Sonidos del futuro y mucho color

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Nuestro territorio recibe Hatsune Miku Project Mirai DX, el segundo spinn off de esta popular serie de juegos musicales japoneses, con una larga lista de temas y un montón de extras.

Hatsune Miku es un auténtico fenómeno en Japón, aunque fuera de su territorio goza de menos popularidad, y por eso este título ha tardado dos años en llegar a Estados Unidos y Europa. Este Project Mirai DX es la segunda parte de un spin off de la serie principal, Project Diva, pero mantiene la misma esencia de la serie.

Su propuesta jugable es bastante simple: seguir el ritmo de las canciones marcando los tiempos a la velocidad que se pide en pantalla. Para ello, hay dos modos de hacerlo, una es con el lápiz en la pantalla táctil y otra, más tradicional, usando los botones.

Su punto fuerte, como es de esperar, es su banda sonora, tanto que es más que recomendable jugar con cascos para disfrutarla por completo. Hatsune Miku es el nombre del sintetizador que genera las voces de todos los cantantes que aparecen, y significa "el primer sonido del futuro", por lo que no es de extrañar que la mayoría de sus canciones sean cañeras y electrónicas. Mientras se reproducen, en la pantalla superior aparece un carril que simboliza a la canción avanzando, y en él van apareciendo los botones que hay que pulsar. Si se opta por el control táctil, en la pantalla inferior aparecen un pulsador azul y otro rosa; si por el contrario se configura con los botones, se emplean A, B, Y y el control direccional.

El juego cuenta con tres niveles de dificultad para adaptarse a los más exigentes y también a los que lo son menos. Los controles anteriores corresponde al nivel normal, si se elige el difícil, se suma un botón a ambas configuraciones, además de un montón de acciones más a realizar por segundo.



La mayoría de canciones son rápidas y con ritmos muy pegadizos, pero hay un poco de todo. Este título incluye 19 nuevas interpretaciones y 28 rescatadas de antiguas entregas, para hacer un total de 47. Algunas están compuestas por sonidos plenamente electrónicos, otras con tintes rockeros, las hay que son baladas y también otras con un estilo muy ecléctico. La dificultad de cada una la ponen básicamente sus beats por minuto, todas están por encima de los 100, y algunas hasta rondan los 200. Así, las canciones más difíciles son las más rápidas, ya que exigen una mayor velocidad y mayor precisión a la hora de pulsar los botones.

Por si alguien se lo estaba preguntando, sí, todas las canciones están en un perfecto japonés. Pero para quien se pierda tan solo con el oído, también viene la letra, en el mismo idioma, cómo no. Al principio de cada tema detalla el autor de la música y de la letra; esto es porque Hatsune Miku solo es en realidad el sintetizador que produce las voces, y por tanto, se necesitan músicos externos que se encarguen de componer música que las acompañe.

Lo cierto es que en el juego hay una sensación de progresión casi nula, puesto que la oferta jugable en cuanto a lo musical siempre la misma. Se van enrevesando un poco más las canciones conforme se avanza en la lista, pero todas se superan con las mismas acciones. La variedad la ponen el resto de añadidos, que no son pocos, porque Hatsune Miku Project Mirai DX también tiene una vertiente de simulación al más puro estilo New Style Boutique. Al arrancar la partida hay que elegir uno de los seis personajes que componen el ficticio grupo musical para que acompañe al jugador en pantalla mientras se encuentra en los menús, y también una casa donde vivir, entre varios modelos desbloqueados desde el inicio.

Los menús son un poco liosos, pero tienen un montón de opciones para pasar el rato entre canción y canción. Y es que todo es personalizable, la ropa que llevan los cantantes, el atuendo del avatar, los elementos decorativos para el piso (figuras, cuadros, maquinas recreativas, lámparas…)… Además también tiene funciones con Street Pass y es compatible con tarjetas de realidad aumentada propias.



Realmente es un juego que trae mucho contenido para seguir jugando una vez terminado. Por ejemplo, otros juegos dentro de él. Entre ellos, el clásico Puyo-Puyo, que se puede jugar contra la máquina o contra otro jugador, y otro juego de mesa tradicional que llaman Mikuversi y que se desarrolla en la pantalla inferior mientras en la superior se ve al avatar jugando en contra. Es bastante inmersivo, porque el juego se toma su tiempo para mover ficha, como si estuviese pensando la jugada que va a realizar.

También, para los más artistas, incluye una cámara de fotos para retratar al personaje mientras anda por la casa o cuando posa, un reproductor de música para poner las canciones en cualquier momento, un editor de vídeos en el que se pueden configurar los pasos de baile y un teclado con el que componer melodías usando las voces del sintetizador de Hatsune Miku.

En el apartado gráfico lo más destacado es el buen uso del 3D estereoscópico, con una profundidad muy conseguida y muy bien implementada, más incluso que otros títulos propios de Nintendo. El aspecto general es muy en sintonía con el estilo manganime tradicional de la serie, pero en este caso se ha optado por uno más simpatico y cuco, con personajes pequeños y cabezones.

Cada canción es presentada como si se tratase de un videoclip o de una canción en directo, con unas animaciones muy buenas para los personajes, que bailan muy bien; y es por eso que cada una tiene un tema y unos decorados distintos. Algunos derrochan una gran imaginación, como un edificio que se va transformando en una fortaleza armada, otro de estilo retro que imita a los juegos de 8 bits o los típicos mundos de piruletas y golosinas. Mayoritariamente, todo es muy colorido e inocentón, dirigido para todos los públicos. Sin embargo, se hace difícil seguir los vídeos, ya que siempre se está más pendiente de seguir el ritmo que de ver qué hacen los personajes en pantalla. No es ninguna maravilla técnica, pero un título de este estilo no necesita más.

Rubén García.

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Valoración final

Jugabilidad: Su propuesta minimalista se pilla rápido, y a la segunda canción, o como mucho a la tercera, se tiene totalmente dominado el sistema. Tan solo consiste en pulsar un par de botones o tres al ritmo de la música, y así hasta que se termina el juego. Al final se echa de menos algo más de profundidad. En todo caso, es asequible para todos los públicos.

Gráficos: La estética simpática y mona le sienta bastante bien. Pierde la estética tradicional de la serie por otra más redondita y cabezona, pero es habitual en otros juegos que las entregas de consola portátil tambien cambien su estética. En todo caso, es un spin off y se lo puede permitir.

Sonido: Es su gran baza. Ofrece una recopilación de 47 temas, de los que casi la mitad son nuevos, y el resto vuelven de otras entregas. Canciones de todos los estilos apoyadas en el sintetizador vocal de Hatsune MIku. Lo mejor es jugar con auriculares para disfrutarlas del todo.

Duración: El repertorio musical se puede completar de una pasada en unas 6 o 7 horas, pero tiene mucho juego mucho más allá de eso. Su vertiente de simulación alarga su vida  mientras se decora la casa o se personaliza el avatar. Además, tiene un montón de minijuegos y añadidos para jugar durante al menos otras tantas horas más.

Conclusión: Está claro que este título está enfocado a un público muy específico: aquel que disfruta con los videojuegos musicales, y en especial aquellos que vienen de japón. Sin embargo, si algún jugador se considera también melómano, debería darle una oportunidad, porque tiene temas realmente buenos. Sin embargo, puede llegar a cansar, ya que esta propuesta es poco ambiciosa y se vuelve repetitiva.

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