Estrategia divina

De la mano de los responsables de clásicos como Heart of Darkness y Another World, llega un condecorado juego de estrategia que causó sensación en el pasado E3 celebrado en Los Ángeles.

No es la primera vez que nos encontramos con un juego de estrategia que tenga una naturaleza “divina”; pero sí estamos ante uno de los casos que más expectativas ha causado. From Dust es un nuevo título disponible mediante descarga digital para PlayStation 3, Xbox 360 y PC.

Guía a los tuyos

From Dust nos pone en la piel de algo parecido a un dios. Y es que nuestra misión consiste, nada más y nada menos, que en dirigir los pasos de una ancestral tribu en su camino por sobrevivir. Una tarea que llevamos a cabo a través de seis niveles y que no resulta tan sencilla como en un principio pudiera parecer. El mundo está lleno de peligros…

En realidad estamos ante un juego de estrategia algo atípico. Este nos sitúa en distintos archipiélagos en los que, alrededor de unas piedras colosales (llamadas tótems), tenemos que construir ciudades para nuestros “protegidos”. Para ello tenemos que salvarlos de los muchos desastres naturales (volcanes, tsunamis, terremotos, etc.) que los amenazan. Está claro que si la tribu muere, nosotros fracasamos, como pasaba en el clásico Lemmings.

Partiendo de una vista que recuerda un poco a Civilization, el juego nos otorga ciertos poderes divinos, que sirven para que protejamos a nuestra tribu y que vamos mejorando a medida que superamos los distintos niveles. Todos ellos están relacionados con poder transformar el terreno: mover dunas de arena, crear accesos sobre ríos, levantar presas naturales, etc.

Además del modo Historia, From Dust también esconde otras opciones, entre las que destaca otro modo (desbloqueable) mucho más directo que el principal, en el que tenemos que enfrentarnos a amenazas concretas, y teniendo una serie de poderes determinados para solucionar cada caso. En esta modalidad ser rápidos resulta igualmente necesario. Para que os hagáis una idea, estos niveles se acercan más al concepto de minijuegos de habilidad, pruebas que requieren actuar con determinación.

A nivel gráfico, el juego resulta sencillo aunque tiene aspectos que llaman la atención. La recreación de los accidentes del terreno se ha cuidado mucho, así como la manera en la que podemos manipularlo todo. Es decir, elementos como la lava, el agua, los ríos, etc. No en vano son los aspectos más básicos de su jugabilidad.

En cuanto a sus pegas más importantes, es una pena que el título resulte impredecible cada vez que lo rejugamos de nuevo, y que el modo principal no cuente con unos pocos niveles más.

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