La luz de la esperanza

Final Fantasy vuelve a Nintendo DS. Y lo hace con una entrega pensada para los más pequeños de la casa. Un título de estética y desarrollo desenfadados que aporta un toque de frescura dentro de su épico y particular mundo.

¿Qué se puede decir a estas alturas de una serie como Final Fantasy? Desde que viera la luz para NES hace veinte años, esta serie ha sido siempre uno de los pilares en los que se han asentado las generaciones de juegos de rol, sin excepción. A lo largo de su historia, consolas como Super Nintendo, PlayStation o PlayStation 2 han visto cómo la obra de Square-Enix ha marcado un antes y un después en sus catálogos. Y Nintendo DS no es ninguna excepción.

Una fantasía diferente

Como el que no quiere la cosa, Final Fantasy ha ido sembrando una buena cantidad de entregas en la máquina portátil de Nintendo entre readaptaciones, sagas secundarias y, como ocurre en este caso, entregas originales. En esta ocasión nos encontramos con una aventura desenfadada y sencilla que, como evidencia su estética de personajes “cabezones”, va muy enfocada a los más pequeños de la casa.

Para empezar, la historia nos pone en la piel de cuatro héroes a los que tenemos que poner nombre. Ellos son los encargados de rescatar a una princesa que ha sido raptada por una malvada bruja. Como veis, un argumento sencillo que choca con los complejos guiones de otras entregas. Pero no todo es para niños en The 4 Heroes of the Light.

El desarrollo del juego bebe claramente de los clásicos. Durante el mismo tenemos que recorrer diferentes lugares, enfrentarnos a un sinfín de monstruos y hablar con distintos personajes. Siempre a la par que recorremos mazmorras y sitios similares. Como en casi todos los juegos de rol, en The 4 Heroes of Light vamos subiendo de nivel a nuestros héroes a medida que derrotamos enemigos, y también tenemos distintas clases que marcan nuestras habilidades. Curiosamente, en el juego estas vienen dadas por distintos sombreros, que podemos ir coleccionando e incluso potenciando.

En cualquier caso, es la acción lo que más representación tiene en el desarrollo. En este sentido las peleas son por turnos y están bastante automatizadas, en el sentido de que es la máquina quien decide a quién atacamos o a quién curamos (en caso de tener que hacerlo). Una muestra más de que estamos ante un juego claramente enfocado a los más pequeños o menos expertos, pese a que no renuncie a la magia que ha hecho grande a esta popular serie.

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