Una fantasía para aunarlos a todos

Una de las sagas de videojuegos más populares y prolíficas de todos los tiempos regresa con una de sus entregas más esperadas. Square Enix pone fin a una década de espera y nos entrega Final Fantasy XV, un título de rol gigantesco, extenso y divertido que aunará tanto a los grandes fans de la franquicia como a los nuevos jugadores que desean iniciarse en esta fantasía. Aquí nuestro análisis. Allévoy.

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Hace diez años estábamos disfrutando de los últimos coletazos de PlayStation 2 y empezábamos a experimentar con Xbox 360. Hace diez años no sabíamos quiénes eran Marcus Fenix ni Nathan Drake. Hace diez años se presentó Final Fantasy Versus XIII y ahora, una década después, nos llega bajo un nuevo nombre: Final Fantasy XV. La entrega definitiva bajo la que Square Enix quiere unir a toda su legión de fans.

La espera ha sido larga y el camino, tortuoso. Pero Final Fantasy XV ya está aquí y nosotros queremos contarte todo lo que hemos experimentado con la nueva obra de Hajime Tabata y el mencionado estudio japonés. Hemos realizado este análisis jugando a Final Fantasy XV en su versión de PlayStation 4y la hemos jugado en la consola de actual generación estándar de Sony, por lo que el rendimiento o el apartado técnico podría variar con respecto a otras versiones.

Final Fantasy XV nos pone en la piel de Noctis Lucis Caelum, Noct para los amigos, que abandona su Insomnia natal para emprender un viaje hacia Altissia, donde debe contraer matrimonio con Lunafreya Nox Fleuret, o Luna, la Oráculo del universo del juego, cuya misión es utilizar sus poderes para impedir que la noche se siga extendiendo y que el mundo se suma en una oscuridad infinita.

Noctis arranca su travesía en compañía de sus tres inseparables amigos Prompto, Gladioulus e Ignis, que deben ejercer también la función de protectores. El grupo abandona la ciudad, dejando a Regis solo a las puertas de la firma de un tratado que pondrá fin a la guerra que Lucis y Niflheim mantienen desde hace mucho tiempo. Nada sale como estaba previsto y Noctis y sus amigos continúan su viaje para encontrarse con Luna, aunque ahora por un motivo muy distinto.

“Para todos los fans y para quienes hoy descubren Final Fantasy”. Con esta frase nos da la bienvenida Final Fantasy XV cada vez que iniciamos el videojuego y lo cierto es que es mucho más acertada que lo que una simple frase introductoria pudiera parecer. Y es que un amante de la franquicia desde hace años disfrutará con cada referencia y cada detalle conocido, pero también un nuevo usuario que nunca se haya adentrado en el universo Final Fantasy podrá seguirlo todo sin ningún problema.

Ese equilibrio era el que buscaba Square Enix desde el comienzo y, por nuestra parte, creemos que la misión ha sido cumplida. Ahora bien, pasemos a desgranar los entresijos de esta nueva entrega de la saga. El combate, como siempre, tendrá una importancia capital, de modo que hacernos a él es clave para disfrutar de la extensa experiencia que tenemos ante nosotros. Es por ello que ya en el menú de inicio tenemos la posibilidad de iniciar un tutorial para aprender las mecánicas básicas.

Una vez demos comienzo a la aventura como tal comenzaremos a darnos cuenta de que la vertiente narrativa tiene un enorme peso en el videojuego, como es habitual en la franquicia de Square Enix. No faltan los típicos tics orientales, como enormes cartelones más propios de un tráiler que de un juego final, pero teniendo en cuenta que los primeros compases de la aventura actúan a modo de prólogo tiene su sentido.

La historia se sigue con interés desde el minuto uno y no deja de ganar en emoción e intriga por saber cómo continuará. Algunas dudas más dejan las conversaciones in-game entre los protagonistas de la aventura, así como ellos mismos. El grupo de héroes está algo desdibujado y realmente solo hemos sentido simpatía real por Prompto, uno de los tres acompañantes de un poco carismático Noctis. Gladiolus e Ignis, por su parte, logran destacar en contadas ocasiones a lo largo de la aventura. No daremos detalles sobre otros personajes para no caer en el spoiler fácil, que queremos respetar escrupulosamente.

