AlfaBetaRETRO de Gokujou Parodius – La guasa de las galaxias

 

 

En esta vida hay que saber reírse de uno mismo. Hubo un tiempo en que Konami, la ahora apagada compañía que últimamente parece que no tiene muy claro si va o si viene, sabía hacer esto muy bien. Se le daba tan bien la autoparodia que hizo una franquicia entera de ello. Empezó haciendo mofa de su propio shoot’em up de éxito, Gradius, del que tomó su mecánica y parte de su nombre para gestar Parodius, una surrealista historia de batallas interplanetarias donde un delirante pulpo volador es uno de sus pilares centrales.

Luego invitó a la fiesta a sus propios personajes, pero convertidos en una suerte de naves especiales para la ocasión. Algunos ya tenía camino andado, como la propia Vic Viper o Twinbee, ambos protagonistas ya de juegos de esta índole. Takosuke el pulpo ya fue diseñado con esto en mente. Pero el pingüino Pentaro, mascota de la compañía, tuvo que afanarse en volar por el cosmos, agitando sus palmípedos pies mientras se liaba a tiros como buenamente podía. Para la tercera entrega de la serie, Gokujou Parodius, a Konami ya no le queda ni pizca de complejo y se decide a echar la casa por la ventana con más absurdeces, nuevas fases y enemigos, y sobre todo, más diversión. Solo hay una mala noticia, y es que nosotros nos lo perdimos.

Tendrían que llegar dos juegos más hasta que la saga Parodius tuviera una entrega con un argumento reconocible, pero lo cierto es que a Gokujou Parodius tampoco le hace demasiada falta. Simplemente, los cuatro héroes que salvaron el espacio del malévolo pulpo gigante en la entrega anterior vuelven para darse cuenta de que… han metido la pata hasta el fondo y han de volver a la acción. De modo que les acompañarán no uno ni dos, sino hasta cuatro personajes nuevos en la recreativa que en el port doméstico para Super Nintendo llegarán a ser 7 personajes extra con la inclusión de nuevas caras procedentes de la factoría Konami.

Cuánto se echa de menos a la Konami de los años noventa últimamente, especialmente viendo lo que hacía por aquella época. Y lo que hacía era divertirse, porque si no fuera por las draconianas condiciones de trabajo niponas y el omnipresente agobio que conlleva hacer un juego, Gokujou Parodius, como el resto de su serie, da toda la impresión de haber sido hecho mientras se lo pasaban bomba. Es la única manera de meter tanta chifladura en primer y segundo plano dentro de un mundo de color y jolgorio, y encima, redondear la faena haciendo un juego genial.

Gokujou Parodius recupera a los cuatro personajes de su predecesor, Parodius Da!, o simplemente Parodius por estos pagos. Así encontramos de vuelta a Vic Viper, Pentaro, Takosuke y Twinbee, con su repertorio de mejoras y armas ya conocidos. Pero además, Gokujou Parodius, en su versión de recreativa, cuenta con el siempre agradecido juego a dobles. Lo cual provoca que Takosuke venga acompañado de Belial, Vic Viper de la nave Lord British, Pentaro de su querida Hanako y Twinbee de su inseparable Winbee. Pero hay más, y es que nuevos agentes entran en juego: las chicas vestidas al estilo Playboy Hikaru y Akane, los cerdos angelicales Michael y Gabriel, los lenguados Mambo y Samba y los indescriptibles individuos esquemáticos montados en aviones de papel Koitsu y Aitsu. Y tampoco acaba aquí la cosa, porque en Super Nintendo, pese a que se pierden los dos jugadores simultáneos, se apuntan a la fiesta Goemon y Ebisumaru, de la saga Ganbare Goemon, Dracula-kun y Kid-D del spin-off paródico de Castlevania Akumajou Special: Boku Dracula-kun, y los bebés Upa y Rupa de Bio Miracle Bokutte Upa. Por supuesto, cada uno con su propia configuración.

No obstante, tras ganar en personajes, Gokujou Parodius pierde en duración al dejarse tres fases por el camino y pasar de 10 a 7. Pero son 7 niveles muy bien aprovechados. Además de traer de vuelta a los enemigos habituales, es decir, mayormente pingüinos, orcas, aves de corral y moais, y a algún que otro jefe recurrente como el aguilucho con el sombrero del Tío Sam o el gatete embutido en un barco pirata, ahora ascendido a submarino, nos presenta a otros como el panda con aspiraciones de artista que en esta ocasión nos mostrará su habilidad para el ballet (en la secuela se inclina más bien por el bel canto), una gigantesca sirena, la princesa de la Luna o parodias de las naves Big Core de Gradius. Un delirio que no se deja ni los pequeños detalles, como el que haya conejos haciendo de las suyas en la Luna (el folclore japonés dice que está habitada por estos animalitos) o que en el nivel en el que tenemos que atravesar a tiros un bizcocho con bombas y obstáculos en su interior aparezca de vez en cuando una pareja de pingüinos recién casados con tremendo cuchillo en ristre para cortar la tarta.

En otras ocasiones es el propio diseño del nivel el que consigue sorprender, como una fase en la que avanzamos a velocidad de vértigo mientras unos pollos, algunos con tupé (ergo, delincuentes) recorren lo que parece ser una carretera obedeciendo de manera muy particular las señales de tráfico que nos avisan de cambios en su trayectoria, giros, cuestas o desprendimientos repentinos de rocas o incluso de signos de admiración. Pero claro está que estas ocurrencias de por sí quedarían a medio gas sin la jugabilidad de la que hace gala Gokujou Parodius, que recupera los power-up en forma de campana de colores (vuelve el megáfono por el que los personajes sueltan tonterías como que está prohibido aparcar, recitan fórmulas matemáticas o preguntan si es noche de sushi), permite que algunos personajes como Koitsu tengan diferentes evoluciones al hacer que su disparo tenga varios grados de potencia pero sobre todo mantiene la agilidad y la alta adicción que hizo que esta saga cautivara a los nipones. Todo ello al son de conocidas melodías clásicas reinterpretadas para la ocasión.

Porque lo que es a nosotros, lo tuvimos malamente. Gokujou Parodius solo llegó a Europa en su formato de recreativa, pero no lo recordarás por ese nombre porque fue rebautizado como Fantastic Journey, y no fue una máquina que se dejara ver especialmente por muchos salones. Más adelante, recopilatorios de la serie han rescatado este título, pero de nuevo occidente ha sido bastante esquivo. Si no fuera porque estamos hablando de uno de los mejores shoot’em up que hay para Super Nintendo no tendría quizá mayor importancia, pero es que Gokujou Parodius es un cartucho genial del que nos vimos privados. Y la SNES Classic Mini no nos lo va a traer de vuelta. Claro que, si Konami quiere repensárselo y volver a tirar de recopilatorios para los sistemas actuales, los pingüinos espaciales siempre son bienvenidos.

Juan Elías Fernández

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