Más allá de las estrellas

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Tu deseo por llegar a conocer los lugares en los que la humanidad no ha tenido la oportunidad de estar jamás te llevará a recorrer la galaxia en Elite Dangerous. Un simulador futurista que nos pone a los mandos de una nave para ser nosotros mismos los encargados de labrarnos nuestro destino ya seamos piratas, exploradores o mineros. Solamente tú puedes ponerte límites a la hora de encarar la inmensidad de Elite: Dangerous, porque el juego, te invita a perderte en la distancia.

Uno de los puntos fuertes de Elite: Dangerous y sobre la que siempre hemos hecho hincapié, radica en su representación 1:1 de la Vía Láctea y los millones de sistemas solares que contiene. Esto como os podréis imaginar abre infinitas posibilidades a la exploración y si a lo lejos veis una estrella brillar en el juego podréis llegar hasta ella, aunque os lleve todo el día hacerlo, si está en los libros de astronomía, está en Elite: Dangerous.

Contando con un entorno tan inmensamente grande, es de suponer que sea prácticamente imposible que todos los lugares de la Vía Láctea hayan sido descubiertos hasta el momento dentro del juego así que, ¿por qué no montarnos en nuestra nave y proponernos surcar el espacio para así vender la información de lugares inexplorados posteriormente? Puede sonar fantástico, pero esta es simplemente una más de las posibilidades que ofrece Elite: Dangerous y donde nosotros elegimos el rol que queremos tomar en la galaxia, así como nuestra forma personal de ganar crédito, que básicamente, será la forma que tengamos de desarrollarnos dentro del juego.

Y es que en Elite: Dangerous no existe la progresión a base de puntos de experiencia o algo por el estilo. Todo el sistema de progresión y evolución radica básicamente en la existencia de créditos, y poder ganarlos ya sea para comprar nuevas naves (algunas de ellas extremadamente caras) que se ajusten a las diferentes tareas que nos propone el juego y que no solamente se optimizarán contando con la aviación adecuada, también requerirán de una equipación específica para poder afrontarlas con éxito. Es por ello que los créditos son algo vital en el juego ya que con ellos tenemos la posibilidad de acceder a prácticamente todo el contenido, equipamiento, naves y armas que nos permita recorrer la inmensidad sin temor. Oye mira, casi como en la vida real.

Pero no nos llevemos a error: y es que, si explorar no te llena lo suficiente -ya sea por los créditos o por la mera contemplación artística- existen muchas otras formas de alcanzar la fama y la fortuna dentro de Elite: Dangerous. Los más intrépidos pueden optar por dedicarse a la caza de recompensas, impartiendo justicia entre los piratas espaciales y mejorando poco a poco el arsenal de su nave para tener más probabilidades de éxito en los enfrentamientos. Aunque aquellos otros que prefieran una forma más pausada de obtener créditos dentro del juego, siempre podrán optar por el comercio entre estaciones espaciales, la minería, o incluso ponerse a los mandos de una nave de carga para hacer las funciones de repartidores en el FedEx del espacio. Lo que os queremos ilustrar con esto es que nada más empezar el juego empezaremos con una nave básica y 1.000 créditos a nuestro nombre, el resto está a nuestra completa disposición para obtener más dinero realizando diferentes tareas y así poder desarrollarnos. ¿Os queréis dedicar al combate? Simplemente sumergíos en tareas más mundanas para ahorrar lo suficiente y poder haceros con una nave mejor que la inicial, en la que podréis montar misiles buscadores de calor, rayos láser o ametralladoras con las que infundir terror.

Es algo que probablemente querréis experimentar en algún momento de Elite: Dangerous, el combate. Y es que dentro del juego la sensación de estar librando una batalla intergaláctica es completamente inmersiva, las maniobras de evasión y movimiento, el sonido de las balas al chocar contra la chapa de las naves, o el dominio necesario para maniobrar correctamente las naves dotan a Elite: Dangerous de una sensación muy satisfactoria a la hora de sentir que estamos pilotando una nave espacial.