Como decíamos, aunque desde el mismísimo principio del juego se nos otorga libertad de acción y movimiento, los compases iniciales son una especie de presentación de todo lo que estará por venir, por lo que las misiones principales transcurren de forma bastante lineal hasta bien empezada la aventura. Pero pasemos a lo que nos podemos encontrar en el mundo abierto, que no es poco.

Para comenzar por algún lugar lo haremos por las formas que tenemos de desplazarnos por el vasto mundo. Como era de esperar, podemos ir a pie, lo que haremos muy a menudo, especialmente en ciudades, asentamientos o cuando tengamos que adentrarnos en terrenos con vegetación o presencia enemiga. Si deseamos movernos con mayor presteza también podremos utilizar el Regalia, el coche que Noctis y su grupo de amigos emplean a lo largo del juego y que, de hecho, pueden modificar para mejorar sus prestaciones.

A bordo del Regalia podremos seleccionar (en ocasiones no tendremos esa opción y conducirán por nosotros) si queremos que sea el propio Noctis quien conduzca o si será otro miembro del grupo quien lo haga. Sea como fuere, los viajes en coche serán prácticamente automáticos y tan solo nos gustarán durante las primeras horas de juego. Es más que posible que luego se nos hagan pesados y tediosos y optemos por saltarlos, para lo que tendremos que pagar dinero del juego (una gran incomodidad al principio, cuando escasean los guiles).

Si queremos amenizar nuestro viaje podemos encender la “radio” y escuchar una selección musical ni muy variada ni de mucha calidad. El tercer y último método de transporte son, por supuesto, los chocobos, que igualmente no tendremos disponibles en los primeros compases de la aventura. Serán muy útiles para distancias intermedias que sean extensas para hacerlas a pie y para las que sea incómodo coger el coche.

Uno de nuestros objetivos fundamentales será descubrir poblaciones, asentamientos y puntos de interés, pues a partir de ahí lograremos avanzar en la historia, acceder a misiones secundarias, entablar relación con otros personajes y también mejorar nuestro equipo. Y es que, normalmente, en estos puntos destacados encontraremos una variedad de lugares que suelen estar presentes en todos ellos.

En primer lugar tenemos un depósito de combustible para que nuestro Regalia no nos deje tirados en medio de la nada. Asimismo contaremos con un tendero que nos venderá armas y equipo para Noctis y sus compañeros, tiendas y puestos que nos ofrecerán pociones, elixires y demás víveres e incluso restaurantes y bares, cuyos dueños nos ofrecerán información sobre la zona y nos darán encargos secundarios que podemos superar para conseguir unos guiles extra o para “farmear” experiencia.

Las misiones secundarias tienen un nivel recomendado al que conviene hacer caso, pues aceptar y comenzar una que supere ampliamente nuestro nivel de habilidad será todo un quebradero de cabeza y a buen seguro no conseguiremos superarla. Sin embargo nada nos obliga a emprender misiones de carácter secundario y es algo que podemos o no hacer si nos place. En nuestra opinión, de hecho, las misiones secundarias son muy poco interesantes a no ser que quieras hacer alguna de las dos cosas que hemos dicho.

En estos asentamientos también conoceremos a personajes que podrán hacer cosas por nosotros. Por ejemplo, uno de ellos será capaz de mejorar nuestro armamento si le llevamos los materiales (repartidos y señalados por todo el mundo del juego) adecuados, mientras que otro mejorará el Regalia con diferentes parámetros o personalizará el color, la tapicería o las llantas a nuestro gusto.

Pasemos ahora al quid de la cuestión: el combate. Y es que los momentos de acción espectacular coparán gran parte de lo que hagamos durante todo Final Fantasy XV. El combate del juego se sustenta en tres fundamentos básicos: atacar, esquivar y usar poderes que solo Noctis tiene. Para atacar deberemos mantener un solo botón y seleccionar el arma que mejor se adapte al combate en cuestión (algunos enemigos sufrirán más daño por una espada que por una lanza).

