Asesinato a corazón abierto

Square Enix y IO Interactive nos traen el sexto episodio de Hitman, en el que el Agente 47 deberá cumplir con su último encargo, del que depende no solo el éxito de la misión sino la supervivencia de la propia agencia. De este modo, Hokkaido pone fin a un título episódico que, haciendo gala de una mecánica de juego muy personal, ha llevado al protagonista a recorrer medio mundo a través de PlayStation 4, Xbox One y PC.

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Con el transcurrir de los episodios nuestro agente favorito ha viajado por todo el mundo en busca de sus objetivos. En primer lugar se desplazó a París para acudir a un desfile de moda y, posteriormente, a Sapienza para hacer una visita a una mansión extremadamente custodiada. Más tarde puso rumbo a Marrakech, donde un asunto político requería su inmediata atención y del que pudo desconectar tras su llegada a Bangkok, donde un nuevo encargo le estaba esperando en un complejo turístico de auténtico lujo.

En el capítulo anterior viajaba a territorio estadounidense, a una granja de Colorado que en lugar de animales contenía a un ejército armado hasta los dientes que le puso las cosas difíciles al Agente 47. Ahora llega la sexta y última entrega episódica del título de Square Enix y IO Interactive, que traslada al protagonista a Hokkaido, Japón. Allí deberá infiltrarse en un hospital privado muy particular, donde le aguardan sus dos últimas víctimas y la última cinemática de historia. Sin más dilación, te ofrecemos nuestras impresiones del Episodio 6 de Hitman, una vez más, en su versión de PlayStation 4.

En la última misión, titulada Situs Inversus, el Agente 47 se desplaza a las ultramodernas instalaciones de Gama, situadas en lo más alto de una montaña en la isla de Hokkaido, Japón. Se trata de un exclusivo hospital privado donde los más ricos del planeta acuden para recibir tratamientos fuera de la ley, tal y como hará uno de los objetivos de este encargo que pone fin a Hitman.

El paciente en cuestión es Eric Soders, un antiguo miembro de ICA que ha acudido para someterse a un complejo transplante de corazón. Junto a él se encuentra la abogada Yuki Yamazaki, que en los próximos días planea revelar la lista de operativos activos de la organización a la que pertenece nuestro protagonista. Por supuesto, el Agente 47 no puede permitir que esa información salga a la luz y, como siempre, tomará cartas en el asunto.

 

Uno de los mayores inconvenientes del anterior episodio, el ubicado en Estados Unidos, era el diseño de su escenario. Al contrario que en la mayoría de entregas, se trataba de un gran terreno abierto en el que solo unas cuantas edificaciones servían como escudo, y en ocasiones como cobijo, a un sinfín de tropas militarizadas que no dejaban dar un paso a nuestro protagonista.

Pese a tratarse del mayor reto hasta la fecha, resultaba tremendamente incómodo moverse por una localización en la que el protagonista apenas disponía de lugares donde esconderse y, mucho menos, para disfrazarse. Afortunadamente, los responsables de Hitman han dado un giro de 180 grados en este último episodio, en el que intuimos han tratado de recuperar las claves del éxito de la franquicia.

El moderno hospital de Hokkaido nos ofrece, de nuevo, un escenario más compacto, la característica que más favorece las mecánicas del juego. De este modo, la acción se vuelve a concentrar, como ocurría en la misión de París, en un gran edificio con un sinfín de recovecos que explorar. Aunque también tendremos la ocasión de transitar por sus más cercanos alrededores, el epicentro de la acción será todo lo que quede bajo techo y resguardado del paisaje nevado.

No solo debemos alabar la variedad de ambientes que ofrece, sino la llamativa cantidad de pasillos, escaleras y salas que el jugador podrá investigar durante un largo periodo de tiempo. La verticalidad también será, por tanto, un elemento a tener en cuenta en la distribución del escenario, que nos permitirá acceder a diferentes niveles partiendo de la planta principal. Para ello, entrarán en juego dos nuevos aspectos que los desarrolladores han introducido para despedir al juego.

