Alas de fantasía

Tomando como punto de partida la duodécima entrega de la conocida serie Final Fantasy, Square Enix presenta otro juego de rol para Nintendo DS. Una exclusiva para la portátil de Nintendo que destila mucha fantasía.

Poco a poco, Nintendo DS se ha ido haciendo con un catálogo más que respetable en lo que a juegos de rol se refiere. Y a este hay que sumar esta obra llamada Revenant Wings, una aventura que parte de la historia de Final Fantasy XII, el título aparecido en su día para PlayStation 2.

Un nuevo enfoque

El argumento del juego cuenta la historia de la Piedra Sagrada, un artefacto que mantiene a flote los distintos continentes donde viven los personajes del título. Un objeto que ahora corre peligro de ser robado. Por supuesto, nuestra misión consiste en impedirlo por todos los medios posibles.

Nada más acceder al tutorial que ofrece el cartucho, nos damos cuenta de que estamos ante un juego de rol dividido en distintas misiones. Durante la aventura se nos van presentado variados objetivos que tenemos que cumplir para avanzar en la trama.

Final Fantasy Revenant Wings se desarrolla en todo momento en tiempo real. Y esto se aprecia especialmente durante los combates. Para enfrentarnos a un enemigo simplemente tenemos que señalarlo con el lápiz táctil, lo mismo que para movernos por los diferentes escenarios. Pero dichos enemigos no solamente suponen un problema en nuestro camino sino que, al más puro estilo Pokémon o Dragon Quest Monsters Joker, podemos aprovecharnos de ellos para que peleen a nuestro lado. A medida que avanzamos en la aventura podemos ir encontrando a nuevos monstruos, todos divididos en distintas clases y con poderes propios. Al igual que sucede en Pokémon, cada criatura es resistente o débil a un elemento, por lo que el juego cuenta con un componente estratégico considerable.

Pero que nadie piense que se trata de un juego difícil, al contrario. Revenant Wings es uno de los Final Fantasy más sencillos con los que nos hemos encontrado últimamente. Tal vez porque Square-Enix ha tenido la intención de desarrollar un producto para todo tipo de públicos. En cualquier caso, eso sí, el juego continúa los acontecimientos vistos en Final Fantasy XII, por lo que se cierran muchos aspectos del guión que estaban “inconclusos”.

Con respecto al apartado técnico, encontramos escenarios en tres dimensiones mezclados con unos personajes tradicionales en 2D. Por su parte, la banda sonora recuerda a la de las entregas para PlayStation 2 y está llena de melodías épicas muy variadas entre sí. Como es lógico, los personajes se han visto reducidos a un look más “cartoon” de dibujos animados, cercano al aspecto que la saga tenía en la época de los dieciséis bits.

Aún así, y a pesar de que el juego supone una continuación, por así decirlo, es posible jugarlo sin haber disfrutado antes de sus entregas previas.

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