Fantasía Épica

Una de las sagas roleras de más renombre y solera dentro del sector, Final Fantasy, se estrena en la nueva generación de consolas con una aventura que rompe un tanto con los cánones de la franquicia.

A menos que hayáis estado en Plutón en las últimas décadas y a poco que os gusten los juegos de rol, seguro que la serie Final Fantasy os suena bastante. Y es que se trata de una de las aventuras más conocidas y prestigiosas dentro de su categoría. Square-Enix acaba de firmar su último episodio, el XIII, aventura destinada tanto a PS3 como a Xbox 360.

Aventura infinita

Como sucede en todos los juegos pertenecientes a esta serie, el argumento de Final Fantasy XIII está cuidado a fondo. La protagonista principal es Lightning, una joven que busca desesperadamente a su hermana y, de paso, trata de salvar su mundo de su terrible destino. Pero como es habitual en el género, Lightning está acompañada por una plétora de personajes (como Snow, Hope, etc.) que se unen a su viaje y nos ofrecen múltiples historias personales paralelas. La trama va desvelándose progresivamente a través de capítulos, existiendo un generoso surtido de ellos. Como mínimo, os esperan más de 40 horas de aventura.

La jugabilidad de esta entrega nueva de Final Fantasy se ha mantenido, aunque se han introducido cambios importantes que es conveniente señalar. De entrada, el sistema de batalla se ha creado desde cero, combinando la profundidad de los turnos con el dinamismo de las batallas en tiempo real, siendo uno de los puntos más destacados del título. Sin duda, cada combate resulta gratificante. Y dado que nos aportan puntos de experiencia que nos permiten aumentar las capacidades de nuestros héroes, es del todo recomendable pelear siempre que tengamos la ocasión.

También se ha limitado un tanto la capacidad de maniobra de los personajes. Y es que si bien es posible recorrer y explorar una amplia cantidad de decorados distintos, su estructura es algo más lineal (con excepción de uno de los últimos capítulos que forman la aventura). Esto puede echar para atrás a los usuarios más acostumbrados a jugar a este tipo de producciones, si bien los menos pacientes y expertos lo agradecerán.

La puesta en escena es realmente impactante. El motor gráfico se las apaña para presentar múltiples personajes en pantalla y fondos trabajados y coloridos sin que la acción sufra tirones ni ralentizaciones evidentes. Y además la línea artística adoptada es acertada. Por su parte, la banda sonora nos regala temas realmente inspirados e interpretados con acierto, destacando tanto el tema que sirve como introducción como el central. Y para terminar, el juego incluye cientos de diálogos entre los personajes (en inglés con subtítulos), que van desgranando la trama paulatinamente.

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