Análisis de Furi (Nintendo Switch) – Ira y rabia para llevar

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Poquito a poco, Nintendo Switch está fraguando un catálogo indie la mar de interesante. Echar un simple vistazo a la eShop sirve para toparse con propuestas de todo tipo. Desde aventuras gráficas pixeladas hasta carreras futuristas. Ahora, The Game Bakers deja su firma en el catálogo digital con un videojuego que ya pudimos disfrutar hace poco más de un año en Xbox One, PlayStation 4 y PC pero que, viendo tanto el ritmo de crecimiento de la híbrida y su capacidad para encajar cualquier género sin problemas, como el impacto que supuso la obra del estudio francés, merecía sumarse para llegar a una nueva legión de jugadores.

Furi, la creación de los responsables de Squids que tiene como padre de su aspecto al mangaka Takashi Okazaki (Afro Samurai, entre otras), ha vuelto. Vuelven los colores vibrantes, los neones, los duelos cara a cara y la precisión milimétrica. Un título que nos lleva al pasado para disfrutar de algo sabrosamente añejo, que entra por los ojos, que te exige total atención y muchas dosis de paciencia. 

La propuesta de Furi no ha cambiado en absoluto con su salto a la híbrida de Nintendo. La historia vuelve a girar entorno a la misteriosa figura de El Extraño (The Stranger). Encerrado en una prisión por un motivo que desconocemos y alentado por un personaje que recuerda poderosamente a Ravio (The Legend of Zelda: A Link Between Worlds), quien también lo libera de sus grilletes, decide escapar y dar caza a todos los guardianes que quieren evitar su marcha. Sin miedo, sin piedad, sin perdón.

Su argumento es tan directo como lo es su propuesta de juego. La idea de este título es que el jugador pase directamente a la acción, sin florituras ni largas conversaciones en medio. Clara prueba de ello es que, aunque hay que caminar entre combate y combate para seguir avanzando en esta gigantesca y variada prisión, puedes polsar un botón para que el protagonista camine solo. Así, consigue transmitir la idea de que, en realidad, este paseo entre batallas es más un descanso, una secuencia animada en la que La Voz (ese hombre vestido de conejo), te adelanta lo que te espera y sigue aumentando tu rabia. La furia es tu motor y tu motivación, vas a acabar con todo lo que se te ponga por delante, debes saciar tu sed de venganza por haber estado encerrado.

Es una forma de contar una historia diferente. Mientras paseas y ves los originales escenarios que van surgiendo, te preparas para lo siguiente. La auténtica esencia de Furi es su mezcla de géneros, los combates donde no debes pestañear ni un segundo si no quieres convertirte en pasto. Ahí es donde brilla con tanta fuerza que puedes deslumbrarte y quedar abrumado no por su complejidad, sino por su dificultad.

Los combates siguen un esquema muy simple. Tienen una fase abierta, en la que generalmente mezclan el escenario con los mecanismos propios de cada rival, y otra cerrada, que se limita al cuerpo a cuerpo. Por eso, hablar de Furi es hablar de una mezcla de géneros. Por una parte tenemos el Hack 'n Slash más puro y duro (aunque, tristemente, sin espectaculares combos) y por otra el Bullet Hell más inmisericorde.

El jugador debe aprender las rutinas enemigas, estudiar el comportamiento de cada proyectil y descubrir cuáles son las mejores formas de reaccionar. Hay patrones básicos, rutinas que se repiten y que asumes desde el primer momento (brillo blanco para ataque cuerpo a cuerpo, áreas rojas para esquivar, etc.), movimientos que el rival telegrafía para que puedas actuar, aunque debas hacerlo con rapidez. Una décima de segundo tarde y recibes un golpe, o dos, o tres…

Tu personaje puede disparar a distancia, tanto proyectiles normales usando el stick derecho como tiros cargados manteniento un botón pulsado; pero también hace esquivas, guardias y ataques cuerpo a cuerpo. Son 4-5 acciones sencillas con las que se construye la jugabilidad. El resto depende de cada jefe, del escenario en el que se encuentre y de sus patrones de ataque, como también de tu capacidad para dominar cada mecanismo. Los habrá que lo encuentren frustrante desde el primer enemigo, el carcelero que hace de tutorial; pero también quienes lo asimilen rápido y, confiados, tarden poco en darse de bruces con otro combate. Cada uno tiene unas reglas determinadas, dificultando muchísimo el poder vencer a un rival de primeras, salvo que hayas alcanzado ese catártico punto máximo de concentración, eso que llaman La Zona.

