La vida campestre es la vida mejor

¿Cómo algo tan sacrificado como son los quehaceres diarios en una granja pueden llevarse a la mecánica de un action RPG y plantearse como algo divertido? No respondas, eso ya lo hizo la desarrolladora Amccus hace 20 años con el lanzamiento de Harvest Moon, el primero de una dinastía de juegos de granja que se labró, valga la expresión, un nombre en la historia de los videojuegos.



Cualquier cosa, de una manera o de otra, es susceptible de dar pie a un videojuego. Otra cosa es que se haga de la manera adecuada. Aunque haya una gran variedad de géneros disponibles, a los desarrolladores les toca de vez en cuando estrujarse la materia gris para dar con la forma idónea de plasmar una idea innovadora y tocar palos como no se habían tocado hasta el momento. Ni siquiera en 1996, cuando la Super Nintendo ya era leyenda. En ella se podían encontrar los mejores juegos de acción y los mejores juegos de rol. Y hasta más, porque juegos como Aerobiz Supersonic nos ponían al frente de la gestión de una aerolínea. Sim City y Sim Ant, procedentes del PC, nos descubrían lo que es crear una ciudad desde sus cimientos y vivir la vida de una hormiga. Y Actraiser, directamente, nos dejaba experimentar lo que es ser un dios. Así que la pregunta es, ¿qué queda por hacer?

Es una pregunta que seguramente pasó por la mente del productor Yasuhiro Wada y los directores Setsuko Miyakoshi y Ken Takahashi cuando idearon Harvest Moon, Bokujou Monogatari en Japón, país en el que se lanzó en 1996 y desde donde llegó a occidente de la mano de Natsume en 1997. El planteamiento es propio de un RPG, pero uno muy diferente a lo habitual. Si hasta el momento habíamos salido de aventuras por salvar a un mundo de su destrucción, Harvest Moon es uno que nos propone una meta más mundana pero no menos relevante. Alcanzar una vida plena como granjero en solo dos años y medio. Ahí es nada.



La granja familiar ha quedado en tus manos. Tus padres no van a estar en dos años y medio, y ya sabes lo que significa, ¿verdad? ¡Fiesta a tope! ¡Que les vas a demostrar que puedes ser un gran granjero! O un gran pescador, o un gran ganadero, o hasta un gran minero. O todo un Don Juan. Dentro de unos 300 días, tu familia volverá y querrá verte feliz y triunfante en algún aspecto de tu nueva vida como granjero, así que de tí depende. Cultiva las mejores cosechas, amplía la casa, arregla la valla, levanta un emporio, pesca como si no hubiera un mañana y sienta la cabeza y ten hijos. Esta es tu nueva vida en Harvest Moon y tú decides cómo vivirla.



Harvest Moon es un poco difícil de clasificar. Tiene el motor de un action RPG, y ciertamente podría caer dentro de este género, pero también en cierta manera en el de un juego de estrategia. O en un simulador, o todo a la vez. Harvest Moon es un juego que no versa sobre salvar el mundo ni sobre derrotar a un gran enemigo, es un juego donde el que importa es el jugador y cómo quiera pasar los siguientes 300 días de tiempo de juego con las opciones de que dispone. Así que si prefieres probar un poco de todo para ganar dinero de manera optimizada o centrar tus esfuerzos en un solo aspecto, es algo que solo te concierne a tí. El juego tiene hasta 10 finales y en ellos tienen importancia varios aspectos del juego por lo que tus señores padres te evaluarán en cuanto vuelvan a casa y se encuentren el percal.

Así que veamos qué se puede hacer en Harvest Moon. En el papel del joven granjero protagonista, tendrás que repartir sus esfuerzos a lo largo de todo un día para realizar las tareas que creas convenientes. Habitualmente, el personaje se mueve por los terrenos de la granja, donde hay zonas que pueden ser labradas para poder sembrar y varias instalaciones con funciones diversas. A tiro de piedra tiene las montañas, con una cueva donde poder excavar y un lago en el que poder pescar, y cerca también un pueblo en el que poder comprar suministros, herramientas… y conocer gente interesante.

Las actividades son bastante variadas y requieren del uso de herramientas, de las que solo podremos llevar dos encima teniendo que turnarlas, de modo que para sembrar, primero habrá que arar la tierra con la azada, luego sembrar semillas previamente compradas y por último asegurarse de regarlas cada día. Si optamos por picar rocas o talar troncos para conseguir materiales, piedra y leña concretamente, tendremos que hacer uso del mazo y del hacha respectivamente. Un pescador nos prestará una caña con la que poder pescar y así obtener una forma de ingresos extra, y a todo esto se irán nuevas posibilidades, lugares y personajes. Al principio nos costará un poco, pero según progresamos se nos permite mejorar estas herramientas iniciales para poder hacer surcos mayores con la azada, usar un aspersor para regar o conseguir mazos y hachas más fuertes que nos desgasten menos.



Harvest Moon tiene una serie de reglas que hacen que el jugador se tenga que planificar bastante bien con antelación. Y es que cada vez que el granjero usa alguna herramienta se irá cansando gradualmente hasta quedar exhausto, momento en el que tendrá que reponer fuerzas o bien comiendo, yéndose a dormir para que mañana sea otro día o dándose un reparador bañito en las aguas termales. Cada cosecha crece en una estación y tras un determinado número de días, así que es importante tener esto en cuenta. El tiempo también irá pasando hasta que se haga de noche, momento en el que la jornada se puede prolongar todo lo que el cuerpo dé de sí teniendo en cuenta que los establecimientos del pueblo estarán cerrados, no habrá nadie con quien hablar y no se podrá vender nada de lo que obtengamos. También es importante conocer de antemano el pronóstico del tiempo que nos da la tele cada día, dado que la metereología puede hacer de las suyas y costarnos que el ganado enferme si está al aire libre, aunque nos puede evitar algún riego. Lo que no querremos es que haya huracanes, pues nos pueden fastidiar las cosechas y el ganado y lanzarlos por los aires, a menos que a nuestros animales los tengamos encerrados a buen recaudo ese día, en el que por otro lado no podremos hacer nada.

Sin embargo, no todo en la vida es trabajo. En el pueblo hay cinco muchachas en edad de merecer con las que nuestro granjero puede trabar amistad a base de hablar con ellas, responder a sus preguntas correctamente y hacerles regalos. De esta manera, su afecto se irá incrementando, algo que se puede consultar indiscretamente en sus diarios, y llegado a un determinado nivel, incluso puede haber boda de por medio. Y consumado el matrimonio y con una casa reformada, se puede pensar en ampliar la familia. Al final de los 300 días de juego, dependerá de si hemos alcanzado varias de estas metas, así como del estado de la granja y de nuestras pericias, el final que el juego nos muestre. Harvest Moon es un juego que no tiene un argumento propio, sino que es el jugador el que elige cómo proceder. Algo que para una consola de 16 bits, pese a que ya le quedaba poco frente al advenimiento de los nuevos sistemas, es bastante revolucionario.

Pero sobre todo, sus diseños simpáticos y coloridos juegan su papel en dar al usuario un cartucho bastante diferente a lo acostumbrado, un juego más amable, más blanco y no por ello menos desafiante. Harvest Moon ha tenido multitud de secuelas a lo largo de varias generaciones, y ahora mismo está dividida entre la marca Harvest Moon, propiedad de Natsume y ahora convertida en un spin-off, y su serie madre rebautizada para Europa como Story of Seasons para sucesivos juegos. Lo que sí está claro es que a esta franquicia le quedan muchos frutos que dar, si le dejan.

Juan Elías Fernández

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Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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