La pelea con el diablo

La historia de los shooters nos ha enfrentado en muchas ocasiones a dictadores, terroristas y otros tiranos. Pero ahora toca hacer frente a otro tipo de “malo”, los narcos. Esos dueños de grandes imperios pagados a costa de crímenes y que se han hecho con un poder inimaginable. Políticos corruptos que sacan partida de estas operaciones, una policía comprada que ayuda al criminal y deja en mal lugar al inocente y una tierra desolada por estos demonios ansiosos de poder. Este es el enemigo a batir en Ghost Recon Wildlans, donde tendremos que destruir a uno de los cárteles más peligroso vistos hasta la fecha, pero no os preocupéis, contaremos con la ayuda de profesionales para ello.

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Bolivia se ha convertido en una especia de nación al servicio del narcotráfico. El ficticio capo de la droga apodado El Sueño ha hecho realidad su anhelo: todo un país dedicado a esta actividad. Nos encontramos en una situación como nunca se ha visto antes donde el líder de este cartel es el que decide el futuro de todo habitante. Por su parte, el presidente ha preferido dejar de lado este problema que no puede combatir y dar carta blanca a sus operaciones mientras que no le afecte directamente, y para salvar su cabeza. Por suerte los hay que no se rinden ante este problema y la DEA estadounidense decide filtrar a uno de sus agentes en esta organización.

Sin embargo este agente acaba siendo descubierto, lo que no termina demasiado bien para él porque esto no gusta a su jefe. ¿El resultado? Esta persona muere, lo que hace que los Estados Unidos decide jugar como mejor sabe: mandando un equipo que lo resuelva a golpe de tiros. Haciendo caer uno por uno a los miembros de este cartel y desestabilizándolo hasta el punto de dejarlo sin un recurso. Hacer que no tenga un dólar más para comprar una bala con la que disparar a otro inocente más. Eso sí, con el mayor sigilo posible.

Porque este equipo enviado no es un ejército al uso, se trata de un batallón Ghost Recon. Un ejército en la sombra, de los que actúan sin que nadie sepa quién disparó ni quién puso esa bomba. El futuro de esta Bolivia sumida en el caos depende de estos cuatro intrépidos soldados que fusil en mano van a enfrentarse a los diablos con su misma arma. Aquí ya no habrá plata que ofrecer como alternativa, sólo plomo.

Ubisoft ha sabido trasladar al mundo del videojuego la temática que Tom Clancy daba a sus libros. Después del fallecimiento del autor, la empresa francesa ha mantenido intacta este estilo basado en operaciones militares estadounidenses con una acción increíble. Ghost Recon nos vuelve a poner en la piel de un grupo de militares totalmente secreto y que oficialmente no existe. Lo que da el segundo ingrediente fundamental de este videojuego: el sigilo. Habrá que aprender a moverse sin que nos detecten y hacer que el enemigo no se dé cuenta de nuestra presencia hasta que una bala le atraviese su pecho. Aunque bueno, también se pueden hacer las cosas por las malas.

Porque Ghost Recon te ofrece varios tipos de armas y estilos de juego. Por un lado las pesadas como ametralladoras y escopetas, y por el otro fusiles de asalto y rifles de francotirador. Tú defines cómo quieres poner fin al problema de la droga en Bolivia definiendo a tu personaje desde el primer momento. De hecho el primer paso de Wildlands es crear a tu miembro de este cuerpo de élite con unas opciones de diseño que aunque básicas, permiten múltiples variaciones. Una vez elegido el sexo de nuestro avatar, procederemos a elegir entre una serie de caras predefinidas que podremos moldear escogiendo vello facial y el color de los ojos, o con marcas como cicatrices o pinturas varias. Después tocará elegir la ropa, que dejará que podamos enfrentarnos el cartel de Santa Blanca en camiseta de tirantes o con una camisa al más puro estilo leñador. Por supuesto, aquellos que lo deseen también pueden decantarse por prendas tácticas que nos hagan parecer miembros de un escuadrón de élite.

