El regreso del hijo pródigo

Una de las sagas más importantes del universo Xbox regresa con cambio en la dirección. La época de Epic Games ha llegado a su fin y es The Coalition la que toma el mando de Gears of War con la primera entrega de la franquicia en Xbox One. Te contamos al detalle si es digna heredera del legado de Cliff Bleszinski.

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Muy pocas sagas consiguen ser los grandes baluartes no de una plataforma ni de una generación, sino de un universo completo de consolas. Gears of War lo ha hecho en Xbox por méritos propios gracias a cuatro entregas al más alto nivel. Los tres primeros episodios numerados fueron obra de Epic Games, mientras que Judgement ya corrió a cargo de People Can Fly, aunque todavía bajo la tutela del estudio de Cliff Bleszinski.

Ahora el testigo ha pasado a The Coalition, la compañía antes conocida como Black Tusk Studios. Ya sin la protección y la garantía de calidad de Epic, la desarrolladora canadiense se enfrenta al reto más mayúsculo que jamás hayan podido imaginar: dar continuidad a una franquicia legendaria y de la que los jugadores de Xbox One y PC esperan muchísimo. Así es Gears of War 4, el regreso del hijo pródigo.

En Gears of War 4 tomamos el control de JD Fenix, hijo del mítico Marcus Fenix. Han pasado 25 años desde el final de las guerras Locust y la pandemia Lambent y JD y Del están apoyando a un grupo de contrarios a las medidas de la nueva CGO, que priva de las libertades a los ciudadanos encerrándolos en ciudades seguras. Pronto, sin embargo, verán que la oposición de la Coalición de Gobiernos Ordenados no es la única amenaza y que, tras los Locust, otras criaturas han comenzado a sembrar el pánico entre los humanos residentes en Sera, que también han de hacer frente a unas extremas condiciones meteorológicas derivadas de la desmantelación de la Imulsión.

La cuarta entrega numerada de la franquicia iniciada por Epic Games es, ante todo, puro Gears of War en el buen sentido de la expresión y también en el no tan bueno. Lo primero que es necesario señalar es que The Coalition ha empezado con buen pie su nueva saga dentro de la serie Gears, pero que sigue demasiado arraigada a los capítulos protagonizados por Marcus Fenix. La acción y la diversión desmedida siguen siendo los pilares fundamentales, aunque se echa en falta algo de atrevimiento a la hora de incorporar novedades. Lo analizamos todo en profundidad.

La mecánica de avance de Gears of War 4 es extremadamente similar a lo visto en las demás entregas de la saga. Acompañados de uno, dos o tres personajes más (según el momento de la aventura), nos tendremos que parapetar detrás de coberturas para poder sobrevivir a los ataques enemigos. En el primer tramo de la historia haremos frente a una fuerza robótica que nos atacará de diferentes formas.

Unos pequeños robots se acercarán a nosotros rodando y explotarán cuando estén a nuestro lado. Su objetivo es el de sacarnos de la cobertura y la mejor forma de eliminarlos es disparar desde la cadera o darles una patada y alejarlos de nuestra posición. Las otras fuerzas atacarán a distancia: una de menor resistencia y otra, generalmente equipada con un arma poderosa, muy resistente y que también querrá autodestruirse junto a nosotros cuando le quede poca vitalidad. Por último también deberemos hacer frente a artilugios voladores protegidos con una barrera que deberemos eliminar y otras sorpresas que, obviamente, no vamos a desvelar.

El comportamiento de los nuevos seres que hacen las veces de Locust en Gears of War 4 será similar al de los robots. Por un lado tendremos unos enemigos que se acercarán en manada hacia nosotros, mientras que habrá otros que nos dispararán desde la distancia y nuevamente haciendo distinción entre dos modalidades, una más fuerte, peligrosa y resistente que la otra.

Pero también habrá otros peligros en Gears of War 4 y aquí precisamente es donde entra la parte novedosa del programa. Hablamos de las llamaradas, una especie de tormenta eléctrica que azota el planeta Sera tras los acontecimientos de la tercera entrega de la saga. En algunos momentos de la aventura sencillamente tendremos que lidiar con las dificultades meteorológicas y esquivar los rayos mortales, mientras que en otros se fundirá con la acción y la hará más imprevisible, espectacular y, en definitiva, más divertida.

