El comienzo de un clásico

El planeta Reach sirve como marco en el que recibir el último Halo firmado por Bungie. Un punto y aparte dentro de la serie.

Halo Reach no es un Halo cualquiera. Para empezar, el juego nos narra los orígenes del juego por medio de una precuela, mientras que por otro lado supone el último acuerdo exclusivo entre Bungie, quienes hasta ahora se han encargado con tanto éxito de la serie, y Microsoft. Toda historia tiene un comienzo y un final, si bien en este caso lo cierto es que nos encontramos con un “hasta luego”.

Los orígenes

La batalla de este último Halo nos lleva hasta Reach, un planeta de gran importancia estratégica en la guerra que enfrenta a humanos y el Covenant. Aunque los aficionados a la saga ya saben cómo acabará este juego (por claras alusiones en entregas anteriores) nuestra tarea en él es defender Reach de los ataques extraterrestres. Para ello nos ponemos en la piel de un equipo de soldados de élite llamado Noble Team. Sí, en esta ocasión el Jefe Maestro tampoco es el protagonista del juego, igual que sucedía en el anterior Halo ODST.

Una vez más, Halo Reach es un juego de acción en primera persona (visión subjetiva) que mantiene, en líneas generales, las características de sus antecesores. O lo que es lo mismo, durante las ocho horas que dura, más o menos, nos encontramos con variados niveles repletos de enemigos, acción y vehículos que pilotar. Puede que los protagonistas de la saga hayan cambiado, pero no sucede lo mismo con su esencia de siempre.

De nuevo el manejo del juego es profundamente dinámico y sencillo de utilizar, por lo que la curva de dificultad no es demasiado pronunciada, ni siquiera para los primerizos dentro del género. El título cuenta con varias opciones de dificultad y sólo la última de ellas, Legendario, supone un auténtico reto para los aficionados a los juegos de acción de este tipo con algo de experiencia.

Por otro lado, Halo Reach cuenta con las ya clásicas opciones multijugador online. Es decir, con un modo cooperativo que aumenta la intensidad de la campaña individual (aunque también la hace más fácil y corta, como es lógico) y modos competitivos entre los que encontramos novedades y los ya conocidos por los aficionados. Son estas modalidades las que, como es lógico, aumentan considerablemente la vida útil del juego.

Con respecto a los gráficos, se notan los tres años transcurridos desde el último Halo aparecido en Xbox 360. Los escenarios son en esta ocasión aún más amplios, detallados y variados, los personajes gozan de unas animaciones más creíbles y, además, todo tiene esta vez un acabado algo más oscuro y artístico, menos folclórico que antes.

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