Viva la revolución

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Tras los problemas que surgieron durante su desarrollo, que ocasionó que la licencia de la saga Homefront pasara de THQ a Crytek y finalmente llegara a manos de Deep Silver, nos llega este shooter en primera persona. Desarrollado en unos distópicos Estados Unidos que puedes explorar a tus anchas, Homefront The Revolution aterriza en PlayStation 4, Xbox One y PC el próximo 20 de mayo.

En un mundo distópico localizado en un futuro próximo, Estados Unidos va entablando una relación comercial muy fluida con Corea del Norte, a la que compra tecnología punta que solo ellos son capaces de crear. Con el paso de los años, esa tendencia continúa y se amplía con la adquisición de armamento. Por desgracia, los norteamericanos se endeudan hasta los topes y, lejos de ser comprensivos, los asiáticos exigen la devolución del dinero. Estados Unidos, sumido en una grave crisis económica y social, se niega a hacer frente a la deuda, por lo que Corea del Norte decide, literalmente, desconectar sus armas y enviar a algunas de sus tropas al país. Al principio, la ciudadana lo entiende como una mera misión de apoyo en la que Corea del Norte también quiere mirar por sus intereses. Sin embargo y, de forma paulatina, su ejército va tomando las calles hasta que, con la colaboración de algunos altos estamentos estadounidenses, adquieren el control absoluto.

La resistencia, sin embargo, ubicada en su mayor parte en Filadelfia y encabezada por Benjamin Walker, no va a permitirlo. Tú, Brady, eres un miembro recién reclutado que, de forma inesperada, acaba al lado del líder del grupo. Cuando este sea secuestrado por la EPC, deberás colaborar con la resistencia para tratar de rescatarlo e impedir que los norcoreanos sigan al mando del régimen dictatorial en el que se han convertido los Estados Unidos.

Comencemos hablando del modo historia, el plato fuerte de este shooter desarrollado en mundo abierto y que podrás afrontar desde tres modos de dificultad. El título se divide, principalmente, en misiones principales, misiones de punto caliente y secundarias, que puedes adjudicarte en los tablones de trabajo. Sin embargo, también deberás tomar puntos estratégicos, piratear de receptores e ir mejorando tu equipo en las armerías tras comerciar en los puestos del mercado, todo ello con el objetivo de mermar las fuerzas norcoreanas.

Una vez superada la introducción tendrás absoluta libertad de movimiento para afrontar cualquiera de las misiones o retos anteriores, que combinan parte de plataformeo, acción pura y el una fuerte presencia de infiltración y sigilo. Aunque puedes encarar a los enemigos al más puro estilo Rambo, la desventaja que supone la inferioridad numérica hace muy recomendable actuar de forma cautelosa y, siempre que nos sea posible, eliminar a los enemigos de uno a uno y sin que sus compañeros, humanos o drones, consigan detectarnos. Para ayudarte en tu labor, podrás reclutar a compañeros de la resistencia para que te sigan y protejan como auténticos guardaespaldas, que podrás expulsar a tu conveniencia en cualquier momento y de forma instantánea. Ellos te auxiliarán a la hora de tomar puntos estratégicos, objetivos fundamentales del EPC que, siempre que te sea posible, habrás de destruir para favorecer la misión y, al mismo tiempo, ir conquistando zonas.

Unas zonas que el juego se encarga de diferenciar según lo que contienen. El mapa consta de zonas rojas, lugares desamparados y normalmente poco transitados en los que la guerra ya ha dejado su rastro y en los que la resistencia sigue haciendo frente a grupos aislados de norcoreanos. También encontramos zonas verdes, ampliamente controladas por el ejército y en las que están los edificios más emblemáticos de la ciudad. Por último, las zonas amarillas son las que pueblan la mayor parte de ciudadanos, que viven en constante vigilancia y son reprimidos con dureza a la mínima de cambio.

Para viajar entre ellas, aunque la distancia puede recorrerse fácilmente a pie, es muy práctico el uso de vehículos, una posibilidad que puede resultar muy útil en algunas circunstancias. Ni te imaginas lo práctico que es disponer de una moto cuando el ejército te tiene rodeado. La conducción, sin embargo, no es la mejor baza del juego. Se hace complicada y sobre todo mareante a causa de los bajos frames por segundo que Homefront: The Revolution ofrece en algunos momentos en los que hay muchos elementos en pantalla o en los que estos deben cargarse a gran velocidad, algo que ocurre precisamente en estas situaciones.