¿Tienes a tu personaje? Bueno, toca ponerse manos a la obra. Tras una breve introducción en la que se nos plantea la situación que nos encontraremos al desembarcar en Bolivia se nos dejará una cosa clara antes de poner un pie en este territorio: el final de la misión tiene que acabar con todos estos miembros con una bala en su cuerpo. El método por el cual esta llegue depende de nosotros, por lo que habrá que elegir si queremos ser tan silenciosos como una hoja cayendo, o hacernos notar en intensos tiroteos. Una de las virtudes del juego es que no tarda mucho en hacernos entrar en acción.

Al poco de ver esta introducción, el juego ya nos coloca en una camioneta camino a nuestra primera misión. En ella se atraviesa el tutorial del juego, el cual se camufla muy bien y no llega aburrir. Wildlands te explica cómo funciona este título poniéndolo en práctica. Si fallas al aprender, hay consecuencias como alertar al enemigo y que este nos devuelva el saludo con una ráfaga de plomo. Pero para evitar este cálido recibimiento contaremos con dos de las herramientas más útiles de todo este juego: el dron y los prismáticos. Con ellos podremos saber la presencia de nuestros rivales en el escenario.

Aunque habrá que dedicar tiempo a marcar a los enemigos y no porque sean muchos. Los terrenos son irregulares y en ocasiones grandes. Y tanto prismáticos como dron tienen limitaciones. Nuestros binoculares no podrán atravesar paredes, por lo que buscar un lugar alto es recomendable antes de sacar este artefacto. Y aunque el dispositivo de vigilancia si consiga salvar estos obstáculos, se verá perjudicado por la duración de la batería y de la cobertura los cuales pueden dar al traste con nuestra labor antes de completarla, mucho cuidado también con los inhibidores de frecuencia. Eso sí, no os preocupéis, vuestro equipo también os echará un cable a la hora de identificar a los malos y toda posición que ellos detecten, quedará marcada en el mapa.

También cabe la posibilidad de mejorar tanto los prismáticos como el dron para conseguir más distancia en el primero y mayor duración de batería y de cobertura en el segundo. Por supuesto no serán las únicas mejoras disponibles en Wildlands. Desde la puntería hasta la mejora de armas se podrá aumentar, permitiendo acceder a nuevas opciones como incluir un lanzagranadas en nuestro rifle de asalto o adquirir una mina terrestre con la que causar más daño todavía en las líneas enemigas. Para conseguir estas habilidades no bastará con subir niveles y tener puntos que distribuir. Habrá que encontrar determinados recursos para hacer de nuestro soldado alguien más completo.

En cuanto a la mejora de armas, no solo se puede realizar invirtiendo puntos de habilidad, también se pueden encontrar a lo largo del mapa varios extras como cargadores más amplios, miras que permitan apuntar a una mayor distancia, cañones que permitan dar en el blanco desde la lejanía, etc. De igual modo a lo largo del escenario también estará esperándonos un arsenal para que lo adquiramos y podamos dejar de lado las pistolas y fusiles tan básicos con los que comenzamos el juego. ¿Y cómo saber dónde está cada uno de estos elementos? Para ello habrá que preguntar a los cabecillas del cartel, quienes obviamente no van a darnos esta valiosa información así como así.

Habrá que interrogarlos para saber muchas cosas que quedan ocultas en el mapa, desde la presencia de otras armas y de elementos para mejorarlas, hasta la ubicación de coleccionables y otros recursos que nos permitan subir de nivel a una mayor velocidad. Siempre es mejor preguntar que conducir en una tierra extraña sin saber cómo. Pero tranquilos, aunque esta misión parezca muy grande para un equipo tan pequeño, en Bolivia tendremos quien nos ayude. Al desembarcar en este país estará esperándonos un grupo guerrillero, que también está un poco harto del cartel de Santa Blanca, con lo que se convertirán en buenos aliados de los Ghost Recon. Para aumentar la ayuda que nos brindan, habrá que darles algo a cambio y este algo pasa por misiones secundarias. Tareas que pasan desde robar un helicóptero con material médico hasta defender una estación de radio para que el líder rebelde pueda dar un discurso al pueblo.

