Venganza divina

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Kratos termina sus aventuras en una nueva máquina, PlayStation 3, pero manteniendo su estilo de siempre. Una trilogía que supone el punto y final de una de las series más exitosas de Sony.

Mucho ha llovido desde el primer God of War de PS2. Ahora Kratos es una perfecta máquina de matar con un solo objetivo en mente: someter al Olimpo entero. Vamos, no dejar a ningún dios con vida. De esta forma empieza God of War III, partiendo exactamente del mismo punto donde terminó la segunda parte: con Kratos y los titanes escalando hacia la morada de los dioses inmortales griegos. Y esta vez no hay vuelta atrás. Todo termina aquí.

La última batalla

Si las dos primeras entregas de la serie destacaban por su frenético ritmo, lo mismo sucede con esta nueva entrega que, además, se permite el lujo de ofrecer más enemigos, habilidades y combates que nunca. Se nota que Kratos ya no está en PlayStation 2.

Por lo demás, el juego mantiene una jugabilidad idéntica a la que todos los aficionados a la serie conocen: acción, combos, plataformas y puzles. Eso sí, hay que señalar que en este caso los combates han ganado protagonismo en detrimento de lo demás. De hecho, God of War III es sin duda el título más violento, salvaje y gore de todos los que han visto la luz dentro de la saga. Si los anteriores ya eran “cañeros”, algunas escenas de este nos han dejado con la boca abierta.

Por supuesto, God of War III sigue manteniendo su conocido sistema de mejoras, muchísimas cinemáticas y un elevado número de combates contra jefes finales. Además, el cambio de plataforma (PS3) ha permitido presentar unos enemigos que, aparte de ser más numerosos, también son más duros e inteligentes. Esto nos obliga a tener que protegernos de sus golpes con mayor frecuencia de lo que era habitual durante las batallas que tuvieron lugar en los primeros dos capítulos de la serie.

Pensando en Kratos
Como es lógico, God of War III luce mucho mejor a nivel gráfico que sus antecesores, que eran de una generación anterior. Este salto cualitativo se deja notar especialmente en todo lo relacionado con el modelado de los enemigos y del propio Kratos, cuyas animaciones -tanto faciales como corporales- evidencian un minucioso trabajo por parte de los desarrolladores.

Y nada que objetar con respecto al sonido, que incluye por enésima vez una banda sonora muy “peliculera” y épica, y un doblaje al castellano llevado a cabo de forma totalmente profesional.

Como único posible punto negativo de esta entrega solo hemos encontrado su carácter continuista. Es decir, que el salto a PlayStation 3 tal vez solo se haya dejado notar a nivel gráfico, pero no demasiado en lo jugable. Eso y que, al parecer, ya no vayamos a poder disfrutar de más aventuras del bueno de Kratos… ¡aunque eso no se lo cree nadie!

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