El conejo de Ozzy Osbourne

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Cuando un juego se llama Hell Yeah! La furia del conejo muerto, pocas cosas más se pueden decir para que no despierte un interés inmediato en el jugón. Ya desde el título vemos el primer exceso, de las muchísimas y gratificantes hipérboles que tiene este genial plataformas.

En Hell Yeah! Encarnamos a Ash, el actual conejo rey del infierno que sustituyó recientemente a su padre del cargo. La trama la desencadenan unas fotos que comprometen al rey de las tinieblas porque aparece desnudo (es un esqueleto y siempre va así…) retozando en la bañera (entre otras cosas) con un patito de goma. Evidentemente, nuestra honra ha sido mancillada y en busca del culpable, tendremos que asesinar brutalmente a un montón de criaturas del Infierno.

Surrealista es una palabra que se nos queda corta, ¿no, socios? Aquí está su punto fuerte: la divertidísima idea que se refuerza con diálogos tronchantes, situaciones inverosímiles y una brutalidad gore que choca frontalmente con el carácter de dibujo animado infantil que tiene el juego.

Es un juego sumamente japonés desarrollado por unos franceses, Arkedo Studios: tiene tantísimos excesos, colorines y suceden tantas cosas al mismo tiempo… pero siempre dentro de una dinámica plataformera muy clásica y sencilla en la que sabemos perfectamente qué estamos haciendo en todo momento.

La dinámica del juego es ir avanzando por las diferentes fases del título matando a todo lo que pillemos por delante pero en especial a un montón de mini Jefes Finales. No solo tendremos que descubrir cómo dañarlos (unos caerán bajo nuestro potente arsenal, otros serrados con nuestro vehículo y, a veces, tendremos que estrujarnos la cabeza para resolver algún puzzle que les lleve a la muerte) sino que una vez llega el momento crítico arranca la diversión.

Cuando el monstruo está a punto de morir nos saltará un minijuego a modo de evento de tiempo que si completamos correctamente veremos una cinemática delirante que llevará a las muertes más horrorosas a nuestros enemigos. Sin lugar a dudas, esto es lo mejor del Hell Yeah!: hay un montón de fatalities distintos y no es hasta la recta final del juego cuando empezamos a verlos repetidos. Y son tan brutos y originales que os darán agujetas en el estómago de tanto reíros.

 

 

Y es en la variedad, como decía el anuncio, donde está el gusto de este conejo. No solo es que nos enganche el querer matarlos a todos y no podamos parar hasta limpiar el infierno de indeseables, es que la dinámica del juego cambia fundamentalmente en dos vertientes.

La primera es cuando vamos sobre el vehículo que es una rueda dentada. Aquí no es que seamos invencibles, pero todo lo que se cruce por nuestro camino terminará tarde o temprano muerto. En esta forma de juego tendremos un variadísimo arsenal de armas con metralletas, lanzacohetes, escopetas… y llega el delirio: pistolas de agua bendita (ideales para limpiar el infierno), rayos láser…

Pero habrá momentos con excusas de lo más variopintas, en que nuestra rueda tenga que ir al taller. Y entonces se acabó el disparar y todo, hasta los enemigos más débiles, nos harán daño. Tranquilos, en esta forma siempre encontraremos la manera de asesinarlos a todos.

Por eso, Hell Yeah! unido a su dificultad, que no es la más alta del mundo pero el infierno tampoco es para niñitos y niñitas de mamá, encantará a los que os gusten los plataformas de toda la vida con elementos innovadores, brutales y que tengáis un enorme sentido del humor.

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Valoración final

Jugabilidad: Es todo un manual de cómo la fórmula más sencilla puede ser tremendamente variada y efectiva.

Gráficos: Una serie de dibujos animados. No es un portento pero su diseño es alucinantemente psicotrópico.

Sonido: La banda sonora es pegadiza a más no poder y siempre muy acorde con lo que está pasando

Duración: Puede que su punto más flojo, en unas 10 horas habremos acabado con él al 100%.

Conclusión:

Salvo hacia el tramo final del juego, que se deshincha argumentalmente y se apresura a concluir siendo un tanto repetitivo, Hell Yeah! La furia del Conejo Muerto es una propuesta original, perfectamente trabajada e imprescindible si tus juegos son los plataformas.

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Si te ha gustado te gustará

Rayman Legends

No te quedes solo en el juego

Libro: Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll

Canción: Say yeah! de Kiss

Película: Little Nicky de Steven Brill

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