La escalada continúa

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Ubisoft Reflections recupera al protagonista de Grow Home, el simpático robot B.U.D., y lo embarca en una nueva aventura plataformera en la que deberá volver a mostrar sus habilidades de escalada si desea reconstruir su nave y abandonar el planeta en el que ha quedado atrapado. Esta segunda entrega, también de corte independiente, sigue apostando por todo lo que nos encandiló el título original, lanzado en febrero de 2015.

A principios de 2015, Ubisoft nos sorprendía con una original y divertida propuesta desarrollada por sus chicos de Reflections, que diseñaron una aventura plataformera llamada Grow Home. Con un apartado visual tan creativo como colorido y con un cierto toque cartoon, el estudio nos presentaba a un entrañable robot de nombre B.U.D. que, con sus inconfundibles sonidos y su particular forma caminar, logró encandilar todo aquel con el que se cruzó. Afortunadamente, los responsables han querido ampliar la experiencia de esa pequeña joya de corte independiente con una secuela que no defraudará a los incondicionales del juego original.

Respetando todos los elementos que tan bien funcionaron e incorporando algunas novedades de lo más interesantes, Grow Up logra mantener la esencia ofreciendo un entretenimiento constante en el que el usuario deberá volver a ingeniárselas para alcanzar el objetivo. Pese a lo sencillo del título, lo más interesante será precisamente la enorme libertad de la que gozará el jugador en su avance, que podrá afrontar de múltiples e insólitas formas. El videojuego llegará el próximo 16 de agosto de manera simultánea a PlayStation 4, Xbox One y PC, donde podrá adquirirse para su descarga digital.

B.U.D. viaja a bordo de su nave, donde está disfrutando de una emocionante partida de tres en raya con M.O.M., el sistema de ordenador de abordo. Lamentablemente, la diversión se ve interrumpida cuando en el horizonte comienza a vislumbrarse un gran peligro, una imponente lluvia de meteoritos que amenaza con destruir el vehículo especial, que estaba realizando una misión rutinaria de reconocimiento.

Un instante después, la nave acaba precipitándose al vacío, haciéndose añicos en un planeta que B.U.D. deberá investigar con la ayuda del robot auxiliar P.O.D.. El pequeño robot jardinero deberá volver a trepar por plantas y rocas hasta encontrar la última pieza del vehículo y reconstruirlo. Todo un reto que, de nuevo, será capaz de cumplir con la inestimable ayuda del jugador.

Tras el accidente, nuestro protagonista recupera el sentido en uno de los diversos escenarios o ambientes que transitaremos a lo largo de la aventura. Se trata de una localización verde, de apariencia selvática o boscosa, en la que tanto la vegetación como los hongos jugarán un importante papel durante nuestro avance. Más adelante, también tendremos la oportunidad de visitar una zona desértica en la que no faltarán los cactus u otra región rocosa y oscura que nos reservará unas cuantas sorpresas.

No obstante, el elemento común en los diferentes escenarios es la verticalidad. El título ofrece la posibilidad de ascender, mediante la escalada como forma más habitual, a muchos y muy variados niveles que, progresivamente, se irán volviendo más elevados hasta alcanzar una altura de auténtico vértigo. De hecho, uno de los retos que nos propone el juego consiste precisamente en ir superando nuestra propia marca hasta coronar lugares desde los que apenas podrá atisbarse tierra firme. Sin embargo, la extraordinaria distancia de dibujado jamás se ve perjudicada incluso en las localizaciones más elevadas.

Los desarrolladores han programado además la transición día/noche, que transforma la apariencia general de los escenarios de forma muy llamativa. Cuando el sol se pone, podemos disfrutar de unos minutos en los que algunos de los elementos que componen el mapa proyectarán una iluminación hasta entonces oculta que acompañará a la luz, a modo de linterna, que B.U.D. nos proporcionará con los ojos. De este modo, cada tipo de paisaje variará de forma considerable dependiendo de la hora, enriqueciendo la experiencia de juego.

Como podrás imaginar, no resulta tarea sencilla la localización de los diferentes elementos que, escondidos sobre las plataformas más elevadas, aguardan nuestra conquista. Para hallarlos, el jugador podrá hacer uso de P.O.D., nuestro inseparable compañero en esta aventura, que no dudará en ofrecernos una extraordinaria vista aérea de todo el mapa. De este modo, incluso utilizando el zoom en una muy útil cámara libre, podremos ver nuestra ubicación exacta y la de todos los puntos de interés.

Entre ellos, un total de 40 desafíos entre los que se encuentran pruebas contrarreloj de salto, 150 cristales de energía que nos permitirán ir desbloqueando diferentes habilidades, plantas estelares que nos ayudarán a ascender de forma vertiginosa, piezas de nuestra querida nave espacial o puntos de desplazamiento rápido llamados Tele-Routers, que ofrecerán la posibilidad de viajar de uno a otro. Además, para evitar la consulta constante de este apartado, el usuario podrá marcar un punto de ruta con el que encontrar estas ubicaciones de forma más simple y visual.

