Análisis de Final Fantasy XV: Hermanos de armas – Una fantasía compartida

Hace un año se produjo un acontecimiento en el que algunos ya habían perdido la esperanza. Tras prácticamente una década de espera y un desarrollo tortuoso Final Fantasy XV llegaba a PlayStation 4 y Xbox One y a principios del año que viene también lo hará en PC. Durante estos meses Square Enix nos ha deleitado con diferentes DLCs protagonizados por los acompañantes de Noctis en la aventura principal.

Pero ahora ha llegado el momento de ir más lejos todavía. Y es que la compañía japonesa ya ha lanzado su esperada expansión Hermanos de armas o Comrades, que lleva a Final Fantasy XV al terreno multijugador. Aunque la saga ya se ha visto en circunstancias similares en el pasado esta es la primera vez que parte de una experiencia individual para llevarla hasta el online, donde podemos compartir aventuras con otros usuarios del RPG.

Hermanos de armas no solo es una mera experiencia jugable, sino que también cuenta con su propia línea argumental. En esta expansión tomamos el control de un Glaive que ha perdido la memoria, pero conserva todas sus capacidades ofensivas. Todo transcurre durante ese periodo de diez años en el que Noctis estuvo desaparecido, de modo que al fin podemos conocer con algo más de profundidad este hueco que había en la historia original de Final Fantasy XV.

Pero dejaremos los entresijos narrativos y argumentales para aquellos interesados en adentrarse en la propuesta, pues no queremos caer en el spoiler fácil. Al iniciar Comrades tendremos la posibilidad de usar un interesante editor para crear a nuestro personaje. Aunque depende mucho de tu imaginación y paciencia, lo cierto es que se pueden conseguir resultados muy satisfactorios y no tenemos por qué completar la aventura con un avatar genérico si no lo queremos.

Asimismo durante la expansión también podemos ir consiguiendo vestuario muy variado para personalizar todavía más si cabe a nuestro personaje. Pero el meollo de la cuestión está en lo jugable, así que vamos a ello. La base de Hermanos de armas está en Lestallum, donde encontraremos una central eléctrica que ya sonará a los que completaron el Final Fantasy XV. Así las cosas, cumpliendo misiones ganaremos experiencia, dinero y, muy importante, electricidad.

Aumentando la red eléctrica desbloquearemos todo tipo de nuevas actividades, como misiones, personajes y también podremos descubrir nuevos núcleos de población con los que poder relacionarnos. Cuanta más potencia energética más negocios de ropa, armamento y fotografía se abrirán, lo que nos permitirá no solo mejorar nuestro equipo y personalizar a nuestro avatar, sino también ir profundizando en todas las opciones jugables de esta peculiar expansión.

La base de Comrades se encuentra en la acción cooperativa, pues podemos compartir la experiencia con hasta tres amigos (aunque también podemos completarlo todo en solitario si así lo deseamos). Es por ello que la mayoría de misiones a las que nos enfrentaremos son de caza de monstruos, de resistencia ante oleadas crecientes o de contención de enemigos. Indudablemente son misiones muy divertidas, especialmente si las juegas en compañía, pero también acaban siendo muy repetitivas.

La coordinación es fundamental para salir exitosos de cada una de las misiones en las que nos embarquemos y algunas de ellas pueden complicarse de lo lindo si decidimos afrontarlas en solitario. Es evidente que la parte central de Hermanos de armas se encuentra en el combate y la acción, de modo que los amantes de lo puramente narrativo no tendrán tantos alicientes para jugar la expansión si su parte favorita de Final Fantasy XV era la argumental y no la jugable.

Los ítems tan habituales en la aventura original pasan ahora a un plano completamente secundario y nos deberemos apoyar en las magias para recuperar salud o infringir daño a nuestros oponentes. Acumulando puntos podemos ejecutar unas barreras mágicas que nos protegen del daño de los enemigos, aunque no resultan tan efectivas como las protecciones de Noctis en Final Fantasy XV. Pese a ello el sistema ha variado lo suficiente como para que sea una experiencia distinta a la original.

Lo que nos hubiera gustado es que Hermanos de armas nos permitiera viajar con nuestros camaradas por todo el mundo, incluido el centro de operaciones que tenemos montado en Lestallum. Desafortunadamente solo nos unimos a ellos en el campamente previo a la misión que queramos emprender. Jugar en solitario es posible, pero el hecho de tener que repetir muchas misiones para poder subir adecuadamente de nivel hace que jugar en compañía sea casi obligatorio, pues de lo contrario te podrías aburrir.

Hermanos de armas sufrió un retraso en su lanzamiento y ahora sabemos por qué era. La versión que ha acabado llegando tiene algunos problemas de rendimiento, como unos tiempos de carga bastante elevados, así como algunos bugs gráficos que Square Enix deberá corregir con la mayor presteza posible. Sin embargo en lo audiovisual la expansión sigue estando a un gran nivel, como ya lo estaba el Final Fantasy XV original.

Joel Castillo

Jugabilidad: Lo mejor de Comrades es que añade nuevas mecánicas de combate que nos invitan a cooperar y compenetrarnos con nuestros aliados para superar los enfrentamientos más complejos, aunque muchas de las misiones que tendremos que superar acaban siendo muy similares y pareciendo muy pronto bastante repetitivas.

Gráficos: Aparte de algún que otro bug gráfico y los extensos tiempos de carga Hermanos de armas sigue estando al buen nivel tanto técnico como visual al que ya estaba la aventura original que Square Enix lanzó justo ahora hace un año.

Sonido: El doblaje al inglés (los subtítulos y textos vienen en castellano) y la música están a gran nivel y acompañan a la perfección en las misiones y también en nuestras caminatas por Lestallum mientras hacemos todo tipo de tareas de exploración y personalización.

Duración: Aunque las misiones que se pueden completar no son excesivamente largas ni elaboradas, Hermanos de armas puede durarte unos cuantos días si disfrutas de la experiencia, aunque indudablemente es un contenido de menor duración que el extenso videojuego principal.

Conclusión: Comrades es un contenido adicional multijugador, de modo que no debería sorprender que narrativamente no tenga la fuerza de otros DLCs que ya ha lanzado Square Enix o que el propio Final Fantasy XV. Sin embargo sí esperábamos algo más de variedad en las misiones. Jugarlo en compañía de amigos es lo que le aporta el toque diferencial a una expansión que hace el esfuerzo de incorporar nuevas mecánicas jugables pero que se queda a medio camino en otros apartados.

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