AlfaBetaRETRO: Hagane: The Final Conflict – Acero mortal

 

 

A veces sorprende que dos conceptos que por separado son geniales no vayan de la mano más a menudo. En realidad, lo que tiende a pasar es que muchas de las veces en que lo han hecho han quedado en la sombra. Lo cual es un poco irónico si pensamos que los ninjas son precisamente expertos en quedar ocultos a la vista, y que son un comodín la mar de agradecido en cualquier producto popular. Un ninja rara vez sobra, y sus características y habilidades dan juego en cualquier terreno. Hasta en el cyberpunk.

Futuro,o en su defecto tecnología cibernética, y ninjas no es una mezcla extraña. En los videojuegos la hemos tenido varias veces, por ejemplo en el futuro distópico de Strider en el que el protagonista se enfrenta a todo un ejército robótico. En Metal Gear Solid, Gray Fox es todo un favorito de los fans. Y Taito tiene hasta una recreativa dedicada al tema, The Ninja Warriors. Incluso la propia Sega hizo una probatura extraña con su Cyber Shinobi, un intento de proyectar hacia el futuro su famosa saga ninja en Master System. Y ahora viene otra ironía, y es que el intento que a Sega le salió rana, cinco años después iba a frutificar en Super Nintendo.

No con la marca de Sega, obviamente. Pero sí con la Hudson, y con un arcade de plataformas que es fuertemente deudor de los cartuchos de Shinobi para Mega Drive donde Joe Musashi alcanzó sus cotas más altas. El invento se llama Hagane: The Final Conflict y es una fusión de mitología japonesa y futurismo con una jugabilidad bien ideada pero no del todo bien ejecutada, y una dificultad exasperante. Como gusta a los jugones con pedigrí.

Ocultos a ojos del mundo, los clanes ninja de Fuma y Koma han dominado las artes del ninjutsu y la magia negra durante eras. No obstante, no comparten la misma visión. El clan Fuma posee una extraordinaria fuerza y poder espiritual que le sirven para proteger el Santo Grial, una reliquia de inmensos poderes. Por su parte, el clan Koma planea la destrucción del mundo usando este instrumento. En su robo, solo cometieron un error, y fue dejar con un hilo de vida a un superviviente de Fuma. Estabilizado y mejorado con tecnología cibernética, Hagane se convierte en un imparable cyborg dispuesto a vengarse e impedir el fin del mundo.

Más vale tarde que nunca, aunque a veces, traspasar la fina línea entre aparecer elegantemente tarde y llegar a última hora puede pasar factura. Como le pasó a Hudson con este Hagane: The Final Conflict, un juego más que interesante para Super Nintendo cuyo principal problema fue de puntalidad. Su llegada se produjo en occidente en 1995, en el relevo generacional más sonado de la historia de los videojuegos y con PlayStation y Saturn luchando a brazo partido por conquistar un nuevo mundo que iba a dejar obsoletos los videojuegos tal como los conocíamos, el de los gráficos poligonales.

Es en estas cuando hace acto de presencia un juego de acción y plataformas que de haberse lanzado un par de años antes, precisamente cuando su principal inspiración llega al mercado, es probable que hubiera gozado de una mejor fama. Y es que Hudson gusta de un estilo de un particular de hacer juegos. No se parecen al clásico cartucho de Super Nintendo, son diferentes, tienen otra personalidad. Ahora bien, en el caso de Hagane, más bien parece un juego de Mega Drive. Concretamente, más bien parece Shinobi III.

Y es que Hagane toma nota del juego de Sega para traernos a un ninja cibernético que podríamos ver tranquilamente mano a mano con Joe Musashi. Hagane ataca por defecto con su katana, con la que asesta letales golpes envueltos en llamas, para enfatizar su poder. Pero además, puede ir cambiando de arma alternando con el botón X entre las posibilidades de una rueda de instrumentos con variadas prestaciones. Lógicamente, la espada es efectiva a corta distancia, pero si la cosa se ve venir de lejos, Hagane puede lanzar kunais y granadas, estos dos de uso limitado pero que puede reponer a menudo, y un garfio con cuerda que puede proyectar tanto en horizontal como en vertical.

Además, el ninja cyborg tiene otros trucos bajo su manga metálica. Puede deslizarse por el suelo para esquivar enemigos o proyectiles de éstos, pero además, durante el salto puede llevar a cabo algunas maniobras, principalmente proyectarse hacia adelante girando, lo que le propiciará rebotar en las paredes, o lanzarse en una patada hacia abajo, que puede repetirse si el objetivo no resulta destruido en el primer impacto. Hagane, como buen ninja, también se agarra a techos por los que puede trepar, y es capaz de lanzar un devastador conjuro que limpiará la pantalla de presencia enemiga. Pero algo a lo que se le puede sacar mucho partido es a las volteretas que realiza con los botones L y R. No solo porque le pueden apartar de un mal punto del decorado, sino porque si mantenemos pulsado el botón de la dirección en la que Hagane mira, realizará volteretas diferentes al final de las cuales, cuando pulsemos el botón de acción ejecutará una técnica especial que puede traducirse en una patada circular en el aire, un puñetazo destructor o un impacto flamígero en el suelo.

Hagane significa acero, y como tal es frío y duro. Y el juego sigue su ejemplo. Es un cartucho bastante difícil, ya reconocido como tal en su época y que busca apelar al jugador hardcore en un momento de cambio. Ahora bien, parte de culpa la tiene un control que sin ser malo, debería ser más ágil. A veces cuesta coordinar los saltos o encadenar una serie de acción debido por un lado a una cierta lentitud en la ejecución de éstas y por otro a una respuesta no del todo fina hacia los inputs del mando.

Pese a ello, Hagane se deja jugar bastante bien, y aunque dispone de continuaciones infinitas, cada muerte nos lleva al principio de la fase (por suerte, no son muy largas) y el inicio de un nuevo crédito a la primera del nivel donde nos encontremos. Lo bueno es que el apartado gráfico y sonoro están a la altura, y el juego presenta unos enemigos bastante variados y vistosos, muy influenciados por la imaginería fantástica y tradicional japonesa, pero combinados también con naves voladores e ingenios mecánicos de gran tamaño. Es un juego bastante atrayente y que si no intimida con su dificultad puede dar mucho de sí. Qué pena que no lo hubiésemos conocido antes.

Juan Elías Fernández

Se parece a… Si te gusta juega a… No te quedes solo en el juego

The Revenge of Shinobi

Shinobi III: Return of the Ninja Master

Ninja Spirit

Serie: Samurai Jack

Cómic: Ronin, de Frank Miller

Canción: Europe – Ninja

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