Si en algo no ha cambiado Gears of War de la mano de The Coalition, y es algo que echamos en falta, es en la amplitud de sus escenarios. La linealidad sigue siendo la tónica general de la aventura y, francamente, con el salto a la nueva generación esperábamos que se diera al jugador alguna forma más de encarar los continuos tiroteos más allá de seguir el camino preestablecido. No estamos hablando de hacer un mapa gigantesco, sino de brindar un par de caminos por escena de acción para fomentar la rejugabilidad de la obra. Especialmente lineal se vuelve cuando estamos fuera de secuencias de acción y nos movemos en compañía de nuestros aliados.

La variedad de situaciones es algo que siempre ha faltado en cierta medida en la saga Gears of War. Jugando a esta franquicia sabes que después de un tiroteo viene otro, y eso es precisamente lo que nos encanta de ella. Se nota que The Coalition ha hecho esfuerzos por otorgar algo más de variedad en este sentido, por lo que nos encontraremos con algunas fases novedosas. En algunas de ellas deberemos preparar el terreno con torretas y trampas para resistir la próxima oleada enemiga, por ejemplo. Pero lo que más nos ha gustado es la clásica fase de conducción. Antaño insufrible en la segunda entrega, aquí adopta un tono mucho más dinámico y accesible, por lo que el resultado es uno de los momentos más épicos de todo el juego.

Más allá de eso las mecánicas jugables en las partes de acción, que componen el 90% del título, siguen gozando de los mismos elementos, como un variado armamento integrado por rifles de asalto (nuestro querido Lancer, por supuesto), escopetas, pistolas, revólveres, francotiradores, lanzagranadas y muchas más sorpresas. He aquí una de las novedades, pues al acercarnos a uno de nuestros compañeros tendremos la posibilidad de pedirle que nos intercambie su arma por la nuestra en caso de que andemos cortos de munición. La sanguinolencia de Gears seguirá presente cuando usemos la motosierra del Lancer o el cuerpo a cuerpo en general.

Gears of War 4 goza de cuatro modalidades de dificultad: la más sencilla, una intermedia, una más elevada (la que, de hecho, recomiendan sus creadores para los jugadores clásicos de Gears) y una infernal. Las dificultades más subidas de revoluciones hacen que perdamos la vitalidad con mayor facilidad, lo que a la postre nos hará caer al suelo para tener que ser revividos por un compañero. Los explosivos, sin embargo, no nos perdonarán una y desmembrarán nuestro cuerpo impidiendo cualquier posibilidad de reanimación. En este sentido hemos notado una molestia bastante importante, como que en algunas de las fases de acción más intensas nuestros compañeros caigan abatidos hasta siete u ocho veces, lo que nos hace comprometer nuestra cobertura y salir para reanimarles ante el riesgo de morir nosotros también.

Si hay algo en lo que The Coalition ha querido diferenciarse de Epic Games en esta nueva saga de Gears of War ha sido en la forma de narrar su historia. Y es que Gears of War 4 es la entrega de toda la franquicia con mayor peso argumental y con mayor carga emocional, incluso más que la emotiva tercera parte. El título está repleto de guiños y referencias para los jugadores clásicos de la saga y sus cinemáticas nos hacen sumergirnos más en el universo de Gears. Un enorme punto a favor que encantará a los fans de la jugabilidad de Gears pero que aborrecían sus historias.

Lo que no está al mismo nivel, sin embargo, son algunos de los personajes principales. Cabe decir que el elenco original, compuesto por caracteres de la talla de Marcus Fenix, Dom, Cole, Baird o Anya, era francamente difícil de superar, aunque el personaje de Kait o incluso el del propio JD se quedan muy cerca de ellos. Lamentablemente el resto de secundarios no logran empatizar con el jugador o alcanzar el nivel de carisma del “reparto” de la trilogía original creada por Epic Games.
Gráficamente Gears of War 4 es una delicia. Sus escenarios cerrados favorecen todavía más la potencia bruta del título de The Coalition. La vegetación, la iluminación (especialmente la nocturna bajo la luz de la luna), las texturas y los fondos montañosos son una maravilla que no alcanzan el techo de la generación, pero probablemente sí hayan superado al máximo exponente de Xbox One hasta la fecha, Quantum Break.

