El señor del Olimpo

Después de realizar varios intentos por encontrar un lanzamiento propio capaz de rivalizar con los pesos pesados del sector, Sony ha dado en la diana con God of War, una aventura que reúne las principales características de los mejores juegos de su generación.

God of War nos pone en la piel de Kratos, un feroz guerrero y líder espartano que, tras estar a punto de ser vencido por primera vez durante una batalla, pide ayuda a Ares, el mítico dios de la guerra griego. Este se la concede, pero a cambio de un alto precio: matar a diestro y siniestro en nombre de la cruel y ambiciosa deidad. Cansado de la situación y por dramáticos motivos personales, Kratos decide vengarse.

Lo mejor de cada casa
Detrás de este argumento mitológico se esconde un título con una fuerte influencia de otros éxitos anteriores, como Devil May Cry, Ninja Gaiden o Prince of Persia. Esto se traduce en un modo de combate basado en combos (como en las aventuras de Dante Sparda), rápido, dinámico y con cierto componente rolero, ya que Kratos puede ir mejorando sus habilidades a medida que derrota a sus enemigos. Además, los dioses van otorgándonos poderosas magias durante la aventura, algunas de ellas más que útiles para derrotar a varios enemigos a la vez. Pero God of War no es solo lucha, sino que también hay lugar para las plataformas y los puzles.

Pero es la mezcla de todo el conjunto lo que otorga a God of War una personalidad muy especial; y claro, al cóctel jugable también hay que sumarle una alta dosis de gore y violencia, otra de las señas de identidad del lanzamiento. Por último, también forman parte del juego las frecuentes escenas Quick Time Events (pulsacinoes de botones en momentos determinados) al más puro estilo Resident Evil 4, que también ayudan a acentuar el ritmo de juego frenético que nos ofrece God of War.

Sangre clásica
Visualmente, God of War ofrece una perspectiva muy particular de la Antigua Grecia. No solo por la cantidad de enemigos y criaturas sobrenaturales que encontramos durante el desarrollo del juego, sino también por su estética oscura y algo decadente en términos generales. En cualquier caso, su motor gráfico es uno de los que más aprovecha las posibilidades de PlayStation 2. Eso es indiscutible.

Para terminar, Sony ha doblado el título al castellano, con voces de actores profesionales; y también ha compuesto una banda sonora llena de pasajes intensos que encaja a la perfección con el tono épico del juego.

En resumen, God of War es una aventura llena de acción, verdaderamente salvaje y que supone una intensa experiencia. Pero claro, su sangriento estilo (algunos momentos son realmente “gore”) no hacen de él un título especialmente indicado para los más pequeños.

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