Granjero busca muerte

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El Agente 47 pone rumbo a Colorado, Estados Unidos, tras finalizar su trabajo en el complejo hotelero de Bangkok. La nueva misión le obligará a acabar con cuatro objetivos, atrincherados en el entorno más hostil hasta la fecha, en el que los desarrolladores han vuelto a subir el nivel de dificultad para contentar a los usuarios más exigentes de Hitman.

Tras los encargos de París, Sapienza, Marrakech y Bangkok, donde el Agente 47 hizo algo más que tomarse unas merecidas vacaciones en un espectacular complejo hotelero, viajamos hasta Estados Unidos para continuar una misión que cada vez se antoja más compleja. Conforme van pasando los episodios, nuestro protagonista debe lidiar con nuevos retos que podrían haber alcanzado el culmen en el capítulo de  Colorado, donde visitaremos una granja en la que hallaremos algo más que al típico paleto armado con su escopeta.

Los chicos de Square Enix y IO Interactive nos traen una nueva entrega de esta aventura episódica que finalizará con el episodio ubicado en Japón. De momento, los usuarios de PlayStation 4, Xbox One y PC pueden disfrutar del Episodio 5, en el que deberán acabar con hasta cuatro objetivos distintos distribuidos en un escenario abierto diferente a cuantos nos habíamos encontrado hasta la fecha. Por primera vez en el título, además, todo personaje que se cruce en nuestro camino supondrá una amenaza. ¿Preparado para asaltar la granja?

La nueva misión, titulada “Luchadores por la libertad”, lleva al Agente 47 a una granja de Colorado que, en realidad, oculta un campo de entrenamiento militar y una base de operaciones de una milicia altamente peligrosa. Entre sus integrantes se esconden los cuatro objetivos, Sean Rose, Maya Parvati, Penelope Graves y Ezra Berg, con los que deberá acabar sin hacer saltar todas las alarmas del complejo.

Este recinto de alta seguridad está patrullado además por numerosos militares que harán lo posible para que ningún intruso logre infiltrarse en el perímetro, delimitado por una verja que impedirá el fácil acceso del agente. Algunos de los encargos, además, están protegidos por sus propios cuerpos de seguridad, que nuestro protagonista deberá esquivar para darles muerte.

Con el salto de localización, la acción se traslada a una zona rural de Estados Unidos donde los escenarios abiertos son los protagonistas absolutos. Al contrario que en las anteriores entregas, donde el volumen de edificios, casas u otras construcciones era generalmente grande, el Agente 47 debe infiltrarse ahora en un lugar campestre donde estos elementos han sido dispuestos de forma más discreta. Atrás ha quedado la gigantesca mansión de París, las callejuelas y bloques adosados de Sapienza, las viviendas típicas de Marrakech o el majestuoso complejo hotelero situado en Bangkok, donde nuestro protagonista se tomó sus últimas vacaciones.

Precisamente el anterior episodio, el de Marruecos, subía nuevamente la dificultad del título tras un decepcionante capítulo extra que, pese a entretener a los seguidores de la franquicia al comienzo del verano, suponía un reto menor dentro del conjunto. En esta ocasión, afortunadamente, el nivel vuelve a ascender hasta límites que solo los jugadores más expertos de Hitman sabrán apreciar. De este modo, el presente episodio solo es apto para todos aquellos que hayan ido progresando con el personaje en los últimos meses, obteniendo la experiencia necesaria para enfrentarse al mayor desafío por el momento.

El principal motivo radica en su propia concepción. No solo se trata de un territorio amplio y abierto, sino de un entorno hostil que no dará al usuario un solo respiro. En Colorado no podemos contar con turistas entre los que camuflarnos, ni siquiera con los habituales camareros, limpiadores o comerciantes de las anteriores entregas. El escenario solo está habitado por NPCs militares, de muy diferentes rangos, clases y vestimentas que no dudarán en acribillarnos a tiros en cuanto den con nosotros. Esta es, sin duda, la diferencia más notable con los anteriores capítulos del título.

En el mejor de los casos, en Sapienza podíamos escapar del heladero de turno, hábil al haber descubierto al Agente 47 ataviándose con el uniforme de uno de sus compañeros. Incluso en Marrakech, que presentaba más fuerzas militares por metro cuadrado que la localidad italiana, podíamos salir airosos de un desafortunado encuentro con un soldado al que habíamos dejado inconsciente ante uno de sus colegas de profesión, atento a la jugada. Al fin y al cabo, la muchedumbre, o en su defecto los numerosos escondrijos entre los que ocultarse, podían librarnos de más de un problema.

En el escenario estadounidense, para bien o para mal, cualquier descuido puede hacer saltar todas las alarmas, literalmente. Cuando se activan, creerás estar en Silent Hill en el momento menos idóneo. Mentiríamos si dijéramos que todos los personajes están armados, pues también podemos toparnos con NPCs inofensivos como los informáticos o hackers, si bien es cierto que la inmensa mayoría de ellos sí portan una pistola, metralleta o similar que no dudarán en usar contra nuestro protagonista.