Si en la granja estadounidense la dificultad residía en los NPCs, la mayoría armados, en esta ocasión ni siquiera el Agente 47 podrá registrarse como falso paciente con un arma bajo el brazo. Se acabaron las pistolas con silenciador e incluso nuestra muy estimada ganzúa, que de nada servirá en estas instalaciones, en las que las puertas solo se abren con la aportan identificación.

He aquí la segunda gran novedad: ya no podremos forzar cerraduras ni robar la llave al empleado de turno, pues la única forma de que las puertas se abran ante nosotros será portar la vestimenta adecuada. Las cerraduras automáticas de este hospital solo responderán ante los microchips escondidos en los diferentes uniformes. Nuestro agente, que se presenta como paciente y viste un uniforme tradicional japonés, solo podrá acceder a su propia habitación y a aquellas estancias de acceso público.

Sin embargo, si decidimos ataviarnos con la ropa de un camarero, tendremos la posibilidad de entrar en la cocina del restaurante de sushi, el almacén o la sala de empleados, pero no en el recinto donde se controlan las cámaras de seguridad, por ejemplo. Por primera y última vez en el juego, se favorece explícitamente el arte del disfraz, una medida que no podría habernos parecido más oportuna para dar una despedida por todo lo alto a Hitman.

El usuario dispondrá además de numerosos armarios, frigoríficos y demás escondites distribuidos en muchas de las estancias donde depositar los cuerpos, inconscientes o sin vida, de sus víctimas. De este modo, podrá moverse por el escenario sin la preocupación de que alguien encuentre el estropicio y de la voz de alarma, lo que resulta tremendamente adecuado en una ubicación tan cerrada como esta.

Como ya hemos avanzado, este hospital japonés esconde zonas de lo más variadas: unos jardines zen en el centro del recinto, el mentado restaurante de sushi orgánico, unas fuentes termales tradicionales, salas de operaciones con la última tecnología, una pequeña sauna, una morgue, una sala de vigilancia y un sinfín de lugares por descubrir a lo largo de la misión, en la que ni mucho menos nos veremos obligados a recorrer todo el mapeado.

Ahí reside, precisamente, el encanto de este y el resto de capítulos, en el que solo dependerá del jugador la forma de afrontar la caza de ambos objetivos. Tendremos la ocasión de inspeccionar cada rincón y encontrar nuestra mejor ocasión o, simplemente, atacar de forma frontal y asumir las consecuencias. Sin embargo, las mejores opciones llegarán, como siempre, con las llamadas oportunidades, que se desplegarán constantemente ante nuestros ojos.

Por tanto, también será el usuario el que decida cuál puede ser la opción más atractiva que seguir, una opinión que podrá cambiar en cualquier momento para acceder a otra más sugerente. En cualquier caso, te aseguramos que el nivel en este sentido vuelve a se muy alto en este desenlace, en el que podremos acabar con los objetivos de formas tan originales como divertidas.

En lo referente al apartado gráfico, cabe recordar que no estamos ante unos gráficos a la altura de la generación, como hemos nombrado en los análisis anteriores. Dicho esto, no podemos sino alabar el trabajo de fotografía llevado a cabo por el equipo artístico del juego, que ha conseguido suplir este aspecto con una iluminación capaz de resaltar las virtudes de cada elemento del escenario. Aunque los paisajes lejanos siguen siendo la asignatura pendiente, el nivel de detalle en las zonas interiores son dignas de elogio.

Respecto al audio, este sexto capítulo vuelve a presentarse completamente en inglés, aunque el usuario que lo precise dispondrá de unos subtítulos en perfecto castellano que, eso sí, agradeceríamos que fuesen de mayor tamo en futuras entregas. La habitual banda sonora, que también incorpora una música tradicional nipona a modo de ambientación, vuelve a hacer acto de presencia en momentos puntuales: al inicio y al cierre de la misión y en secuencias de alerta y tiroteos.

