AlfaBetaRETRO: Gremlins 2: The New Batch – Control de plagas

Todavía en la llamada Edad de Oro del Software Español, lo que les faltaba a los estudios españoles para poder dar un golpe sobre la mesa y ganar notoriedad a nivel internacional (la tenían, pero por hacer juegos francamente difíciles que no eran muy del gusto de otros públicos) era hacerse con una gran licencia. Algo que habían hecho otros estudios, y destacando especialmente Ocean, y que permitía que a través de la marca adaptada se atrajera a un mayor público potencial.

En este sentido, el cine era lo más llamativo. El taquillazo del año, y aunque no fuera de ese mismo año, eso da igual, tenía que tener su propio videojuego, algo que de cara al blockbuster de verano y de navidades era casi una regla no escrita. Por ello, el estudio Topo Soft, nacido al amparo de la distribuidora Erbe, puso sus miras en Hollywood para conseguir la licencia para ordenadores personales de una película navideña de calado entre la chavalería. Esa fue Gremlins 2: La nueva generación.

Aunque la secuela tuviera sus carencias y en algunos momentos provocara el sonrojo, el regreso de los Gremlins, con nuevos tipos de criaturas y 4 antagonistas principales entre ellos procedentes de una nueva progenie de Gizmo, ponía la conversión en bandeja al estar planteada la propia cinta con una estructura que casi distinguía entre los niveles de un videojuego. Ahora bien, hablamos de 1990 y todavía hay ciertos hábitos que los videojuegos, y concretamente los videojuegos españoles, mantienen.

Billy y Kate, los adolescentes protagonistas de la primera película, viven ahora en Nueva York, donde Billy trabaja en el rascacielos en el que la todopoderosa Empresas Clamp, una corporación que toca todos los palos, tiene su sede. Billy recibirá de nuevo a Gizmo, pero como es de esperar, las cosas escaparán a su control, las reglas de cuidado de los mogwai se romperán de nuevo y el edificio quedará infestado de una nueva generación de gremlins que tendrán via libre para arrasar la ciudad cuando llegue la medianoche, si Billy no consigue impedirlo antes.

La apuesta segura de las conversiones de película, y para casi todo en la segunda mitad de los años ochenta (incluso durante unos cuantos años más) era el arcade. Y si era arcade de plataformas, mejor que mejor. Algo tenía este género que nos fascinaba, qué se le va a hacer. Igual era porque en su simplicidad nos proveía de diversión inmediata sin muchas complicaciones. Solo hay que poner a un protagonista y lanzarle personaje tras personaje mientras intenta cumplir su gesta. Y lo cierto es que funcionaba. Como mínimo para poder cumplir.

Topo Soft adoptó un diseño de juego bastante convencional en su conversión, pero sin renunciar a introducir, ya que podían, a un ejército de viciosos gremlins sanguinarios haciendo tropelías a troche y moche. Cabe señalar que los españoles se encargaron de las versiones para los tres sistemas de 8 bits que más profusión tenían en la piel de todo, es decir, el ZX Spectrum, el Amstrad CPC y el MSX, dejando el Commodore 64 y las versiones de 16 bits para Atari ST, Commodore Amiga y MS-DOS a otra firma con solera, los británicos Elite.

El Gremlins 2: The New Batch que produjo Topo Soft nos pone a los mandos de Billy Peltzer, el personaje de Zach Galligan que vuelve a vérselas con una horda de demoníacos seres verdosos que se le echarán encima de varias maneras a lo largo de la aproximadamente media docena de niveles que componen el juego y que transcurren en varios departamentos de Clamp. En cada uno de ellos, los gremlins pueden aparecer de diversas maneras y se van introduciendo incluso tipos nuevos.

De tal modo, los gremlins pueden venir saltando en un pogo, rodando dentro de una burbuja, pueden estar escondidos en neveras arrojando toda clase de víveres, o aparecer ataviados de cowboys y liarse a tiros. Pero además de criaturas genéricas hay otros monstruos dignos de mención, y son los primeros que engendra Gizmo tras mojarse accidentalmente en el film, los cuales, por primera vez presentan rasgos diferenciados. Tanto como para que también en el videojuego sean reconocibles.

Se trata de George, un gremlin con cara de pocos amigos que aparecerán fumándose un puro y echando cenizas, el dentudo y poco brillante Lenny, que no se complica la vida y nos arroja lo que tiene a mano, el loco Daffy, que se lanza rodando contra Billy, y el más peligroso de todos, Mohawk, el sucesor de Stripe al que primero veremos destrozando componentes electrónicos pero que, cuando de con el laboratorio de genética, mutará convirtiéndose en un monstruoso híbrido con torso de araña gigante.

Además, otros destacados gremlins fruto de las maquinaciones de Clamp hacen su aparición, como es el caso del Gremlin Eléctrico, indispensable para terminar la aventura, o el Gremlin Transgénero, que lanzará sus repulsivos besuqueos. Para hacerles frente, Billy lleva una linterna que hace buena una de las reglas de los mogwai: la luz brillante les hace daño, y una luz intensa, como la del sol, les puede llegar a matar. Así que Billy podrá encontrar varios tipos de linterna con diferentes pautas de disparo, pero también podrá usar como objetos arrojadizos frisbees, boomerangs o tomates. Sin embargo, lo principal es que encuentre 6 objetos en los niveles que le permitirán terminar el juego: La caja de Gizmo, al propio Gizmo, un despertador, una válvula de agua, una manguera y el Gremlin Eléctrico. Con todo ello podrá recrear el final de la película para impedir que a medianoche se abran las puertas del edificio y salgan a poner Nueva York patas arriba.

Gremlins 2: The New Batch es un arcade plataformero de manual, y eso hace que no destaque especialmente más que por su título y sus antagonistas. Pero cuenta con algo más que es sello ibérico. Y es una dificultad endiablada. Incluso las versiones creadas por Elite son implacables, y eso que Billy cuenta con ayudas como vidas extra, aumentos en el contador de tiempo en el que tiene que completar el nivel o la posibilidad de que Gizmo se lance en paracaídas y dispare flechas para echarle una mano. De hecho, en las versiones de 8 bits parte con 4 vidas que son 7 en las de 16 bits. Hay incluso posibilidad de continuar con créditos adicionales. Y no es suficiente.

Desde luego no es un juego que a día de hoy se puede disfrutar por las generaciones más jóvenes, pero a los que nos pilló en su momento nos trae recuerdos y sensaciones muy de la vieja escuela. Y puede presumir de algo que otras adaptaciones de películas no pueden decir, y es que es bastante fiel a la película que adapta. Si le das una oportunidad, mira bien cuando acabes dentro de los armarios y debajo de la cama. Nunca se sabe dónde puede acechar un gremlin.

Juan Elías Fernández

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