Análisis de Genetic Disaster – La belleza del caos

 

 

Con los modernos mandos de control, los twin stick shooters se han erigido como un subgénero dentro de la acción run and gun que, a su vez, se presta a combinarse con otros. Aunque ha habido ya grandes exponentes como The Binding of Isaac, como mejor parece funcionar este tipo de juegos es adoptando características de otros juegos. En el caso de Genetic Disaster, opta por algo que le funciona muy bien.

Y no es otra cosa que combinar la mecánica propia de su género con un fuerte componente multijugador y elementos propios de los dungeon crawlers, y para ser más exactos, de los roguelike. Una sucesión de niveles a recorrer por personajes de diferentes características, los cuales podemos mejorar gracias a nuestro progreso en ellos, un arsenal de locas armas de ciencia ficción, habilidades especiales y combates contra jefes. Pero sobre todo, algarabía y caos, y tiroteos incesantes. Esto es Genetic Disaster y es bastante divertido.

Genetic Disaster no es el primer twin stick shooter que llega a Steam y desde luego no será el último. Aunque posee una serie de rasgos que no se encuentran en todos. Team 8 se las ha apañado para juntar en un solo título características de los roguelike, destacando especialmente sus niveles generados de manera procedural, y la habitual mecánica de avanzar y apuntar usando los dos sticks del mando (o teclado y ratón) de este tipo de juegos de acción. Y claro está, todo un festín de armas a cuál más extravagante y exagerada.

Este título está dirigido al público que disfruta de tiroteos indiscriminados, destrucción a tutiplén y criaturas genéticamente modificadas y con un cierto toque steampunk en sus mejoras corporales y su equipo. Y a ser posible, que lo disfruten en compañía, porque el concepto de Genetic Disaster pasa por las posibilidades que ofrece su juego cooperativo. Aunque este título se puede disfrutar en solitario, el caos desatado por el incremento de dificultad que suponen varios jugadores en liza, así como ciertos detallitos que siempre estrechan lazos como el fuego amigo, es la sal y la pimienta de este juego.

Pero mejor vayamos por partes, porque si bien es verdad que en compañía se disfruta más, Genetic Disaster aguanta el tipo maravillosamente si es un solo jugador el que está a los mandos. Y eso que faltan funciones por implementar, principalmente en lo que a configuración se refiere, así como el poder buscar compañeros entre los usuarios conectados en ese mismo momento. Sí podemos invitar a contactos que posean el juego, o jugar en multijugador local.

Sea cual sea el caso, lo primero que hay que hacer es elegir entre uno de los cuatro posibles protagonistas de gatillo fácil, que no son sino criaturas animales mutadas y sorprendentemente dotadas para el combate. Cada uno de los personajes es de un tipo diferente con cualidades distintas, a saber, el diestro Panic, que vendría a ser el personaje equilibrado de este tipo de juegos, Bunker que puede soportar mayor castigo y dispone de más vida, pero al precio de una velocidad bastante reducida, el furtivo Sneaky, de alta maniobrabilidad para poder rodear a los enemigos y escabullirse con facilidad, y por último pero no menos importante (de hecho, bien podría ser de los mejores), Devil, un diminuto ser cuya agresividad crece para permitirle provocar mayores daños con cada muerte conseguida.

Las capacidades de los protagonistas no terminan aquí. Cada uno posee un ataque especial acorde a su estilo de juego. Panic puede aturdir a los enemigos para dar buena cuenta de ellos, Bunker despliega un campo de fuerza que desvía los proyectiles enemigos durante unos pocos segundos, Sneaky se teletransporta para tomar por sorpresa a los rivales y Devil dispara una salva de proyectiles de corta distancia de daño devastador.

Con ellos tendremos que atravesar 10 niveles generados al unir estancias al azar en las que pueden haber elementos de puzzle, pero en las que generalmente tendremos que acabar con los enemigos recogiendo monedas, munición y salud en el proceso. Pero otra de las características del juego es que a lo largo de las distintas estancias pueden entrar en vigor varios efectos que alterarán la partida y que una rueda nos irá indicando. De este modo, puede ser que de improviso nos encontremos con que los proyectiles rebotan en los obstáculos, que los enemigos vencidos se convierten en bombas que estallan causándonos daños si estamos en su área de alcance, que caen enormes bloques de hielo amenazando con aplastarnos o que se forman incendios con la misma aleatoriedad. Aparte de esto, tendremos que tener cuidado con no caer al vacío en caso de que haya fosos o agujeros presentes en el nivel.

Al comienzo de cada nueva fase desde el segundo nivel se nos presenta la oportunidad de obtener una mejora de entre tres posibilidades, variando desde nuevas y descacharrantes armas dignas del más loco ingeniero (disponemos de rayos congelantes, armas de proyectiles dirigidos, rifles de búmerangs o todo tipo de ametralladoras, pistolas, escopetas y fusiles) a ventajas tales como poder recargar rápidamente, aumentar la velocidad, ganar más vida o hacer que las caídas no provoquen daño, entre otras. Así mismo, escondidas en el nivel, habrá estancias donde a cambio de esas monedas ganadas con plomo y sudor podremos hacer aparecer medicinas, munición o nuevas armas que luego podremos comprar a un coste. Es decir, pagaremos (la primera es gratis y luego el coste va creciendo poco a poco) por la oportunidad de hacerlas aparecer al azar para luego pagar sensiblemente más por adquirirlas. Pero nos pueden suponer una gran ventaja que conviene aprovechar, por lo que no dejes de ahorrar.

Y algo que no podría faltar son jefes. Daremos con varios de ellos tras varios niveles y tendremos que conseguir traspasar sus defensas, lo que a veces implicará esquivar ráfagas de disparos que más pronto recuerdan a un shoot’em up, y hacer que caigan mermando su barra de vida para a cambio conseguir abrir un cofre de tesoro. Y vía libre para el siguiente nivel, así es la mecánica del juego. Mejorarse, tirotear, avanzar y repetir, el habitual modus operandi de los roguelike. Solo que esta vez en un juego dinámico y ciertamente entretenido que sabe ofrecer todo lo que promete.  

Juan Elías Fernández

Jugabilidad: Los cuatro personajes tienen diferentes cualidades, pero todos se dejan controlar bastante bien, así que cada jugador puede encontrar el estilo que más le guste. Con las mejoras adecuadas, hasta Bunker puede ganar muchos enteros.

Duración: Los niveles no son muy largos, pero su naturaleza aleatoria da juego para mucho, mucho tiempo. Sobre todo si consigues juntar un grupo de jugadores habitual.

Gráficos: Genetic Disaster tiene unos diseños muy acertados y bastante detallados. Sus animaciones son suaves, aunque no se mueva el personaje entero sino partes de éste, y todo contribuye a una fluidez que ayuda mucho al resultado.

Sonido: Quizá el apartado menos destacable, pero no por ello menos competente. Su banda sonora y efectos de sonido son eficientes.

Conclusión: Genetic Disaster no aspira a ser uno de los juegos del año, sino a ser una opción de pasar una tarde entretenida en compañía de amigos con un juego que puede llegar a ser realmente caótico. Es mucho más divertido de lo que suena, por lo que se puede decir que la misión está cumplida. Incluso para un solo jugador es un título bastante más que competente y que se puede encontrar en Steam a 11,99 euros gracias a la rebaja que ahora mismo hay en vigor. Si eres afín a los twin stick shooters, éste no te decepcionará.

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