Si logras asimilar rápidamente los tiempos de los ataques y te fijas bien en la información que Furi te manda tanto gráfica como sonoramente, es posible que ciertas peleas te resulten mucho más fáciles, sobre todo a medida que avanzas. Y se agradece, porque en ocasiones puede llegar a ser frustrante estar a punto de vaciar una barra de vida rival y encajar dos golpes que te lleven a comenzar de nuevo. ¿Cómo?, te estarás preguntando. Simple. Cada enemigo tiene varias barras de salud que se eliminan a través de las dos fases citadas antes: la primera a distancia, la segunda en un área reducida y cuerpo a cuerpo (o no). Cuando logras superar ambas, restas un cuadro de vida, te curas por completo y vuelta a empezar con una nueva rutina de ataques hasta que acabes con él.

Sin embargo, esta metodología también se aplica a ti. Tu personaje también tiene esos cuadros y, si pierde uno, no importa cuánta barra vaciaras, tendrás que comenzar de nuevo esa parte del combate y, si los pierdes todos, empezar de cero. Toparse con un contrincante que cause mucho daño, que se salga por la tangente en cualquiera de sus fases de combate; puede hacerte perder vidas casi sin darte cuenta y también disparar tus ganas de lanzar el mando por los aires. Esto dispara la dificultad, sobre todo cuando hay enemigos que aprovechan mecánicas totalmente diferentes y montan sus propias reglas sobre la marcha. Aunque, ¿a quién no le resulta interesante un desafío? Furi es para las personas que dan un paso al frente cuando se topan con algo difícil, para las que levantan la mano entusiasmadas ante esta pregunta.

En su llegada a Nintendo Switch, el gran aliciente para Furi se basa en dos grandes pilares. Por una parte sus contenidos, ya que trae todos los DLC realizados por The Game Bakers (más combates, más dificultad y, en definitiva, más horas) y por otra la portabilidad de la plataforma. Puedes jugar con un solo Joy-Con, con los dos o con el Mando Pro (este último harto recomendado), pero hacerlo en el Modo Portátil es la mejor forma de disfrutar de él.

Pierde un poco en resolución, y se nota, además de que la tasa de fotogramas no es todo lo consistente que deberia, se mantiene en 60 en los combates, algo crucial. Pero el resto se conserva. Ese estilo tan ochentero, que combina la viveza de colores con los neones e incluso una banda sonora que puede recordar a los filmes de la época. Todo eso que da tantísima personalidad y hace del estilo artístico de este videojuego algo inconfundible, sigue brillando con total fuerza incluso cuando se contempla en una pantalla de poco más de 6 pulgadas.

Jugabilidad: Exigente con el jugador, pero siempre justa. Tus muertes son total responsabilidad tuya, no fruto de alguna injusticia por parte de la máquina. Furi sabe darte la información necesaria para poder afrontar cada batalla con facilidades si sabes leer, pero el camino hasta conseguilo no es precisamente de rosas. La combinación de hack 'n slash con los infiernos de proyectiles es totalmente adictiva y perfecta para partidas rápidas (de ahí su perfecto encaje en la portabilidad de Switch). Además, la estructura, como si de un eterno Boss Rush se tratase, es idónea para los que quieren acción sin complicaciones.

Duración: La primera vuelta puede llevarte entre 4 ó 5 horas (menos si tomas una decisión en un capítulo concreto). Tiene varios finales que invitan a probar pequeños cambios en un determinado momento; pero lo realmente interesante se encuentra tras pasártelo por primera vez. Una vez conoces a todos los jefes, lo siguiente es sacar el espíritu de speedrunner e intentar conseguir los mejores tiempos y logros, o probar suerte con la dificultad y los jefes adicionales.

Gráficos: Se nota cierta torpeza a la hora de funcionar con el motor Unity. El apartado visual sigue siendo impecable, jugando con formas, colores e iluminación de una forma espectacular; pero también hay cierta falta de solidez en algunos aspectos técnicos. Texturas a resolución reducida, tasa de fotogramas variable en algunas situaciones… Necesita pulir los pequeños detalles para estar a la altura de las otras versiones en este punto.

Sonido: Banda sonora repleta de sintetizadores ochenteros y un doblaje muy acertado. Las conversaciones son pocas, realmente son todo monólogos por parte de La Voz o tus contrincantes que se intercalan entre secuencias y batallas. No tiene temas memorables ni canciones pegadizas, pero en conjunto todo funciona bien, sin desplazarte fuera de la experiencia.

Conclusión: Furi es un juego directo. Su estructuración deja claro que no es para los que buscan una historia extremadamente detallada, aunque sí para los que disfrutan explorando ese lore que hay detrás. Combates continuos, la exigencia como constante, la satisfacción al ver cómo tumbas a ese tipo que ha protagonizado tus pesadillas y la emoción al seguir en racha y tumbar a dos más sin caer ni una vez, para luego toparte de bruces con la realidad y que barran el suelo contigo. Una experiencia rabiosa y visceral, perfecta para descargar adrenalina y sacar punta a tus reflejos.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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