El apartado sonoro no se queda atrás y volvemos a tener a nuestra disposición una gran variedad de temas tan apropiados para las numerosas fases de combate como para los momentos más centrados en la narrativa. Lamentablemente y como ya sabrás, el videojuego llega íntegramente doblado al inglés con subtítulos en castellano y no será traducido a nuestro idioma hasta el 1 de noviembre, por lo que si deseas jugarlo de lanzamiento te tendrás que conforman con las voces originales, que resulta muy satisfactorio pero también tremendamente incómodo a la hora de jugar. Nada peor que un intenso y difícil tiroteo o una persecución a toda velocidad teniendo que desviar la vista para leer los textos.

La campaña puede jugarse acompañado de un amigo tanto online como a pantalla dividida, lo que es un auténtico lujazo en los tiempos que corren. Además, Gears of War 4 cuenta, como no podía ser de otro modo, con su clásico apartado multijugador. Modalidades como el combate a muerte por equipos o un interesante modo horda en el que van apareciendo oleadas de enemigos cada vez más numerosas se dan la mano. Lamentablemente no podemos profundizar en este apartado de la propuesta, ya que Xbox no nos ha facilitado el acceso a las características online y no hemos tenido la oportunidad de probarlas y emitir nuestra opinión sobre ellas.

Joel Castillo

Jugabilidad: La cuarta entrega numerada de la franquicia mantiene todos sus pilares jugables pese al cambio de responsables. Las coberturas, los diferentes tipos de enemigos, el cuerpo a cuerpo, el sprint e incluso la motosierra del Lancer se mantienen intactas y dotan a Gears of War 4 de una apariencia continuista pero salpicada con escasas novedades muy interesantes, como las llamaradas.

Gráficos: El trabajo de The Coalition se coloca en lo más alto del catálogo de Xbox One gracias a una propuesta tremendamente increíble en lo técnico. Los efectos de luz, la vegetación y el diseño de escenarios son realmente espectaculares y en algunos momentos te dejarán con la boca abierta. Sin embargo echamos en falta unos mapeados algo más grandes que otorguen más posibilidades de acción.

Sonido: La banda sonora raya a un nivel muy alto, aunque no tanto como su magnífico doblaje al inglés. Desgraciadamente si quieres jugarlo en completo castellano deberás esperar al 1 de noviembre. No sería algo tan grave si jugarlo en versión original no supusiera una molestia. Pero sí lo es: leer textos en intensos tiroteos o persecuciones a toda velocidad es todo un incordio.

Duración: La campaña de Gears of War 4 está dividida, como es habitual en la franquicia, en cinco actos a su vez divididos en una cantidad variables de capítulos. Cada acto puede suponernos unas dos o doras horas y media, por lo que la duración de la aventura se encontrará cercana a las 11-12 horas. Además tenemos todas las características multijugador para ampliar la experiencia todo lo que se quiera.

Historia: Narrativamente tal vez estemos ante el mejor Gears of War de toda la saga. The Coalition ha hecho hincapié en un aspecto que pasó bastante desapercibido en la época de Epic Games y que ahora nos presenta una historia madura, emotiva y muy oscura. La mayor debilidad tal vez esté en sus personajes secundarios, que no están a la altura de los Dom, Cole, Baird o Anya. Sin embargo, algunos protagonistas como Kait o el propio JD sí están muy bien trabajados.

Conclusión: Gears of War 4 es todo lo que esperaban los fans de la saga del universo Xbox y mucho más. La diversión de sus intensos combates se mantiene intacta gracias a una fórmula que no ha cambiado y que añade algunos elementos novedosos y muy atractivos, como la presencia de unas condiciones meteorológicas extremas. Narrativamente estamos ante el mejor título de la franquicia y gráficamente ante el techo de Xbox One. Una de sus pocas pegas es la ausencia de doblaje al castellano (que venía siendo habitual en la serie) en su lanzamiento, aunque lo compensa con creces en el resto de sus apartados. Un auténtico imprescindible si tienes una One o Windows 10.

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Gears of War 4 supone el regreso de Marcus Fenix.

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