Cuero y césped

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EA Sports nos trae su entrega anual de FIFA. Continuista, pero efectiva, el mejor fútbol vuelve a nuestras consolas. 

Como no podía ser de otra manera, Electronic Arts no falla a su cita anual y nos ofrece con FIFA 14 la nueva iteración de su título futbolístico. En España, donde el fútbol es el deporte rey, el simulador de la compañía americana se convierte en el regalo perfecto. Y también un motivo de muchas rupturas, ya que incluye tantas posibilidades que muchos olvidan a sus parientas o parientes cuando tienen el pad entre sus manos.

Y es cierto que es difícil mejorar algo que durante los últimos años se ha acercado bastante a la perfección. Especialmente cuando los desarrolladores trabajan con un ojo aquí y el otro en la nueva generación de consolas que está a punto de llegar. FIFA 14 ofrece una marcada línea continuista, aunque efectiva. No esperéis una revolución con multitud de añadidos respecto a la temporada pasada. EA Sports se ha centrado en pulir los encuentros haciendo hincapié en diversos factores que quizás pasen desapercibidos a primera vista, pero que con la acumulación de encuentros nos harán ver el juego de otro modo. Es un juego sustentado por pequeños detalles que con la práctica, lo terminan haciendo grande.

Uno de esos detalles llama la atención antes de que eche a rodar el balón. Los menús han sufrido un lavado de cara radical. Ahora son mucho más estéticos y llamativos, con una imagen futbolística que ilustra de forma un tanto jocosa cada apartado. Se han añadido opciones interesantes y dinámicas, como poder cambiar de táctica desde el menú de pausa simplemente pulsando el stick analógico derecho. Aun así, la nueva interfaz continúa siendo poco fluida en muchos apartados, a pesar de que estéticamente luzca de maravilla. 

Ya con el esférico en movimiento no tardamos en encontrarnos con las primeras pinceladas nuevas de la obra. No son muchas, como decíamos, pero son suficientes para darle otro color a los encuentros y para volver a pasar por un pequeño proceso de adaptación que sirva para darnos cuenta de que ciertas cosas que resultaban efectivas en FIFA 13, y que realizábamos por puro instinto, aquí no tengan ningún sentido. Quizás para muchos usuarios sean nimiedades, pero es la muestra fehaciente de que desde EA trabajan de forma constante para conseguir que su simulador futbolístico se asemeje lo más posible a la realidad.

En los encuentros que hemos jugado nos da la sensación de que se ha incrementado el ritmo. Ahora los partidos tienen un ritmo intenso que quizás es excesivo. Esto provoca que muchos partidos sean correcalles, con jugadores corriendo incesantemente como si se hubieran puesto hasta las patas de la bebida milagrosa que Bugs Bunny prepara en el descanso de Space Jam. En estas ocasiones resulta complicado ejercer de Xavi Hernández y manejar los tempos del choque para calmar la situación y enfocar el partido de una forma más sosegada. Se juega por inercia a gran velocidad, especialmente cuando se juega online o con un amigo.

Esto quizás se deba a las mejoras en la IA de nuestros compañeros, que por fin dan opciones a segundas jugadas. En otras ediciones, cuando la defensa estaba cerrada, los miembros de nuestro equipo se quedaban estáticos esperando como pasmarotes. Ahora la cosa resulta bastante diferente. Tanto los delanteros como los jugadores de banda especialmente, están ofreciéndose constantemente tirando desmarques y diagonales con el fin de dar al jugador una opción de romper el cerrojo defensivo y poder encarar a portería. Es cierto que en muchas ocasiones los defensores siguen teniendo dotes adivinatorias y ‘gadgeto-piernas’ para interceptar el balón cuando parecía imposible, pero dar un pase en profundidad resulta ahora más efectivo que en anteriores entregas.

La mejora en las capacidades de los rivales también resulta evidente. Ahora, cuando un equipo pequeño se pone por delante, se repliegan y juntan las líneas perfectamente con el fin de imposibilitar que nos acerquemos al área, y esperando nuestro error para salir al contragolpe. Gracias a todas estas mejoras el jugador está un poco obligado a pensar un poco antes de realizar cada acción, pero ahora por fin se puede tener un ‘Plan B’ para que la jugada prospere con las alternativas que nuestros compañeros nos ofrecen.

Otro de los añadidos interesantes es el nuevo sistema de proteger el balón. Resulta especialmente ideal si en tu equipo tienes tanques como Diego Costa o Fernando Llorente, ya que al igual que en la realidad, dan muchas opciones a su equipo a la hora de fijar defensas y crear segundas jugadas. Es seguro que en las primeras ocasiones que pulséis el gatillo izquierdo para retener al defensa con el cuerpo perdáis el control de la bola al intentar salir haciendo un regate, pero con la práctica resulta sencillo salir airoso de estas situaciones para encarar a portería con más facilidad.