Si optamos por utilizar magias (algunos enemigos solo sufren verdaderos daño con este tipo de ataques) también deberemos estar pendientes de la barra de maná o energía, pues en caso de llegar al mínimo Noctis se sentirá exhausto y sus capacidades ofensivas se verán muy mermadas. Siempre podremos ponernos a cubierto o tomar algún ítem para recuperarnos y seguir a pleno rendimiento.

Otra de las bazas ofensivas de Noctis son sus poderes, como uno que nos permite atravesar a nuestros enemigos (les causamos más daño cuanto más lejos de ellos estemos), otro mediante el cual nos colgamos en puntos elevados del escenario para recuperar vitalidad y energía y propinar un gran golpe a un enemigo en una posición inferior y, finalmente, poderes de una potencia bestial capaces de cambiar por completo el combate, pero que nos dejarán muy tocados de maná.

El otro gran fundamento que deberemos controlar será el del esquive. También manteniendo un botón presionado iremos esquivando todo ataque que los enemigos nos hagan, aunque también se irá desgastando nuestra barra de energía. En fase defensiva, con frecuencia aparecerá la palabra Guardia, que nos indica que debemos pulsar el botón adecuado en el momento justo para asestar un contragolpe poderoso. Si no lo hacemos al ritmo que se nos marca seremos nosotros mismos los que recibamos un golpe más potente de lo normal.

En el combate también podremos dar pequeñas órdenes a nuestros compañeros, consistentes en indicarles que hagan uso de sus habilidades. Igualmente tendremos que ir aprendiendo a realizar acciones conjuntas con Prompto, Gladioulus e Ignis y a hacer ardides (atacar por la espalda a los enemigos) para dominar cada una de las batallas y no llevarnos ningún que otro susto.

Si un combate se nos diera mal y un compañero de Noctis cayera herido, este entraría en fase de agonía. Cuando esto ocurre debemos ir en su ayuda y reanimarle. Una vez hecho esto deberíamos darle un elixir que restablezca parte de su vitalidad si no queremos que vuelva a caer acto seguido. Si es el propio Noctis el que cae en agonía durante el combate serán nuestros compañeros los que tengan que venir a reanimarnos.

Pese a que durante las primeras horas el combate nos parecerá complejo lo acabaremos dominando a la perfección y, finalmente, también aborreciendo. Y es que a no ser que nos encontremos a nuevos enemigos estaremos ante combates muy mecánicos y que se nos harán algo repetitivos. Pese a ello se trata de una experiencia más que satisfactorio teniendo en cuenta que será una de las cosas que más hagamos durante el transcurso de la aventura fantástica que se nos presenta.

Las noches en Final Fantasy XV son tremendamente peligrosas y hemos de tener cuidado si vamos a viajar en este momento del día. Y es que cuando caiga el sol aparecerán bestias gigantescas y muy peligrosas. Si queremos evitarlas tendremos que pasar la noche en un asentamiento o bien en campamentos que encontremos a lo largo del mapa, donde nuestro buen amigo Ignis nos podrá cocinar algo y podremos asentar la experiencia que hemos ido ganando para subir de niveles y distribuir puntos en el árbol de habilidades, ya sea para potenciar a Noctis en combate cuerpo a cuerpo, combate mágico o incluso a los aliados del protagonista.

Por su parte, Noctis también tendrá como afición exclusiva la pesca, que consiste en un simpático y entretenido minijuego que nos puede aportar algo de variedad en un momento dado. Prompto, por ejemplo, es aficionado a la fotografía y cada vez que nos vamos a dormir nos enseña las instantáneas que ha hecho a lo largo del día para que elijamos las que más nos gustan y así configuremos nuestro propio álbum de fotos de nuestra aventura o las compartamos con nuestros amigos.

