In Marcus we trust

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Encontrarse con viejos amigos, recordar los buenos momentos pasados juntos y a la vez enfrascarse en nuevas aventuras es de las mejores cosas que pueden pasarte en la vida. Con los videojuegos ocurre lo mismo, este año lo haremos con Nathan Drake (Uncharted 3) o Ezio Auditore (Assassin´s Creed Revelations), pero antes ya nos ha venido a visitar Marcus Fenix con Gears of War 3, sin duda alguna el juego exclusivo de Xbox 360 más esperado en 2011 por los fans de la consola de Microsoft. Echad un ojo a este análisis y después decidnos si vale o no la pena el reencuentro con el Escuadrón Delta.

Venga, meted el disco y lo primero que encontraréis es un logro todos aquellos (que no sois pocos) que probasteis la beta multijugador la pasada primavera. Esto se agradece porque lo de los puntos G es uno de los mejores inventos de Xbox Live: el pique está asegurado. Aquellos que no lo hicisteis o que incluso esta tercera parte es vuestro primer enfrentamiento con Locust no os preocupéis, el menú incluye un vídeo con la guapa Anya Stroud que resume lo antes vivido: no hay gobierno en el planeta, los Locust iniciaron la invasión y un arma tan potente como “El Martillo del Alba” no fue suficiente para eliminarlos, son ya quince los años de lucha e incluso por el camino se sacrificaron ciudades llenas de inocentes como Jacinto. Todos los refugiados buscan comenzar de nuevo, algunos se atrincheran y otros deciden atacar y resistir. Pero, en definitiva, el mensaje que lanza esta saga es que todos los humanos, militares y civiles, son  supervivientes con mayúsculas.

Gears of War 3 apuesta por forzar las emociones. Más allá de mecánicas, gráficos o jugabilidad, lo que está por encima de todo es su argumento, la fuerza por humanizar los personajes y una frase que se repite minuto a minuto: “Hay heridas que no curan”. En esta tercera parte el Escuadrón Delta lucha contra múltiples enemigos, pero sobre todo lo hace contra el dolor del recuerdo de un pasado mejor.

Comenzando la aventura

El arranque es un guiño al primer título de la saga, con Marcus saliendo de la cárcel. Es una pesadilla que sirve de tutorial con nuestro héroe atormentado por el recuerdo de su padre. Una vez despiertas del sueño la acción se inicia en un barco, el CNV Sovereign, dos años después de la destrucción de Jacinto. Allí te irás reencontrando con algunos tus compañeros: nuestro representante latino Dominic Santiago, el robot Jack destrozado, y las guerreras Jace y Anya. A su vez, en paralelo, la historia también nos lleva a Hannover, la ciudad natal de Cole. Allí está nuestro compañero con voz de Ice T junto con Sam, Carmine y Baird en busca de suministros. Todo esto no es casual, nunca antes el resto de componentes del Escuadrón Delta fueron tan protagonistas. Para que os hagáis una idea se ha tratado de llevar al juego algo parecido a lo que Spielberg hizo en su serie Band of Brothers, un destacamento de militares americanos que nos gana el corazón no solo por su destreza en el combate, también por la capacidad que tenemos de comprender e identificarnos con su sufrimiento.

Así que esta tercera parte de Gears es más cinematográfica si cabe. Marcus nos volverá a tocar la fibra con sus célebres frases ("Qué detalle", "esto me servirá"…) y los diálogos seguirán siendo igual de cafres, divertidos y descarnados. Para llevar a cabo nuestra misión tendremos a nuestra disposición el arsenal más extenso y variado: a los habituales rifle francotirador, gansher, arco explosivo, hammerburst o el mítico lancer (que ahora tiene versión retro), se unen una escopeta recortada, más tipos de granadas, hachas y muchas más sorpresas en forma de arma que preferimos no “espoilear”. También toman presencia exoesqueletos estilo Avatar como el Silverback: una armadura-robot con potente pisotón, metralleta y misiles. Todo tipo de inventos que unidos a un sistema de juego pionero (nunca hay que olvidar que el modo de cobertura de Gears es de las ideas más grandes de esta generación) hacen de este título el mejor shooter en tercera persona de la historia. Esto no es exagerar, es una afirmación objetiva que tal cual deberíais ir corriendo a incluir en la Wikipedia antes de que nosotros nos adelantemos.

La variedad de objetos escondidos aumenta, así que si queréis hacer crecer vuestros logros entre disparo y granada no dejéis de investigar cada cosita brillante que observéis. Los enemigos son muy variados y distintos y reaccionan de múltiples maneras a los disparos. Además, nada tienen que ver los Locust con sus colegas infectados, los Lambent (esta infección os dará muchas sorpresas durante el juego, y hasta ahí podemos leer…) Hay bichos de todo pelaje y muchísimos nunca vistos antes en la saga, en todo tipo de tamaños y colores, desde el enorme Leviathan hasta los pequeños pólipos o tickers. Incluso Boomers salvajes que pueden escavar y ponerse a cubierto. El caso es ponernos las cosas cada vez más difíciles.

Gears of War 3 es más intuitivo, con un interfaz en pantalla que ayuda continuamente dirigiéndonos al sitio adecuado. Los gráficos son mucho más espectaculares, es menos “pasillero” que diría un jugón de toda la vida. Las acciones también son más variadas y mejor dispuestas, incluso cómicas, como ver a Marcus manejando un extintor o pateando gallinas a lo Fable, o Cole Train colocándose una gorra de su equipo de Trashball como complemento. Otras veces nuestra, habilidad corriendo será fundamental, porque los escenarios, como decimos, son mucho más extensos. Tanto que puede parecer que nos encontremos en uno de sus mapas multijugador, un punto muy positivo.

Pero siempre hay algo negativo, agridulce, porque nadie es perfecto. Los cuatro jugadores a la vez en pantalla añaden cosas buenas y malas, lo bueno es que suman un modo multijugador cooperativo a la campaña realmente adictivo si lo practicas con colegas, lo malo es que si el resto de compañeros los maneja la inteligencia artificial la campaña baja enormemente de dificultad.

Jugando en compañía

En cuanto al multijugador online, la acción, la diversión y los modos se han multiplicado. Ya sea en Enfrentamiento, Horda o Bestia, las diferentes opciones para que no saquéis este disco de la Xbox 360 en muchísimos meses son alucinantes. Además, ahora ganaréis dinero con cada oleada que aguantéis en pie, lo que os servirá para comprar armas y munición, e incluso fortificar vuestra posición con torretas y alambradas. Pero ojo, los enemigos también serán más grandes, numerosos y furiosos que en las dos ediciones pasadas.

Emociones, sentimientos y recuerdos, eso es lo que os espera en Gears of War 3. Bueno, eso y miles de Locust y Larvas a las que dar matarile. El cierre de una trilogía que comparte iniciales con God of War, probablemente las dos sagas exclusivas con más tirón entre las dos hinchadas del planeta (Nintendo aparte, claro está, esa es otra liga). Marcus Fenix, como Kratos, ha grabado con sangre su sitio en el lugar más destacado del Olimpo de los videojuegos.

¡HERMANOS HASTA EL FINAL!

Tomás McNulty

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