En ese mismo menú de usuario podremos escoger el traje que lucirá nuestro robot protagonista en cada momento, al que de inicio podremos ver con la apariencia habitual. Sin embargo, una serie de desafíos irán desbloqueando hasta cinco skins adicionales, a las que se sumarán otras siete a través de recompensas de Ubisoft Club. Con cualquiera de ellas podremos, por ejemplo, saltar, escalar, propulsarnos con nuestra mochila o planear con los frenos aéreos, una especie de hélice que actuará como paracaídas y nos ayudará a descender suavemente.

Esta serie de habilidades irán incorporándose a nuestro haber conforme vayamos superando diferentes metas establecidas, como la recolección de los mencionados cristales, que irán aumentando la barra de energía de B.U.D. progresivamente. También podrá sujetarse, tanto durante su ascenso como a animales como moscas u hortalizas, por ejemplo zanahorias, que pondrán la nota divertida a una aventura que jamás trata de tomarse demasiado enserio. Justamente con la sujeción podremos escanear, con la ayuda de la Floradex 3000, gran parte de la flora presente en el mapa, que podremos reproducir a nuestra conveniencia lanzando semillas a diestro y siniestro.

Los champisaltos, unos champiñones gigantes que podrán ayudarnos a alcanzar lugares más elevados; la niscalera, un hongo extremadamente largo ideal para la escalada; el escupepolen, una flor escupidora de polen que te lanza a gran velocidad; la setapulta, una seta con forma de catapulta cuya función es fácilmente deducible; o el palúfar, un nenúfar con que posibilita que nuestro protagonista camine sobre el agua como si de un Jesucristo robótico se tratase, son solo algunas de las opciones de las que podremos hacer uso para ayudarnos a llegar más y más alto.

A fin de cuentas, ese es el objetivo principal del Grow Up, que el usuario podrá afrontar de múltiples de formas. El resto, meras herramientas con las que podremos echar a volar nuestra imaginación para cumplir la misión. Sin embargo, existen algunos métodos que, como en el primer juego, serán básicos para avanzar eficientemente y con el mayor de los éxitos. Quizás el más relevante es el de las rocas de energía, a las que deberemos conectar el tallo de algunas de las plantas, cuyo crecimiento podremos dirigir a nuestro antojo mientras el personaje permanezca agarrado a su extremo. Eso nos permitirá crear vías mucho más rápidas por las que ascender, pudiendo orientar el camino dependiendo del objetivo de cada jugador.

Para finalizar, cabe destacar este último aspecto. La libre exploración de los escenarios es quizás el elemento más llamativo de una propuesta que, pese a su aparente sencillez y escasa duración, trata de ofrecer al usuario una experiencia totalmente personal que jamás se desarrollará de un mismo modo pese a lo limitado de las opciones, que resultan suficientemente variadas. Las localizaciones tan solo son, por tanto, un lienzo en blanco que el jugador podrá dibujar cuantas veces quiera.

Javier Castillo

JUGABILIDAD: Pese a que algunos movimientos pueden resultar algo lentos y incluso torpes en algunas interacciones, la sensación general es satisfactoria. El personaje principal es lo suficientemente móvil para ofrecer una experiencia de juego sencilla y ligera, que además hace gala de un diseño de arte original y de un apartado gráfico de estilo cartoon del todo sorprendente.

ARGUMENTO: La trama de B.U.D., M.O.M. y P.O.D. es una mera excusa argumental para iniciar la aventura, que solo en la introducción ya hace gala de un sentido del humor que encaja perfectamente con el entrañable protagonista. Estamos, por tanto, ante un plataformas que no precisa de un argumento como tal para funcionar adecuadamente.

SONIDO: El título presenta un divertido idioma robótico, casi onomatopéyico, que no parece obedecer a ningún idioma. No obstante, los fases que precisan de entendimiento por parte del usuario se introducen con textos en castellano, por ejemplo, en el monitor del ordenador de abordo del prólogo.

DURACIÓN: Aunque el jugador más hábil y veloz podría completar en título en solo unas horas, cualquiera que se tome su tiempo para investigar y divertirse con los diferentes elementos que ofrece, logrará ampliar la experiencia ligeramente más. Además, Grow Up se presta, por su libertad de exploración, a un próximo rejugado.

CONCLUSIÓN: Esta secuela lograr conservar el alma de la primera entrega y ofrecer algunos nuevos elementos que enriquecen la experiencia. Más variedad, más libertad y grandes dosis de diversión esperan al jugador en esta obra de corte independiente que vuelve a exhibir un notable trabajo creativo en lo referente a los escenarios y a los diferentes elementos que encontraremos a nuestro paso. Si disfrutaste el original, esta nueva aventura de B.U.D. volverá a convencerte. Si, por el contrario, si no tuviste la ocasión, quizás el precio te convenza para darle una oportunidad a este simpático robot.

 

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Grow Home

Los escenarios presentan una completa transición día/noche.

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