Mientras más apoyemos a esta guerrilla, más ventajas tendremos en nuestra lucha contra el narcotráfico. Este grupo nos apoyará de varios modos, por ejemplo enviándonos un vehículo cuando nos quedemos atrapados en medio de la nada o dándonos cobertura con fuego de mortero cuando estemos pasándolo mal. De igual forma, cuanto más crezca la fuerza de los rebeldes, más aumentará su presencia en el mapa y más probabilidad habrá de encontrarnos con varios de ellos en el asalto a una de las guaridas del cartel, y como bien dice el refrán: ocho metralletas disparan mejor que cuatro.

En cuanto a la jugabilidad, Ubisoft ha sabido volver a transmitir lo que supone ser líder de un escuadrón militar. Nosotros diremos a nuestro equipo lo que hay que hacer en cada momento, desde quedarse en posición, mandarlos hacia una determinada zona o comenzar un intenso tiroteo. También al marcar un enemigo con prismáticos o con el dron se podrá dar la orden al francotirador para que dispare a este rival de forma totalmente sigilosa. Pero no os preocupéis, aunque hayamos hablado mucho de este estilo de juego la acción también tiene presencia en este título y vamos a tener que hacer uso de ella. Aunque en determinadas misiones se nos pida pasar desapercibidos, en otras directamente se nos obligará a hacer una masacre en donde no cabe ir de incógnito.

La experiencia de los tiroteos es una de las claves del juego. Hace pensar al jugador una estrategia, ya sea colocarse detrás de una cobertura con el arma más potente o encontrar un lugar elevado y usar el rifle de francotirador. Hay que saber lo que se quiere hacer y cómo se quiere hacer. Si se va a lo loco es muy posible que terminemos acribillados y dando la misión por finalizada. Ojo antes de encarar al enemigo sino se quiere acabar muy mal. Del mismo modo, presta atención al grupo puesto que este también podrá caer bajo el fuego del rival, por lo que habrá que acudir a reanimarlos para reintegrarlos a la pelea. También existe la posibilidad de que quienes muramos seamos nosotros, aunque en este caso serán nuestros compañeros quienes acudan a salvarnos el pellejo.

Compañeros que podrán ser tanto NPC como amigos reales, cuanto menos jugadores de carne y hueso al otro lado de la red. El sistema cooperativo de Wildlands permite atravesar las misiones en compañía de otros usuarios, un modo de juego que requiere escuchar y atender muy bien a las recomendaciones. Cuando el resto del equipo lo controla la máquina es sencillo que la misión sea exitosa, pero aquí habrá que estar atento y saber qué órdenes dar y el modo de cumplirlas. Una experiencia de juego muy buena y que va a darnos tardes muy divertidas en las que seguramente acabemos enfadándonos con alguien porque no se enteró de lo que le estábamos diciendo.

Todo ello en un mapa muy grande, gigantesco y con multitud de escenarios, desde parques naturales repletos de vegetación hasta zonas muy áridas. No habrá límites en la exploración y se podrá visitar cualquier zona en el momento en el que se desee. Eso sí, en la historia habrá que andar poco a poco, empezando por localizar a los miembros más básicos del cartel y poco a poco ir encontrando a los peces gordos hasta dar con el líder. De nosotros depende por dónde queremos empezar, pero no nos queda más remedio que empezar la casa por los cimientos. Y no te preocupes por las dimensiones de este juego, habrá muchas formas de recorrer las largas carreteras y caminos secundarios: desde furgonetas, hasta helicópteros pasando por lanchas y avionetas. Aunque dicho sea de paso, este no es el punto fuerte de Wildlands.

Es cierto que el sistema de conducción no es el centro del videojuego, pero el hecho de que en algunas ocasiones podamos atravesar árboles y en otras no, lo cual resulta un poco aleatorio, hace que se pierda credibilidad en este sentido. Pero bueno, si tenemos en cuenta que los vehículos son modos de transporte con los que llegar a la zona de tiroteos, en donde en realidad empieza lo bueno del juego, se puede entender que Ubisoft no haya apostado tanto por este sistema de juego. Aunque dicho sea de paso la variedad es impresionante, porque encontraremos desde motos hasta deportivos de lujo o avionetas de transporte. Tendremos que elegir sabiamente con qué nos queremos mover y si es mejor moverse por el aire o por tierra y esconder el coche antes de iniciar una infiltración.

