AlfaBetaRETRO: Heart of China – Érase una vez en China

 

 

La de las aventuras gráficas fue una guerra encarnizada que libraron LucasArts y Sierra en los años ochenta y noventa, aunque francamente, y la empresa de George Lucas siempre pareció llevar una cabeza de ventaja. Es verdad que eran aventuras difíciles, pero al menos la posibilidad de morir era bastante rara. En el caso de Sierra, sin embargo, acabar criando malvas no era algo extraño, y a muchos usuarios esto les echaba atrás. Incluso a día de hoy, algunos puristas de las aventuras gráficas no ven con buenos ojos que el protagonista acabe a dos metros bajo tierra por no haber tomado las decisiones correctas.

Sin embargo, guste o no es uno de los rasgos con los que Sierra intentó revolucionar un género que parecía que ya tenía dueño. Indiana Jones había hecho maravillas por LucasArts cuando aún era Lucasfilm Games, y su equipo de diseñadores con Ron Gilbert y  Tim Schafer a la cabeza se ocuparon del resto. Sierra tampoco se quedaba atrás, pero le faltaba esa figura del hombre, del aventurero pulp. Larry Laffer y Roger Wilco eran más bien, bueno, dejémoslo es que son de otro estilo. Entra en juego Jake “Lucky” Masters en una aventura en los mares de China que evoca a gritos los seriales añejos y las novelillas baratas, justo lo que Sierra buscaba. Quedaba todo en manos de Dynamix y un juego que contaba con gráficos digitalizados para sorprender al personal.

En una aldea cerca de Chengdu, la enfermera Kate Lomax, hija del magnate E. A. Lomax, ha sido secuestrada por el señor de la guerra Li Deng. Lomax, que tampoco es lo que se dice trigo limpio, no está dispuesto a negociar con criminales cuando tiene comiendo en la palma de su mano al héroe de guerra Jake Masters, as de la aviación y aventurero consumado, y lo que es mejor, endeudado hasta las cejas con el propio Lomax. Una recompensa de 200.000 dólares por traer sana y salva a su hija a Estados Unidos desde China que decrecerá en 20.000 por cada día que se demore es el premio prometido a Masters, quién necesitará contar con la ayuda del ninja Zhao Chi para esta peligrosa misión. Claro que las cosas no serán coser y cantar.

Es llamativo que el tiempo haya soterrado tan profundamente Heart of China cuando en su lanzamiento estaba en boca de todos los medios. Toda la prensa especializada en juegos de ordenador se hacía eco del juego de Dynamix, y no solo porque ese fuera su cometido, sino porque realmente planteaba las aventuras gráficas de una manera diferente. Ya hemos dicho antes que Sierra necesitaba un Indiana Jones propio, aunque fuera solo para una ocasión (porque cuando el auténtico volvió para encontrar la Atlántida, ahí sí que se acabó lo que se daba), pero ante todo necesitaba sazonarlo con un fuerte toque pulp que le diera personalidad.

Pocas cosas hay mejores para eso que el cien. Y Dynamix optó para ello para hacer un juego muy cinematográfico, con una técnica que dejó a todos boquiabiertos en el momento y que realmente tampoco es que sea inventar el cocido, pero lo que no se puede negar en 1991 es que un juego con gráficos digitalizados a partir de actores reales es algo que no se ve a menudo. No es cuestión de un FMV, que eso ya llegaría con el formato CD con erótico resultado y discutible calidad, sino de mostrar el mundo con un realismo único para el momento y acercarse más si cabe al celuloide.

Y es que lo que Heart of China esconde bajo su mecánica de point and click, que además despeja toda la pantalla para dejar el espacio a la historia que se está contando. Una aventura que en movimiento casi podría ser como un Golpe en la Pequeña China (sin elementos sobrenaturales) o alguna producción de acción con algún duro de moda y alguna estrella emergente de las artes marciales que poder disfrutar mientras devoramos palomitas como posesos. Ese es precisamente el problema que tiene el juego, que por eso mismo se queda corto, no es demasiado dinámico y le puede ese afán por querer parecerse más a otro medio.

El motor DGDS cede el protagonismo a las imágenes para dar mayor realismo a lo visto en pantalla, mostrado en primera persona, con lo que solo un diminuto cursor que cambia de forma según puede interactuar con la zona en que está situado es lo que nos da pistas de que estamos ante una ficción interactiva. Ahora bien, con poco Sierra consigue bastante. Y es que al principio Lucky puede entrar y salir de localizaciones, hablar con personajes, acceder a su inventario, manipular objetos que lleve encima y elegir entre opciones de diálogo que serán las que determinen lo que va a pasar a continuación. Y pueden ser cosas muy desagradables si no anda con cuidado. Pero cuando se une a Chi, la colaboración entre ambos es crucial para los siguientes compases. Pueden pasarse objetos entre ellos, y para cuando la aventura se bifurca y sus caminos se separan, una mala previsión o el no contar con el compañero cerca puede ser fatal..

Hay además algunos momentos, una especie de minijuegos que rompen un poco con esta dinámica sencilla de elecciones, que no tanto puzles porque en realidad no tenemos situaciones tan enrevesadas en este juego como las que se nos presentan para resolver, por ejemplo, algunos embrollos de la saga Monkey Island. Pero a cambio tenemos momentos como la pelea sobre los vagones de tren o los intentos de Chi por lanzar un gancho con cuerda sobre un muro. Hacen que Heart of China tenga algo más de encanto que el que le confiere su ambientación y ese aire hollywoodiense. No obstante, no es que sea un grandísimo juego de por sí. Puede llegar a ser más frustrante de lo normal porque en otros exponentes del género sabes reconocer cuándo te has metido en un callejón sin salida, y eres consciente de que hay una solución aunque no la veas. En Heart of China, un paso en falso puede llevar a un desenlace mortal un rato después sin verlo venir. Incluido un final alternativo en el que Kate deja tirado al héroe y regresa a su hogar mientras el pobre Lucky se pudre a su suerte.

Pero si hemos rescatado este juego es porque, además de la relevancia que tuvo en su momento, es un intento de Sierra por innovar y aportar algo como este estilo narrativo que hasta el momento no se había podido llevar a la práctica tan efectivamente. Si se entra al trapo y surte efecto el encanto del Asia más misteriosa de mediados del siglo XX, no es menos cierto que Heart of China se puede ganar tu corazón. Si hablamos de juegos, los habrá mejores, seguro que sí. Pero como éste, hasta ese momento, solo uno.

Juan Elías Fernández

Juegos Relacionados Si te gusta juega a… No te quedes solo en el juego

Rise of the Dragon
(de los mismos creadores)

 

Película: Los piratas de los mares de China

Canción: Alan Tam – Midnight Rider

Cerrar