Nosotros hemos probado el juego con teclado y ratón, pad de Xbox 360, y por último con Joystick Pro y Oculus Rift DK2. Mientras que el control con teclado y ratón es correcto, no terminamos de encontrarlo natural, por lo que os recomendamos que si no sois poseedores de un Joystick y un Oculus Rift, lo juguéis con mando, otorga más agilidad y naturalidad para los controles de una nave.

A la experiencia con Oculus Rift hay que dedicarle un apartado especial y es que si de algo puede presumir Elite: Dangerous es de aportar una tremenda sensación de inmersión, algo que como os podréis imaginar se ve enormemente reforzado cuando se hace uso del dispositivo, para lo que fue concebido el título en un principio.

La experiencia de inmersión es chocante y abrumadora al principio: nos aislamos de todo lo que nos rodea y por un momento nos vemos sumergidos en la basta inmensidad del espacio gracias al Oculus Rift DK2, lo que nos permite localizar las naves enemigas no solamente con el radar que tiene incorporada la nave, sino con nuestra vista y movimientos de cabeza. De esta forma, si una nave nos evade para intentar colocarse en nuestra cola, no la perderemos de vista y necesitaremos echar mano del radar, ya que simplemente siguiendo su trayectoria con la cabeza podremos ver hacia dónde se dirige. Como ya os comentamos, es algo difícil de explicar y de comprender, pero la experiencia usando el dispositivo cambia totalmente con respecto a disfrutar del juego en una pantalla corriente.

Al principio tenemos la sensación de encontrarnos completamente perdidos y abrumados por la coordinación que requiere no solamente controlar la nave con soltura, sino responder con nuestro cuerpo y vista consecuentemente, sensación que poco a poco va desapareciendo tras pasar unos minutos con el dispositivo para dar lugar a una inmersión total, y todo sea dicho, tremendamente divertida.

Pese a que Elite: Dangerous en su conjunto aporta una experiencia única en términos de inmersión y de tamaño de escenario, se sigue echando en falta el ya prometido modo offline durante su campaña de financiación en Kickstarter, por lo que para jugar al juego deberemos estar conectados a internet en todo momento. Pese a ello, si sois aficionados de los simuladores de vuelo, disfrutáis con el concepto de mundo abierto de los MMO y también os hace el combate en el aire, encontraréis en Elite: Dangerous un producto que os dará largas horas de entretenimiento, sobre todo teniendo en cuenta su carácter online y su mundo en constante evolución, lo que permite que con el paso del tiempo se siga añadiendo más contenido, como es el caso de las naves que se sumarán en 30 con la llegada de futuras actualizaciones.

Adrián López

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Valoración final

Jugabilidad: El combate espacial les resultará muy sólido y satisfactorio a los amantes de las escaramuzas aéreas, sobre todo haciendo uso de Oculus Rift. Contar con la posibilidad de cambiar de tarea y “profesión” en cualquier momento dota al título de un necesario punto de variedad, sumándolo al enorme espacio por explorar. Aunque por otra parte, a veces podemos sentirnos solos en medio de la “nada”.

Duración: Prácticamente infinita. Al tratarse de un juego que bebe en gran medida del género MMO, es el jugador quién pone límites a las horas que quiere echarle al título, actividades hay para elegir, y siempre hay más créditos con los que hacerse.

Gráficos: Sencillamente espectaculares, el acabado interior de las naves, los elementos en pantalla y los efectos lumínicos prometen llevar a los PCs de gama alta al límite en las configuraciones gráficas más exigentes.

Sonido: Un apartado sonoro que cumple, con sonidos que nos ayudan a identificar el comportamiento de nuestra nave o daños en ella, además de correctos efectos para el combate.

Conclusión:

Elite: Dangerous supone una experiencia única en términos de jugabilidad y de escenario, donde el término libertad cobra más sentido que nunca al no existir restricciones a la hora de afrontar cualquiera de las distintas “profesiones” disponibles y contando con un sistema de combate muy sólido. Pese a sus virtudes, nos pesa que no exista modo sin conexión, que sea demasiado dependiente de Oculus Rift, la dificultad para contactar con amigos dentro del juego, y la sensación de soledad que a veces sentimos. En resumen, si sois aficionados a este género, Elite: Dangerous no defrauda.

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