No cabe ninguna duda de que Square Enix ha cuidado hasta el más mínimo detalle de Final Fantasy XV y no es de extrañar que el aspecto final del videojuego sea sencillamente imponente. Estamos ante uno de los grandes referentes gráficos de la actual generación de consolas y ello se consigue gracias a escenarios gigantescos y espectaculares, ciudades muy detalladas y especialmente una iluminación de infarto.

En ese sentido cabe destacar el magnífico ciclo día/noche que encontramos en el juego y que, como ya hemos dicho, no es meramente estético, sino que influye en la jugabilidad, pues de noche todo será más difícil. Tampoco sorprende una exquisita banda sonora, ya que con solo escuchar unas notas de la melodía del menú sabremos que estamos ante uno de los apartados destacados del título. Por poner un par de “peros” en la vertiente audiovisual hemos de decir que Final Fantasy XV no cuenta con voces en castellano (aunque sí con textos perfectamente traducidos) y que su tasa de frames por segundo, al menos en la versión que nosotros hemos probado, es algo irregular.

Final Fantasy XV saldrá a la venta mañana, 29 de noviembre, en PlayStation 4 y Xbox One.

Joel Castillo

Jugabilidad: La exploración de escenarios abiertos en Final Fantasy XV es tremendamente satisfactoria. Lo es por la variedad de modos que tenemos de desplazarnos (a pie, en coche o en chocobo) pero también por sus dinámico y sencillamente complejo sistema de combate. A ello cabe añadir un sinfín de cosas que hacer y una gran variedad de formas de resolverlas.

Gráficos: Como era de esperar, Final Fantasy XV luce increíblemente bien. El diseño de escenarios, la distancia de dibujado, los efectos de luz, el ciclo día/noche, las animaciones de los personajes, las físicas de las vestimentas y otros objetos. Todo está a un nivel superlativo… excepto la irregular tasa de frames por segundo.

Sonido: El apartado audiovisual también se mantiene a gran nivel en el sonido. Contamos con un doblaje al inglés y el japonés de lo más cuidados, aunque se echan en falta voces en castellano. Sin embargo la traducción de textos es adecuada y la banda sonora del videojuego nos mete de lleno en su historia. Inolvidable.

Duración: Un mundo gigantesco con centenares de cosas que hacer. Explorar, combatir, superar decenas de misiones secundarias y un modo historia principal bastante extenso. Si disfrutamos de las tareas secundarias Final Fantasy XV nos durará, a buen seguro, más de cincuenta horas.

Historia: Aunque si no has seguido de cerca la evolución del juego puedas comenzar la aventura algo perdido en el terreno narrativo, lo cierto es que pronto te encontrarás absorto en el universo que nos propone Final Fantasy XV y su sencilla aunque trepidante historia te mantendrá atrapado pese a hacer gala de un elenco de personajes que no logra estar a la altura en su mayoría. El protagonista, Noctis, sin ir más lejos, es algo menos carismático de lo que nos hubiera gustado.

Conclusión: Square Enix ha conseguido su objetivo con Final Fantasy XV: aunar a los fans clásicos de la saga y a los nuevos usuarios de la franquicia. ¿Cómo lo logra? Con una historia interesante y que mantiene en vilo al jugador y para la que no hace falta ser conocedor de la serie para seguirla y con un sistema de combate renovado, sencillo en mecánicas, pero difícil de dominar. El gran número de cosas que podemos hacer, el número de ítems que podemos conseguir si lo nuestro es explorar o los viajes a pie, en coche o chocobo por bellísimos parajes son otros de sus grandes atractivos. Final Fantasy XV es un título necesario tanto para los fans de la saga como para los aficionados al rol de corte japonés.

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Podemos desplazarnos a pie, en coche o en chocobo.

Nacho Castañón

Editor y PR en Andro4all. Licenciado en Periodismo y Comunicación Integral. Formado en El Referente, Agencia Colpisa y AlfaBetaJuega, y escribiendo sobre el mundo de la tecnología, videojuegos y deporte desde 2013. Mi perfil en LinkedIn.

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