A este factor, por supuesto, debemos sumar otro de los grandes alicientes del capítulo. Por primera vez en el videojuego, los desarrolladores han dispuesto a cuatro objetivos diferentes a los que tendremos que dar caza. En ninguna de las misiones anteriores nos habíamos enfrentado a tal reto, teniendo además en cuenta el nivel de protección con el que cuenta cada uno de ellos. Lo más complicado, de hecho, no es darles muerte, sino tratar de salir con vida después de acabar la faena. Por eso la planificación es más importante que nunca antes de realizar cualquier acción por sencilla que parezca.

Nuestro personaje se verá en problemas tanto tras matar a bocajarro a uno de los objetivos, que se camuflan bastante bien entre los grises ropajes de aquellos que les rodean, como por el simple hecho de robar el móvil a uno de los personajes desarmados en el peor instante. Nos descubrirán y, en mayor o menor medida, tratarán de acabar con nosotros. En cualquier caso, si la situación derivara en una lucha a muerte contra las interminables hordas de militares, el Agente 47 volverá a contar con un amplio surtido de armas y utensilios varios con los que defenderse.

Como en los anteriores episodios, contamos con los habituales gadgets que el usuario puede escoger por defecto desde el comienzo, sumándose además cualquiera de las armas que arrebatemos a los enemigos. Por supuesto, también encontraremos martillos, destornilladores, veneno, refrescos, monedas y un sinfín de elementos con los que atacar o distraer a los militares, cuyo avance también podrá frenarse con las habituales trampas dispuestas por el mapa, como un coche en reparación que, por supuesto accidentalmente, se vendrá abajo sobre uno de ellos.

Por otra parte, las llamadas oportunidades vuelven a convertirse en Colorado en la mejor opción para avanzar de forma ágil en la trama. Escuchando una conversación, nuestro agente podrá descubrir los puntos débiles de los objetivos para su beneficio. Para ello, y pesar del reducido número de grandes edificaciones, como una casa y otras naves cercanas, el escenario ofrece pequeñas construcciones, como casetas o pequeños talleres de uso militar, donde el usuario puede guarnecerse para atender a los mencionados comentarios de un grupo de enemigos, equiparse o simplemente prepararse para el siguiente paso.

En lo referente al apartado gráfico, el nuevo capítulo pierde comparativamente con el trabajo realizado en las anteriores entregas que, sin tratarse de ninguna proeza técnica, resultaban más vistosas en lo visual. En esta ocasión, al apostarse por una gama de colores más gris, perdiendo con ello el impacto de una luz más llamativa, y al disponer un escenario más abierto y con una mayor distancia de dibujado, no se ha logrado un resultado tan impactante.

Javier Castillo

 

JUGABILIDAD: En términos de jugabilidad, el nuevo capítulo no ha variado respecto a lo que hemos podido ver en las anteriores misiones. Sigue siendo algo tosca aunque, a efectos prácticos, resulta suficientemente fluida para llevar a cabo las acciones necesarias. En este ocasión, además, se evitan las caídas en el framerate provocadas en otras entregas por las grandes aglomeraciones de NPCs.

GRÁFICOS: Lamentablemente, la disposición del escenario, carente de edificios o grandes construcciones que delimiten su contorno, perjudica notablemente el resultado final. Aunque el nivel de detalle es el mismo que en los anteriores episodios, la distancia de dibujado, mucho más amplia, enturbia un apartado visual que también adolece del potente trabajo de fotografía que pudimos apreciar en el encargo de Bangkok.

SONIDO: El entorno rural, rodeado de plena naturaleza, nos aleja del sonido del gentío para trasladarnos a un lugar en el que cualquier ruido logra alterar la calma de los allí presentes. De nuevo, la labor de los responsables del audio vuelve a resultar más que correcta en este nuevo capítulo.

DURACIÓN: El incremento de objetivos, con un total de cuatro, puede extender notablemente la duración de la misión. Si los anteriores episodios podían resolverse en menos de dos horas, este aspecto y el aumento de la dificultad lograrán mantener entretenido al jugador quizás una hora adicional en la primera toma de contacto.

HISTORIA: Con cada episodio, los guionistas van desarrollando una historia que, pese a que podría no funcionar por sí misma, es el complemento ideal a las misiones que afronta el Agente 47. De nuevo, tras la resolución del trabajo asistiremos a una nueva secuencia cinemática donde se ampliará la trama y conoceremos nuevos detalles antes del capítulo final de Japón.

CONCLUSIÓN: El nuevo capítulo vuelve a aumentar la dificultad al introducir al Agente 47 en un entorno por primera vez hostil. El jugador no tendrá la oportunidad de camuflarse entre los NPCs, pues todos y cada uno de los personajes que aparezcan en pantalla serán una amenaza a tener muy en cuenta. Cabe destacar también el cambio de localización, la más abierta hasta el momento, que afectará de forma notable a la experiencia de juego, mucho más compleja además de extensa gracias a los cuatro objetivos con los que acabar. Si este es el penúltimo capítulo de Hitman, es de suponer que el último propondrá un reto solo al alcance de los usuarios más hábiles y experimentados en el título.

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Nacho Castañón

Editor y PR en Andro4all. Licenciado en Periodismo y Comunicación Integral. Formado en El Referente, Agencia Colpisa y AlfaBetaJuega, y escribiendo sobre el mundo de la tecnología, videojuegos y deporte desde 2013. Mi perfil en LinkedIn.
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