Marines de armas tomar

Marcus Fénix y compañía continúan su desesperada lucha contra los locust, en otro título repleto de acción y disparos. La gran batalla del pelotón Delta no ha hecho más que empezar.

El primer Gears of War es, sí o sí, el juego de acción de referencia en a actual generación de consolas. Esta es una afirmación que suponemos que nadie se atrevería a rebatir. Lo mismo que en la anterior lo fueron Devil May Cry, Halo o Resident Evil 4. Y lo fue no solamente por sus conceptos jugables, sino también por su demoledora historia o el carisma de sus personajes. En esta segunda todo sigue igual, aunque la lucha cambia de escenario.

El ataque, la mejor defensa

Gears of War 2 sigue siendo un juego de acción en tercera persona que, como decíamos, sigue a pie juntillas todo lo visto en el original. Es decir, escenarios futuristas-decadentes repletos de enemigos (bastante inteligentes, por cierto), un montón de armas distintas, intensos tiroteos basados en coberturas y una estética bélica y contundente. Simplemente hace falta escuchar alguna conversación entre Marcus Fénix, nuestro personaje, y sus compañeros para darnos cuenta de que estamos ante un juego cañero por naturaleza.

Pero, aún así, Gears of War 2 cuenta con ideas propias que lo convierten en un capítulo relativamente original. Partiendo de su argumento, que nos sitúa en la ciudad de Jacinto. El último enclave “seguro” de una humanidad cada vez más a merced de los locust. Así pues, el objetivo ahora es contraatacar de forma casi desesperada, jugárselo todo a una carta para intentar destruir el núcleo enemigo antes de que sea demasiado tarde.

Por si fuera poco, Gears of War 2 se permite alguna licencia dramática, como la relación de Marcus con algunos miembros de su equipo en horas bajas o la conmovedora búsqueda de Dominic Santiago, que perdió a su esposa en un ataque enemigo. Momentos que, pese a quedar un poco raros dentro del hilo general de la aventura, ayudan a hacer los acontecimientos más intensos.

Y es que, pese a su adictivo desarrollo y entretenida jugabilidad, hay que reconocer que Gears of War 2 carece de ese toque épico que nos maravilló en la primera parte. Epic ha intentado compensar la lograda sensación de decadencia e inmensidad del primero con enemigos finales más variados y gigantescos, pero en líneas generales Gears of War 2 tiende más al “pasillismo”, con escenarios muy lineales y demasiadas cuevas que visitar.

Pese a todo, lo dicho, el juego atrapa. Lo hace por la fuerza y el carisma de sus protagonistas y, cómo no, por un multijugador que sigue contando con modos más que suficientes para tener juego por meses. Además, el apartado gráfico, aunque abusa un poco de los tonos grisáceos y apagados del primero, sigue siendo espectacular. Los escenarios, criaturas, efectos y animaciones faciales del título son de lo mejor de Xbox 360.

Así pues, Epic ha conseguido, sin alcanzar el nivel del primer Gears of War, desarrollar una secuela muy digna, y con calidad suficiente como para satisfacer a todos los amantes de la saga. Aunque, como decíamos al principio del artículo, esta guerra no ha hecho más que empezar…

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