Apuntando a las estrellas

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Un antiguo ser muy poderoso está a punto de ser despertardo por un tirano y su ejército, y dos hermanos tienen que impedirlo recuperando las gemas que le otorgan el poder. Podría ser la trama de cualquier superproducción de cine, pero es el argumento de un juego de Mega Drive en 1993.

Treasure comenzó con Gunstar Heroes su exitosa andadura en la consola de 16 bits de Sega. Un videojuego que es tan adictivo como frenético, y que hace que te olvides de las limitaciones técnicas de la época. Tras él llegarían otras obras igual de exigentes y creativas, como Dynamite Headdy o Alien Soldier.

Gunstar Heroes es un juego que puede ser completado de muchas maneras diferentes, ya que da libertad al jugador para que se configure su ruta y equipo. Para empezar, al iniciar la partida hay que elegir entre dos modos de juego. Estos hacen que cambien la apariencia del personaje y también su forma de moverse. Una permite total libertad de movimiento al jugador, que puede correr mientras dispara en varias direcciones y tiene un ataque en salto mediante el cual se tira en plancha con los brazos hacia adelante. El otro modo, otorga precisión en detrimento del movimiento, ya que al disparar el personaje se queda quieto obligatoriamente, pero permite apuntar en cualquier dirección fácilmente. Su ataque en salto es una patada voladora digna del mejor taekwondista.

Después de eso, toca elegir el arma de fuego con el que se comenzará la partida. Hay cuatro tipos diferentes: las bolas de fuego, que tienen una alta cadencia; el láser, que hace un gran daño, unos triángulos verdes que van teledirigidos a los enemigos; y el lanzallamas. Lo mejor de este sistema es que durante las fases se encuentran más cápsulas de armas y se pueden portar hasta dos a la vez. Al completar los huecos, las dos armas que se hayan conseguido se suman, aunque no sean del mismo tipo, y dan lugar combinaciones bastante peculiares, como un cañón de bolas, una llama que se puede dirigir a distancia para barrer el escenario o una espada láser, y así hasta un total de catorce posibilidades. No obstante, hay que destacar que todas son igual de efectivas contra los enemgos, es decir, ninguno es resistente a un tipo de munición o débil a otro.

Las posibilidades hasta ahora son unas cuantas, pero es que incluso para elegir fase hay libertad de maniobra. Las cuatro primeras se presentan abiertas al jugador para que elija cuál prefiere superar primero. Por cada una se va ampliando el marcador de vida, que empieza con 100 y llega a más de 300 al final del juego.



Las fases son todas muy diferentes entre ellas y están tan medidas que no hay lugar al descanso en ningún momento. El equipo de Treasure se esforzó al máximo y ofreció al jugador un compendio de situaciones que raramente se repiten, ni si quiera dentro de la misma fase. Así, hay pasajes en los que hay que disparar y correr con desplazamiento horizontal, pero en otros el desplazamiento es vertical, ya que toca escalar una gran plataforma desde donde está despegando un barco volador, o subir a lo alto de una pirámide. Sin embargo, hay dos fases entre las cuatro primeras que destacan por encima del resto. Una se desarrolla en túneles subterráneos con los personajes montados en vagonetas que se desplazan a toda velocidad, y la otra se presenta al jugador como un juego de mesa, en el que tiene que lanzar el dado y superar el reto que le marque la casilla correspondiente.

Una vez completadas estas cuatro primeras fases, las siguientes llevan un orden fijo e impepinable. Pero no por ello son más relajadas ni corrientes, puesto que van ascendiendo en espectacularidad y pretensiones conforme dejan el suelo atrás. Ya en la sexta fase toca salir al espacio, pilotando una nave, disparando a otras y esquivando láseres y obstáculos, como cualquier otro título de naves de la época.

El juego cierra con una apoteosis de enfrentamientos contra jefes, e incluso tiene una secuencia de vídeo final para acabar la historia espacial de forma épica. Y es que los jefes son uno de sus puntos fuertes por el reto que suponen y la buena puesta en escena a la hora de presentarlos. Es más, el juego se toma unos instantes para que los conozcamos bien mostrándonos una pequeña ficha con información de sus ataques. Hay combates contra robots que se transforman, forzudos voladores e incluso una gran inteligencia artificial que toma varias formas; pero de entre todos, el que se lleva la palma por bizarro es el que tiene lugar contra un espárrago.



La dificultad es bastante exigente en todo momento, pero para adaptarse a la habilidad del jugador cuenta con un selector que permite elegir entre fácil, normal y difícil. Las fases cambian bastante según la dificultad elegida, llegando a alargarse los enfrentamientos mucho si se elige el difícil.

En algunas zonas donde un jugador se pudiera atascar, se puede optar también por jugar con un amigo, ya que tiene modo cooperativo en todo momento. Incuso en el espacio, fase en la que solo vuela una nave, el segundo jugador participa haciéndose cargo del cañón. Lo más interesante del modo cooperativo es que si uno de los dos jugadores muere, puede revivir robándole la mitad de la vida a su compañero. Y esto se puede repetir hasta que solo haya dos puntos de vida para repartir.

El espectacular apartado técnico de Gunstar Heroes es fruto de una gran ambición por parte de Treasure. La mayor parte del juego transcurre en dos dimensiones, pero en ocasiones incluso se atreve a generar modelos que pasarían por tridimensionales al ojo del jugador medio. Todo trasncurre con una fluidez asombrosa, hasta en las secuencias en las que los enemigos aparecen en tropel. Y hay que decir que cuando lo hacen, la pantalla se puebla con una marabunta de soldados a pie, saltando, volando y montados en vehículos, todo ello mientras el fuego de las armas se interpone entre los cuerpos.



El sonido raya un buen nivel, con una batería de efectos de sonido que acompaña en todo momento para cada acción y suceso en pantalla. La banda sonora, compuesta por Norio Hanzawa, quien también participaría después en Dynamite Headdy y Alien Soldier, acompaña con algunos temas muy memorables, como el del subterráneo.

Gunstar Heroes se encuentra hoy en día más vivo que nunca, ya que se puede jugar en casi todas las plataformas. En el pasado llegó a Game Gear y PC, pero con el tiempo también se puso a la venta en las tiendas virtuales de Wii, PlayStation 3 y Xbox 360, además de en iTunes, aunque de la plataforma móvil de Apple fue retirado por incompatibilidad con los últimos modelos. Su último aterrizaje ha tenido lugar en Nintendo 3DS el pasado día 20 de agosto (en terreno europeo, ya había llegado antes al suelo oriental) para engrosar el catálogo de 3D Classics de la consola, juegos que añaden efecto tridimensional estereoscópico y algunas funcionalidades y modos extra.

No te quedes solo en el juego:

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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