A nivel gráfico, Wildlands es una impresionante recreación, los escenarios no prescinden de ningún detalle y los paisajes impresionan bastante al verlos. Los personajes también están muy bien recreados y es bastante sorprendente ver algunas animaciones como las de sicarios ociosos que hacen malabares con un balón o que andan en una pose chulesca. En este apartado sólo hay una pega: algunas simulaciones como las de los vehículos rotos no tienen sentido ya que pasamos de estar en un coche pulcro a tener tres puertas rotas y todos los cristales agrietados con un roce contra otro conductor. Aunque nuevamente insistimos: este no es un juego de conducción sino de tiroteos y estrategia militar, y eso es algo que el juego sabe transmitir a la perfección. Si buscas algo con lo que gastar el tiempo junto a tus amigos, esta es una buena estrategia con la que poner fin a los demonios, peleando en grupo.

Damián Montero

Jugabilidad:

La misión está definida: poner fin al cartel de Santa Blanca y para ello hay muchas formas, desde usar una ametralladora de gran calibre o ser una sombra que elimina a los enemigos a distancia. La sensación de hacer que el jugador se crea parte de un escuadrón se consigue y no es un mero título de acción, también se nos obliga a estrujarnos la cabeza para encontrar una estrategia con la que obtener éxito en nuestra misión. Además, el modo multijugador nos hará pasárnoslo realmente bien durante las horas que queramos dedicar a este videojuego.

Gráficos:

Ghost Recon Wildlands ofrece gigantescos escenarios bastante bien definidos y que consiguen hacernos sentir de veras dentro de estos territorios. Fantásticas recreaciones en las que faltan pocos detalles. Salvo algunas animaciones, en este apartado el juego aprueba con nota y no es algo que se pueda criticar mucho en este aspecto.

Duración:

Dependerá de lo que quiera cada jugador. La campaña ofrecerá tantas horas de juego como el jugador quiera dedicarles. Podemos centrarnos en la misión principal o hacer hasta la última tarea secundaria del mapa y conseguir todos los recursos. Cada uno elige qué experiencia busca y eso le ofrecerá una duración u otra. Claro, que también está la posibilidad de jugar en línea y ayudar a otros usuarios del mundo a luchar contra el cartel de Santa Blanca haciendo de Bolivia nuestro espacio habitual de juego.

Sonido:

Un buen apartado, tanto por sonido ambiente como por las voces. Tanto por las de los protagonistas como por la del resto de NPC. Quienes deben tener acento latino, lo presentan y no de manera forzada, lo cual ayuda a hacernos sentir dentro del juego. Como curiosidad destaca el doblaje de Guillermo Romero, quien puso su voz a Murphy en Narcos y que nuevamente se pone en la piel de un agente estadounidense en la lucha contra la droga. Nuevamente en el apartado de sonido es en los vehículos donde más falta contenido, tanto a la hora de estrellarnos como en el hilo musical que debería acompañarnos en el vehículo.

Conclusión:

Ghost Recon Wildlands se presenta como una buena opción, tanto para jugar en su modo campaña como para recurrir al cooperativo. Un gran contenido que sorprenderá a muchos. Su gran historia encandila a los amantes de la acción y en esta ocasión nos hará pelear contra un cartel de la droga en lugar de tiranos o terroristas. Un cambio de argumento que se agradece en este género de videojuegos que tanto han explotado estas sinopsis. Eso con un mapa gigantesco al que no le falta contenido y dentro del cual nos sentiremos como verdaderos miembros de un escuadrón de élite gracias a su jugabilidad. Gran a puesta a nivel cooperativo, aunque claro, también podremos enfrentarnos a Santa Blanca solos con la ayuda de unos NPC, vosotros decidís.

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Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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