Por último, y pese a tratarse de un aspecto accesorio, no podemos olvidarnos de la trama a la que ha puesto fin este último episodio. Tras completar cada uno de ellos accedíamos a una secuencia cinemática que presentaba una historia ha ido evolucionando conforme hemos ido avanzando en el juego. Básicamente, los encargos del Agente 47 se han intercalado con tramas referentes a la agencia que por supuesto no vamos a revelar. En cualquier caso, el cierre se presenta de forma poco concluyente y dando claramente paso a una próxima entrega de Hitman que, por supuesto, esperaremos con los brazos abiertos.

Javier Castillo

 

JUGABILIDAD: El título no ha evolucionado en términos jugables desde el inicio de la aventura pese a presentar un control algo tosco del personaje. No obstante, las mecánicas resultan tan sencillas que la jugabilidad no supone un problema más allá de la poca sensación de realidad que en ocasiones pueda apreciar el usuario. Las misiones con más NPCs, como Marrakech, también han sufrido algunos problemas de clipping.

GRÁFICOS: El apartado gráfico no es el fuerte de Hitman, que presenta un acabado llamativo y artísticamente destacable aunque lejano a las propuestas más potentes de la actual generación de consolas, sobre todo en lo relativo al diseño de personajes. Las localizaciones con escenarios más cerrados y con menos exteriores lucen significativamente mejor en cuento a nivel de detalle mientras las cinemáticas se presentan excepcionalmente mejor.

SONIDO: El equipo de IO Interactive se ha esforzado por ambientar cada una de las localizaciones de la mejor manera posible. Cabe recordar las llamadas al rezo o el ambiente multitudinario de Marrakech, la tranquilidad vacacional de Sapienza o el hilo musical, con música tradicional japonesa, de esta última entrega. No obstante, no podemos olvidar el hecho de que el título no haya sido doblado al castellano y solo se presente en inglés subtitulado a nuestra lengua.

DURACIÓN: Resulta complicado concretar un número de horas exacto en una propuesta como esta, capaz de mantener entretenido al usuario el rato que este convenga. Aunque los más expertos serán capaces de completar cada misión entre una y dos horas, lo cierto es que el placer de explorar hasta el último rincón podrá mantenernos pegados al asiento mucho más tiempo. Las posibilidades solo dependen del jugador, que además tendrá interés en rejugar cada una de las misiones.

HISTORIA: Se trata, como hemos señalado en múltiples ocasiones, de un aspecto completamente accesorio a la acción. Como en la mayoría de blockbusters cinematográficos, solo es un conducto para introducir la acción y los efectos especiales en unas misiones que finalizarán con cinemáticas de apenas dos minutos de duración. La trama, además, queda completamente abierta para futuras entregas.

CONCLUSIÓN: A lo largo de los episodios hemos cuestionado alguno de sus aspectos, sobre todo en el terreno técnico. Sin embargo, es innegable que la propuesta funciona a la perfección, resulta tremendamente entretenida y las mecánicas de juego son tan sencillas como divertidas en su ejecución. De este modo, y aunque no destaca especialmente en ninguno de sus apartados, los chicos de IO Interactive han logrado confeccionar un producto tan original y adictivo, que ha alcanzado su culmen en un magnífico último capítulo, que será capaz de anular cualquier punto negativo del que se percate el usuario. Si eres fan del personaje o de este tipo de propuestas no puedes perderte al bueno del Agente 47 cumpliendo con su deber en cada uno de los escenarios, cada cuál más inspirado que el anterior. Enfúndate en tu traje negro, anúdate la corbata roja y prepárate para disfrutar.

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El Agente 47 comenzará la misión sin armas, prohibidas en el recinto, por primera vez.

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