El placer de conducir

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A pesar de su largo y complicado proceso de desarrollo, la última entrega de esta conocida y exitosa serie de velocidad se ha convertido uno de los pesos pesados de PlayStation 3, tal y como ha venido ocurriendo en todas las consolas de Sony. Un simulador de auténtico prestigio.

Hablar de Gran Turismo es hacerlo de una de las series más importantes de la historia de los videojuegos, al menos de las consolas PlayStation. No en vano la saga ha vendido ya más de cincuenta millones de ejemplares en todo el mundo (sumando todas sus entregas) y se ha convertido, con el paso de los años, en uno de los títulos exclusivos más representativos de Sony.

Acelerando a fondo

Una vez más posiblemente el mayor atractivo de Gran Turismo 5, aunque no el único, sea su modo GT, cuya ausencia propició numerosas críticas al Gran Turismo de PSP. En él podemos comprar coches, venderlos y, cómo no, competir en todo tipo de pruebas diferentes. Todo enfocado desde una forma casi cercana a los juegos de rol (hasta sus creadores lo han reconocido). ¿Por qué? Pues porque hasta que uno no alcanza cierto nivel en el juego, no puede acceder a coches o pruebas determinadas. Por lo tanto, esta vez conseguir poseer un garaje digno es una tarea más larga y progresiva que nunca. Esto puede que desespere un poco a los usuarios más impacientes, pero también ayuda a aumentar la duración del título.

Este modo GT está dividido en dos tipos de carreras, A-Spec, donde conducimos el vehículo de forma “normal”, y las B-Spec. Estas, que suponen toda una novedad,  ofrecen una experiencia distinta, puesto que en ellas pasamos a ser el mánager y no el piloto; es decir, que tenemos que dar órdenes tácticas (acelerar, frenar, mantener ritmo) durante la carrera, como en los juegos de estrategia tipo Football Manager o Pro Cycling Manager.

El equilibro justo

Centrándonos ya en las carreras, Gran Turismo 5 vuelve a ofrecer una propuesta equilibrada, a medio camino entre la simulación más exigente y el arcade. Vale, sí, está más cercano a Forza que a SEGA Rally, pero aún así sigue siendo un juego muy pensado para todo tipo de usuarios. Como se suele decir, se trata de un título fácil de jugar pero difícil de dominar. Por supuesto, la jugabilidad también varía mucho en función del vehículo que manejamos, ya que los mil coches que se dan cita en el lanzamiento (no es broma) son totalmente distintos entre sí, además de estar realizados con esmero casi fotorrealista.

Otro tema a tener en cuenta, y que lleva tiempo despertando polémica dentro de la serie, son las colisiones. En Gran Turismo 5 los coches se deforman al chocar, sí, pero solo unos pocos. Los llamados “Premium”. Los demás siguen siendo indestructibles por mucho que nos golpeemos contra todo. Pero el aspecto más criticable del juego es la inocente IA de los rivales, que rara vez actúan de manera imprevista. Da la impresión que durante las carreras estos se comportaran de forma demasiado “prefijada”.

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