido de esta forma en un gran ejemplo de lo que este servicio de Microsoft puede dar de sí, permitiendo a los jugadores formar parte de un proceso de desarrollo en el que cada día tienen más importancia.

Dicho esto, Elite: Dangerous llega a la consola de Microsoft, y próximamente a PlayStation 4, con las grandes virtudes que hicieron gala en su lanzamiento en PC, aunque también con sus pequeños desperfectos. Para empezar, diremos que nos encontramos ante un título muy exigente, no apto para todo el público, o quizá no recomendable para aquellos que no piensen dedicar muchas horas a la obra. La premisa es sencilla; nos encontramos ante un simulador espacial en el que el jugador comprueba como, ante sus ojos, se despliega un universo infinito, dispuesto a ser explorado en todo su esplendor. Así las cosas, la propuesta puede llegar a ser a veces demasiado abrumadora, dejando al jugador a su suerte en ciertos momentos, sintiendo que se encuentra verdaderamente solo en el espacio.

Es cierto que el título incluye un extenso tutorial que se divide en diferentes capítulos, además de una serie de vídeos complementarios que se recomiendan visionar para todos aquellos que se adentren por primera vez en esta longeva saga, o que no están muy familiarizados con los simuladores espaciales. A pesar de todo, en numerosas ocasiones hemos tenido la sensación de que no se nos contaban las cosas de forma detallada, cosas tan sencillas como acabar con un enemigo o un objeto espacial, cuando ni tan siquiera nos explican cómo podemos controlar nuestra nave.

Es por esto mismo que consideramos que Elite: Dangerous es un título de fondo, no está pensado para jugadores que quieran una experiencia instantánea, sino que se trata de un juego que se disfruta a medida que vamos exprimiendo todo el jugo que contiene, y ya os aseguramos que es muchísimo. Por supuesto esto no se puede considerar como algo bueno, ni por supuesto malo, se trata de una propuesta muy inmersiva y, como consecuencia, el trayecto hasta su total dominación es complejo.

Pero sin lugar a dudas la grandeza de Elite: Dangerous vuelve a estar, una vez más, en su grandeza en la puesta en escena. Basta con abrir el mapa una vez que nos embarquemos en nuestra aventura para darnos cuenta de que nos encontramos ante una representación de la Vía Láctea que consigue imponer hasta al más aventurero. Frontier Development ha hecho en este sentido un trabajo realmente digno de quitarse el sombrero, consiguiendo una fiel representación 1:1 donde se han utilizado datos oficiales de la NASA con 150.000 sistemas estelares. Por desgracia, a día de hoy la ciencia no ha conseguido explorar todos los rincones de este majestuoso lugar que es el universo, por lo que el sistema de generación procedural también hará de las suyas en el juego.

De esta forma, es bastante sencillo que un jugador se sienta bastante abrumado ante la cantidad de posibilidades que se abren ante sus ojos. Para evitar caer en la locura, recomendamos ojear todas y cada una de las características con las que está dotada nuestra nave inicial, así como los sistemas con los que cuenta. Para ello, el usuario puede navegar a través de diferentes interfaces que se encuentran a ambos lados del asiento del piloto, siendo una experiencia muy bien recreada y que consigue mantenernos atrapados.

Por supuesto, al igual que en la versión de PC, al empezar nuestra aventura nos encontraremos con una serie de recursos muy limitados, sobre todo en cuanto a créditos se refiere, la moneda de cambio que mueve este mundo y que nos permitirá reparar nuestra nave, comprar nuevas piezas, o incluso repostar en las diferentes estaciones antes de sumergirnos en nuvas aventuras. 

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Es a partir de este momento cuando el jugador se da cuenta de que es él el que tiene que elegir su destino y, por suerte, esto es algo que Elite: Dangerous sabe hacer muy bien. En todo momento podremos decidir qué misiones queremos hacer, si queremos hacer de recaderos, si preferimos protagonizar una batalla estelar sin precedentes, o si queremos convertirnos en un auténtico problema para el resto de jugadores. Todo esto es posible gracias a los tintes de MMO con los que cuenta el título, además de tener una experiencia pensada para aquellos que prefieran jugar en solitario, algo que sin duda es divertido, pero no consigue transmitir la verdadera esencia del juego.

Además del modo tradicional de juego, que podríamos decir que es infinito, aunque por supuesto puede llegar a ser monótono a la larga, nos encontramos con la inclusión del modo CQC Championship, que debutó precisamente primero en Xbox One. Aquí lo que descubrimos es un modo de juego competitivo tradicional de los shooters, abandonando el mapa infinito de la propuesta original, para llevarnos a diferentes arenas de juego donde nos enfrentaremos, a vida a muerte contra otros jugadores. Dentro de este modo, se incluyen diferentes variantes conocidas por todos los usuarios, como son; todos contra todos, donde tendremos que acabar con nuestros adversarios y salir airosos de la batalla, capturar la bandera, que toma el testigo de lo visto en diferentes títulos de acción, y por supuesto el combate a muerte por equipos, una variante del modo todos contra todos.

