El Oeste según Neversoft

El mundo del Salvaje Oeste llega a PSP de la mano de Activision y Neversoft. Un título de desarrollo abierto, variado, y lleno de aventuras en el que sentirnos un auténtico cowboy.

Hasta hace unos años, el western era un género más popular en el cine (donde ha regalado grandes glorias a ilustres actores y directores) que en los videojuegos. Algo que, como es evidente, está cambiando. Una de las sagas empeñadas en introducir este género dentro del sector ha sido Gun, pionera también en ofrecer un desarrollo similar al de la serie GTA. Un título que, después de conseguir buenas críticas en consolas de sobremesa, irrumpe con fuerza en PSP.

¡Desenfunda, vaquero!

En Gun Showdown nos ponemos en la piel de Colton White, un cowboy que, tras la muerte de su padre, se ve obligado a vivir emocionantes aventuras totalmente sacadas de los viejos films de Clint Eastwood, John Ford y compañía.

Como decíamos, el titulo tiene un desarrollo abierto, muy en la línea de juegos como Crackdown, inFamous o Grand Theft Auto. Solo que en esta ocasión, en lugar de robar coches, tratar con la mafia o utilizar poderes increíbles, llevamos a cabo acciones propias de un vaquero: montar a caballo, disputar tiroteos, visitar minas, enfrentarnos a forajidos, etc. Siempre manteniendo una libertad muy alta. Hay un montón de cosas que podemos hacer en Gun Showdown, como ser cazador de delincuentes, mensajero, agente del orden o, simplemente, cabalgar por las llanuras en busca de nuevas aventuras. Durante nuestro periplo visitamos, además, lugares míticos de la época, como la archiconocida ciudad fronteriza de El Paso.

A medida que avanzamos en el desarrollo, los atributos de Colton aumentan y mejoran, como por ejemplo su habilidad para montar a caballo (a más velocidad), recargar el arma o cosas por el estilo. Además también vamos consiguiendo más dinero para luego poder mejorar nuestras armas de fuego.

A nivel visual, el juego se parece bastante a las versiones de 128 bits, las de PlayStation 2 y GameCube. Se trata de un título en tres dimensiones, donde los modelados de los personajes y los entornos resultan bastante creíbles. Además, la ambientación está muy conseguida: los atuendos, las situaciones, las dirigencias, los decorados, los pueblos… todo parece sacado de un film de los setenta. Y lo mismo sucede con los diálogos y la banda sonora, totalmente profesionales. El único “pero” es que el UMD llegue sin doblar a nuestro idioma, pero por lo menos cuenta con subtítulos en castellano. Algo es algo.

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