Aunque si prefieres refugiarte en lugar de arriesgar tu vida en un peligroso viaje en moto, la resistencia tiene pisos francos o escondites llamados alijos en los que se almacenan suministros de emergencia y munición que puedes coger a tu antojo. Herramientas, armas o botiquines que también hallarás en lugares que los guerrilleros suelen marcar en color azul o con símbolos especiales, escondiendo rutas y accesos ocultos que solo descubrirás si estás lo suficientemente atento. Además, en algunos puntos del mapa te toparás con receptores del EPC, unos aparatos que, si logras piratear, revelarán nuevas localizaciones o un nuevo objetivo, lo que te permitirá seguir profundizando en el juego. Si no lo consigues en el primer intento, aunque sufrirás daños a causa de una pequeña explosión, podrás seguir intentándolo pasados unos instantes. Menos mal.

En todo el mapa y, en especial, en naves y demás habitáculos que encuentres a tu paso, podrás ir recogiendo diversos objetos, como metal, clavos o baterías que en ocasiones estarán ocultos en frigoríficos, armarios, cubos de basura o aparatos electrónicos en desuso con los que debes interactuar para encontrar lo que esconden, aunque deberás ser preciso o la opción de interacción corre el riesgo de no aparecer. Sin duda, la linterna que siempre el protagonista siempre lleva consigo te será útil a la hora de buscar estos materiales, que también encontrarás si registras los cuerpos de los enemigos caídos, que te aportarán munición y otros múltiples objetos. También te interesará también saber que nuestro personaje tiene un límite de peso que, si superas, no te permitirá seguir acumulando trastos. Mercancía que, en los puestos de mercado, podrás intercambiar por dinero, aunque también tendrás la opción de adquirir otros bienes que puedan resultarte útiles en tus quehaceres.

Pero si tus objetos favoritos son las pistolas, los fusiles o los francotiradores, deberás acudir a las armerías, en las que podrás adquirir armamento y mejorarlo: cambiar la mirilla, añadir complementos o incluso transformar tu arma. Por ejemplo, comprando un kit concreto dispondrás de la opción de transformar una pistola en un subfusil, y es que las posibilidades son muchas. También, mediante la mezcla de ingredientes o materiales que vayas encontrando, podrás fabricar por ejemplo cócteles molotov que te serán muy útiles contra la infantería, aunque no tengan utilidad alguna contra drones o vehículos.

Si antes te comentábamos que algunos lugares se marcaban en color azul, también debes conocer que otros lo harán en amarillo. Son objetos o lugares concretos que pueden romperse, es decir, que son completamente destruibles. De hecho, incluso demasiado destructibles pues, si por ejemplo destruyes una caja, esta se romperá en pedazos que, acto seguido, desaparecerán ante tus ojos.

Tu mejor aliado en esta guerra será el teléfono móvil, que actúa como centro de mando. A través de él puedes acceder al registro de misión, con el que informarte de los detalles de la misión, de los objetivos actuales, puntos estratégicos activos y trabajos seleccionados en el tablón de trabajos; al mapa, a los mensajes, a la cámara, con la que puedes hacer fotografías para algunas misiones concretas y también espiar a enemigos y a su armamento (infantería, drones, vehículos y torretas) y marcarlos para seguir sus movimientos; al diario, en el que puedes acceder al tutorial del juego y en el que almacenas los documentos y notas encontrados; y al transpondedor, una aplicación parecida a un sonar con la que rastrear alijos.

Por su parte, al menos en la versión final de PlayStation 4 que hemos probado, el apartado gráfico luce bien visualmente y tiene un alto nivel de detalle que enriquece los escenarios, sobre todo exteriores, en los que la climatología adquiere protagonismo. Cabe destacar los efectos de iluminación y el efecto mojado del pavimento con la lluvia, que luce asombrosamente bien. Sin embargo, en interiores no resulta tan llamativo. Además, tal nivel de detalle, que en ningún caso resulta impresionante, no permite que el juego vaya estable ni a un nivel de frames por segundo, en absoluto cercano a los 30, que dé la sensación de fluidez en la acción.

En las escenas pausadas o de conversación es soportable, pero en aquellas con una acción más frenética en las que correr se vuelve una necesidad, la poca fluidez hace la experiencia de juego muy incómoda. De hecho, cuando tras la conversación de rigor va a arrancar una misión, se produce un tirón que deja la imagen detenida un par de segundos o bien la ralentiza evidenciando un lag bastante llamativo. Lo mismo ocurre, por ejemplo, tras comprar o actualizar un arma. Cabe también mencionar que, al acceder a la partida, en el comienzo de una misión y también durante la propia acción, por ejemplo al cruzar alguna puerta, nos encontramos con pantallas de carga que resultan excesivas en cantidad y duración.