Pero si sois unos cracks del regate como Cristiano Ronaldo o Messi no os preocupéis, ya que también lo tendréis un poco más fácil. El sistema ha cambiado, y ahora se podrán realizar filigranas simplemente moviendo el joystick analógico derecho, sin necesidad de pulsar el gatillo izquierdo. No es nada fácil dejar roto a un defensa con un quiebro, pero el control en este tipo de quiebros resulta más intuitivo. Por otro lado, también se ha mejorado la física en los disparos, lo que da lugar a todo tipo de chuts que resultan impredecibles, ya que dependen de diversos factores. Se me viene a la cabeza un golpeo realizado con Ibrahimovic al realizar una volea. Le pegó mal, con la espinilla, y el balón describió una parábola altísima –y poco efectiva-. Pequeños detalles que hacen diferente cada encuentro.

FIFA 14 sigue mostrando males endémicos que llegan a desesperar. Hace tiempo que tenemos la sensación de que la barra de potencia para el pase es completamente inútil, al igual que apuntar en la dirección del compañero al que queremos darle la pelota. Muchas veces, el juego manda los pases donde quiere, provocando incesantes pérdidas al realizar una acción que no le hemos pedido. Es cierto que se puede solucionar a través de los ajustes seleccionando que los pases sean manuales, pero eso no justifica que tengas a un compañero al lado y el juego le mande la pelota a otro más alejado que además está encimado por un defensa. O que se queden estáticos como pasmarotes esperando a recibir sin que nadie se lo impida.

También frustran los controles al primer toque de los jugadores. Duele dar un pase simplemente perfecto que deje vendida a la zaga y que el delantero no controle bien. Es cierto que esto aporta realismo al juego, pero la aleatoriedad con la que ocurre esto carece de sentido. Podríamos entender que en los últimos minutos un futbolista cansado no tenga la misma precisión que en otro tramo del partido, pero que genios del balón pierdan el esférico con controles sencillos en los primeros compases resulta un tanto ilógico.

FIFA lleva años destacando por la importancia que se le está dando al ‘Social Media’, y el buque insignia de esto es Ultimate Team, tan elaborado que fácilmente podría venderse como un juego aparte, ya que a muchos jugadores este modo les engancha más que jugar partidos con equipos reales. En esta edición se han incluido diversos añadidos de lo más interesantes. Se han incluido más torneos y la posibilidad de jugar amistosos con amigos. También más opciones a la hora de cambiar los cromos con otros jugadores, pudiendo comparar el precio al que lo están vendiendo otros jugadores para darles una salida más rápida. Se han eliminado las ‘cartas de formación’ y se ha añadido ‘química’ en cada demarcación, con el fin de mejorar a los jugadores en diversos aspectos asignándoles diferentes roles. Un apartado adictivo y prácticamente independiente que cada temporada se renueva con el fin de aportar el máximo de frescura al juego.

La serie FIFA siempre ha destacado por poseer una amplia cantidad de licencias. En esta ocasión, la cifra aumenta más todavía, ya que se han incluido ligas como la Argentina o la Chilena, lo que es sin duda una magnífica noticia para nuestros lectores latinoamericanos. Quizás se echa en falta que la Champions League o la Copa Libertadores sean sucedáneos y no las competiciones reales, pero tampoco se puede exigir mucho más.

José L. Ortega

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Valoración final

Jugabilidad: Los partidos incluyen diversos añadidos como la mejora en el sistema de regates o el sistema de protección con el cuerpo para darle un enfoque diferente al de ediciones anteriores. Seguiremos vibrando con encuentros emocionantes y con ritmo que nos harán sentir como si estuviéramos de verdad en el terreno de juego

Sonido: Al frente de los comentarios vuelven a estar Manolo Lama y Paco González. Para disimular el estancamiento que llevan estos grandísimos narradores en los últimos años, se le ha dado una mayor importancia a las aportaciones a pie de campo de Antoñito Ruiz, quien ya estuviera en la edición del año pasado, pero cuya presencia era testimonial para simplemente hablar de lesiones. La banda sonora es magnífica, como siempre. E incluye temas que a buen seguro escucharemos de forma paulatina a lo largo de los próximos meses.

Duración: Se podría decir que infinita, o hasta que salga FIFA 15. Encuentros amistosos, online, temporadas, torneos, Ultimate Team… Un sinfín de opciones que harán que no nos aburramos de darle patadas al balón en un largo periodo de tiempo.

Gráficos: Es cierto que la saga necesita una renovación en este aspecto, pero es utópico pedir esto en FIFA 14 cuando la nueva generación está a punto de llegar. A buen seguro que en los próximo años veremos un lavado de cara que le sentará todavía mejor al juego de EA Sports.

Conclusiones

FIFA 14 es un juego creado a base de pequeños detalles. De pinceladas para retocar algo que está muy bien, pero que resultan obligatorias para ofrecerle al usuario algún tipo de incentivo. Si sois acérrimos del balompié, este año la cita vuelve a ser ineludible.

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