Pequeña gran historia

Grand Theft Auto debuta en PSP con una entrega que sigue las directrices ya clásicas de la serie. El crimen organizado también cabe en la palma de tu mano.

Uno de los anuncios más importantes que se hicieron durante los primeros meses de vida de PSP fue que la portátil recibiría un GTA en exclusiva. Rockstar cumplió finalmente su promesa y el juego ya es toda una realidad. Un título que mantiene todo lo visto en las entregas para PlayStation 2, sin perder apenas profundidad u opciones. Una vez más nos ponemos del lado del crimen, y es que estar “por encima de la ley” puede llegar a ser muy divertido.

Hazte un porvenir

El guión de Grand Theft Auto: Liberty City Stories es prácticamente idéntico a todos los demás. En este caso nuestro personaje responde al nombre de Tony Cipriani, un mafioso que regresa a Liberty City tras estar un tiempo alejado de la ciudad. Lo primero que hace a su vuelta es ponerse en contacto con su jefe, un tipo llamado Salvatore Leone. Este no tarda, a su vez, en ofrecernos todo tipo de “encarguitos” que como es habitual no son especialmente legales, pero que nos permiten ganar dinero, reputación y, en definitiva, vivir una intensa aventura.

Grand Theft Auto: Liberty City Stories no ha rebajado en absoluto su planteamiento violento por ser una entrega portátil. Entre las delicadas situaciones de las que nos tenemos que encargar se cuentan tareas como asesinar, conducir para nuestros jefes, traficar, vigilar a nuestros enemigos… Objetivos que hacen de este juego una propuesta solamente recomendable para adultos ávidos de emociones fuertes. Además, el juego se ve completado con todo tipo de trabajitos extras con los que ganarnos un dinero bastante apetecible. Por ejemplo podemos ser taxistas, conductores de ambulancia, camioneros y hasta repartidores de comida a domicilio o basureros.

Una vez más, el juego propone un desarrollo abierto -no lineal- que, no obstante, se va expandiendo ante nosotros a medida que superamos misiones. Para ello podemos conducir todo tipo de vehículos: coches, motos, lanchas, camiones… El número de opciones es bastante alto, aunque sin llegar al del conocido GTA: San Andreas.

Con respecto a los gráficos, el UMD mantiene un nivel similar al visto en GTA 3 (juego con el que, lógicamente, presenta muchas similitudes). Esto, tratándose de una portátil, no deja de ser meritorio. Cada rincón de Liberty City está lleno de detalles: coches, gente por la calle, peleas, trastornos, golpes… y los efectos de iluminación o la sensación de velocidad también parecen propios de una consola de sobremesa.

En resumen, estamos ante un GTA en toda regla, sólo que en esta ocasión podemos jugarlo en cualquier parte.

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