Las animaciones de personajes genéricos son aceptables pero algo toscas, incluso se quedan caminando contra obstáculos como paredes, se atraviesan o dan saltos cuando dos bots comparten trayectoria, y su animación facial es algo deficiente. Sin embargo, los personajes principales o con cierto protagonismo en la trama están mejor diseñados y son gráficamente muy superiores, con un nivel de detalle y una gestualidad en el rostro que sí resulta satisfactoria.

En el apartado sonoro, el juego está totalmente doblado al castellano, además de forma muy correcta, y también puede habilitarse el subtitulado en el mismo idioma. Sin embargo, el sonido no está bien compensado. Algunas voces accesorias suenan demasiado fuerte, tanto como la del protagonista de la acción. Por su parte, la banda sonora está a la altura, no es memorable pero sí acompaña perfectamente a la acción. Tiene un tono dramático, de intriga, con toques futuristas o de ciencia ficción que recuerda a la de títulos como Dying Light, aunque en la acción predomina la música de tensión.

Respecto al modo online, lo primero que debemos hacer tras acceder es crearnos un personaje, aunque podremos crear cuantos se nos antojen. Cualquiera de ellos, sin embargo, no se podrá modificar en el futuro. Se nos avisa también que, pese a que podremos mejorarlos con habilidades y equipamientos adicionales, las habilidades serán únicas para cada uno de los personajes, aunque el equipamiento sí se podrá compartir. Al crearlo, podrás elegir entre hombre o mujer y deberás definir su aspecto, que básicamente supone elegir entre diez rostros diferentes. Luego tendrás que seleccionar el trasfondo, es decir, elegir entre multitud de trabajos, como taxista, jugador de béisbol, electricista, fontanero, desarrollador de videojuegos, cartero, abogado o empaquetador de carne, que te otorgarán una habilidad concreta. Por ejemplo, el empaquetador de carne te añadirá el ojo de carnicero, con el que tu personaje sabrá dónde provocar el mejor corte al enemigo.

Los tipos de partida a los que puedes acceder son Partida rápida (pública) y Partida privada, en los que debes elegir entre misiones de Defensa o Ataque, que se dividen en Holocausto, En la jungla urbana, Equipo de limpieza, Infiltración, A las barricadas y Enemigo a las puertas. Sin embargo, todos estos modos pertenecen a misiones cooperativas en las que, junto a otros jugadores, debes hacer frente a bots, y no a un modo multijugador online competitivo. Aunque no hemos podido acceder a un partida online debido a la escasez de jugadores, ya que el juego aún no se ha estrenado, sí hemos creado una partida privada para, al menos, ver algún escenario y la disposición de los enemigos. Una vez dentro, debes acabar con todo el pelotón, que se reparte en una zona determinada del mapa, para salir victorioso. El juego va ligeramente más fluido aunque, como en el modo historia, seguramente tampoco alcanza los 30 frames por segundo.

Javier Castillo

JUGABILIDAD: El juego combina partes de shooter, infiltración, conducción, que resultan variadas y divertidas aunque quedan empañadas por la poca fluidez, inferior a los 30 frames por segundo. Además, el modo online solo dispone de la parte cooperativa, no la competitiva, que es la que la mayoría de jugadores suelen buscar en esta clase de títulos.

GRÁFICOS
: El nivel gráfico es notable y rico en detalles, sobre todo en exteriores, en los que los efectos climatológicos y de iluminación resultan muy llamativos. Sin embargo, en interiores no resulta igual de impactante. Cabe destacar, de nuevo, la poca fluidez, que acaba afectando negativamente al apartado visual, que sufre de lag.

DURACIÓN: El juego ofrece muchas y variadas misiones, principales y secundarias, que se traducen en horas y horas de entretenimiento. Aunque dependerá del nivel de profundización que al usuario quiera alcanzar, las posibilidades, al menos de partida, son muy amplias.

HISTORIA: Se nos presenta una trama con el suficiente interés para generar la acción posterior. Además, durante el avance del juego, encontramos anotaciones y escritos que amplían la historia aportando nuevos detalles.

CONCLUSIÓN: Seguramente no se trate de un título demasiado innovador, aunque sí ofrece diversión y entretenimiento para rato. El apartado visual es bastante satisfactorio, aunque los problemas de rendimiento y de frames por segundo acaban enturbiando el resultado final. Aún así, podrás pasar muchas horas delante de este shooter de mundo abierto que, pese a su variedad, no consigue destacar por encima de otros juegos del género.

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Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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