Sin dudas, este modo de juego ofrece una alternativa muy divertida a lo que ya conocíamos previamente en Elite: Dangerous, consiguiendo que los jugadores puedan disfrutar de una vertiente mucho más competitiva, que nos invita a seguir luchando sin descanso para conseguir más créditos, que posteriormente podremos canjear para comprar mejoras para nuestra naves o incluso nuevos vehículos.

En el apartado técnico volvemos a encontrarnos ante un título que consigue imponer a primera vista. La Vía Láctea ha sido recreada de una forma majestuosa, cargada de estrellas que consiguen transmitir el calor que desprenden, cinturones de asteroides que pueden llegar a hacernos un nudo en la garganta, y estaciones espaciales recreadas con muchísimo mimo. Por supuesto tambén hay zonas que parecen más pobres en cuanto a diseño, aunque claro está no podemos olvidarnos de que nos encontramos en el espacio, donde cualquier cosa puede ser posible. A pesar de que hemos disfrutado del juego durante su fase Preview, tenemos que reconocer que el título ha funcionado en todo momento de una forma muy fluida, solamente sufriendo alguna que otra ralentización durantes los viajes a la velocidad de la luz, algo bastante común teniendo en cuenta que estos desplazamientos tan rápidos hacen las veces de tiempos de carga. 

En cuanto a sus aspectos sonoros, cabe mencionar que la banda sonora no consigue sobresalir en ningún momento, aunque a su favor nos encontramos ante una representación de efectos sonoros realmente excepcional, que consigue tranmitir la sensación de estar perdidos en el espacio a cada rato. Por desgracia, y como punto negativo, cabe mencionar que el juego se encuentra totalmente en inglés, tanto voces como subtítulos. Habría sdio de agradecer que, con su lanzamiento en consolas, y después de contar con un mayor público en PC después de su lanzamiento, el estudio se hubiese animado a llevar a cabo un parche con la traducción a nuestro idioma. 

Rubén Moyano

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Valoración final

Gráficos: En ciertos momentos Elite: Dangerous consigue transmitir la belleza que supondría viajar al espacio aunque, en otros tantos, nos encontraremos ante lugares más sencillos y vacíos, algo que podrías tildar de normal teniendo en cuenta que nos encontramos en un entorno infinito. Gráficamente es un título muy robusto, aunque en ciertos momentos sufrimos alguna que otra ralentización menor.

Jugabilidad: Nos encontramos ante un título de fondo, no porque su jugabilidad sea compleja, sino porque para conseguir dominar todas las características del juego será necesario invertir muchas horas de nuestro tiempo. Como ventaja, nos encontramos que a medida que vamos avanzando en el juego, que vamos consiguiendo más reputación en la galaxia, la sensación de superación es mucho más palpable. A pesar de todo, habría sido de agradecer que la sección de tutoriales hubiera sido mucho más didáctica, ya que en muchas ocasiones nos sentiremos perdidos, a nuestra suerte.

Sonido: Si bien la banda sonora no consigue destacar, sí podemos asegurar que los efectos de sonido consiguen ponernos en situación. Momentos como los impactos con otras naves, o incluso asteroides, consiguen hacer que se nos erice la piel, al conseguir transmitir de una forma magistral este tipo de situaciones. Por desgracia, el juego se encuentra doblado al inglés, y tampoco tiene subtítulos en español, algo que no supone un problema en el hilo argumental, ya que este es casi inexistente, pero que sí puede poner las cosas difíciles a aquellos que no dominen la lengua, sobre todo en los tutoriales y primeros compases del juego.

Duración: Podríamos decir que el juego es infinito. Los usuarios encontrarán sitio en el título, tanto en su vertiente para un jugador, como en multijugador, teniendo en cuenta que nos encontramos ante una obra que incluye de forma muy sabia las premisas de los grandes MMO. Su sistema de generación de escenarios procedurales hace que siempre encontremos algo nuevo que explorar, aunque también es cierto que la variedad de misiones no es su punto fuerte.

Conclusión:
Si no has tenido la oportunidad de probar Elite: Dangerous en PC, ya sea porque no contabas con el equipo necesario, o bien porque elegiste esperar, ahora, con su salida en Xbox One, llega el momento ideal para adentrarse en su propuesta. Los seguidores de la saga encontrarán una nueva entrega plagada de novedades, adaptada a los tiempos que corren y con una vida útil infinita. Por su parte, todo aquél que se adentre por primera vez en la saga, o en el género, se encontrará con una propuesta muy completa, aunque también compleja. No porque el título sea complicado, sino porque, quizá, la forma en la que damos los primeros pasos no sea la más correcta. Por eso, Elite: Dangerous es un título que requiere de mucha paciencia aunque, como recompensa, nos encontramos ante un título que sabe transmitir a la perfección lo que podría ser un viaje a través de la Vía Láctea. Es también única la sensación que consigue transmitir al jugador, que en todo momento siente la necesidad de explorar lo que se encuentra en la otra punta de la galaxia, aunque ese lugar se encuentre a años luz. Si eres un aficionado a lo desconocido, has soñado con viajar a través de las estrellas y los planetas, y quieres saborear una experiencia galáctica la mar de completa, Elite: Dangerous es para ti.

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No te quedes solo en el juego:

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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