Análisis de Horizon: Zero Dawn – The Frozen Wilds – Una expansión con sabor a secuela

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El año 2017 empieza a dar sus últimos coletazos y aún quedan algunos títulos por aparecer hasta la recta final del mismo. Ha sido un gran año para PlayStation y si se tuviera que elegir un título que ha destacado por encima de todos, al menos en lo que a nuevas IP se refiere, este es Horizon: Zero Dawn, sin ningún género de dudas. La historia postapocalíptica protagonizada por Aloy ha conseguido llevar un paso más allá el género sandbox, mezclándose con geniales elementos RPG y disponiendo en las estanterías de los jugadores uno de los juegos de año y de la generación. La joven Nora esta vez regresa con The Frozen Wilds, su primera expansión, para poner punto y final a un año de ensueño para Guerrilla Games.

En esta ocasión, Aloy explora una nueva zona desconocida en el juego original, la poblada por la tribu Banuk. En este nuevo emplazamiento, la protagonista descubre un clima helado, en el que la nieve no para de caer y que sirve de emplazamiento a nuevas y agresivas máquinas. Aunque no serán el único problema que encuentre Aloy en su nueva aventura, ya que los Banuk son muy diferentes a las tribus que haya podido ver y tienen su propia organización y particularidades a las que tiene que adaptarse para poder descubrir los terribles secretos que se ocultan en sus tierras, tanto como el Ánima atrapada en ellas como el Maligno que trata de corromper a las máquinas y destruir el mundo. Algo que siembra una semilla de lo que podrá ser la más que probable secuela del universo de Horizon: Zero Dawn.

The Frozen Wilds consigue mantener la esencia que regaló Horizon: Zero Dawn en su momento, lo cual es todo un acierto teniendo en cuenta la recepción del juego tanto por la crítica como por el público. No obstante, puede que adolezca de presentar pocas novedades a nivel jugable y que su propuesta se torne algo repetitiva en comparación con todas las opciones que disponía el título original a medida que se avanzaba por la aventura. Todo ello siendo conscientes, por supuesto, de que estamos hablando de un DLC de unas 6-7 horas de duración en lo que respecta a su historia, por lo que hay que tener en cuenta todas las variables.

La principal conclusión que se puede sacar de esta expansión es que posiblemente esté allanando el camino hacia el futuro de la saga. El éxito de Horizon: Zero Dawn no ha pasado desapercibido y en Guerrilla Games ya han considerado en más de una ocasión la idea de regresar a su universo en el futuro. Un futuro que no andaría demasiado lejos tras lo visto en The Frozen Wilds, ya que su propuesta abre una nueva línea argumental y que queda totalmente abierta a nuevas aventuras, por lo que parece que los jugadores de PlayStation seguirán acompañando a Aloy durante mucho tiempo para descubrir los secretos del mundo antiguo. Una buena noticia para los poseedores de la consola, sin lugar a dudas.

En cuanto a nivel jugable, la principal novedad que pueden encontrar todos los jugadores que se adentren en la nueva zona denominada como El Tajo son las nuevas máquinas. Tan solo son tres, pero son las más exigentes de todo el juego sin ningún género de dudas. Si alguien encontró dificultades con los atronadores o las avempestades, los incineradores, los garraheladas y, especialmente, los garradientes cubrirán sus pesadillas a partir de estos momentos. Cada uno tiene sus propias características, por supuesto, pero todos ellos son tremendamente letales y cumplen una premisa principal: no permiten ni un solo segundo de respiro a Aloy para hacerles frente. Los incineradores son absurdamente veloces, lo que obliga a acertar con cada flechazo o con cada ataque que se les quiera lanzar. Además, muchos se desesperarán con la velocidad de carga del medidor de concentración de la joven, que ofrece una oportunidad perfecta para acertar en las zonas delicadas de estas máquinas y conseguir el éxito.

En lo referente a los garraheladas y los garradientes, su aspecto se asemeja en ambos casos al de un temible oso enorme, aunque cada uno de ellos tiene sus puntos distintivos. Los garraheladas hacen acopio de un enorme potencial con ataques de hielo, aunque son algo más lentos que sus homónimos y ofrecen menos resistencia, no obstante es realmente difíciles hacerles frente en grupo y en entornos cerrados. Una absoluta locura para aquellos jugadores que no hayan realizado un buen preparatorio previo a adentrarse en el DLC. Cabe destaca que nuestra partida se produjo en nivel 50, con el atuendo tejescudos y con las mejores armas legendarias disponibles en la partida principal. Aun así, nos tocó sufrir. Especialmente con el garradientes, una bestia indómita, poseedora de ataques de fuego y con una resistencia que desafía las leyes de la paciencia. Sin duda, el enemigo más complejo de The Frozen Wilds y un auténtico reto.

En cuanto al resto de máquinas que se pudieron ver en Horizon: Zero Dawn, también están presentes en esta expansión en casi su totalidad. Además, son algo más agresivas y resistentes debido a la maldición implementada por el Maligno que intenta controlar sus circuitos. Por lo que el viaje por la senda de los Banuk no es un camino de rosas precisamente, hay que estar muy alerta en todo momento y no enfrentarse a un gran número de máquinas en solitario, ya que puede acabar con la pobre Aloy besando la nieve del gélido terreno de El Tajo.

Pero no todo iban a ser nuevas máquinas, también había que incluir nuevas armas para hacerles frente. Y es que al enorme arsenal del que disponía Aloy en la aventura principal hay que sumarle una nueva arma: una lanza que permite atacar a las máquinas con electricidad y que resulta realmente útil en el cuerpo a cuerpo. Además, también hay que sumarle nuevos atuendos y un árbol de habilidades renovado, que permite obtener hasta ocho nuevas opciones para aumentar las capacidades de la protagonista. Entre ellas se encuentran la posibilidad de atacar desde las monturas, aumentar el tamaño del inventario, o despiezar algunos de los objetos para conseguir esquirlas de metal. Aunque de poco sirven en esta expansión, ya que la estrella del comercio es la novedad del brilloazul, material escaso y que sirve para ser intercambiado por los mejores elementos incluidos en The Frozen Wilds.

En el terreno jugable, poco más se puede añadir. Salvo algunas misiones que ya se pudieron ver en la propuesta inicial, como el descubrimiento del entorno a través de los cuellilargos, los campamentos de bandidos, los recados de algunos de los habitantes banuk y, la gran novedad, la destrucción de las torres malignas para que no curen a las máquinas enemigas. Todo ello conforma un cóctel de lo más satisfactorio para aquellos que exprimieran Horizon: Zero Dawn hace medio año y les proporciona hasta un total de 20 horas de diversión adicionales en esta nueva área.

Para finalizar, no se puede dejar aparte el excepcional trabajo realizado por Guerrilla Games con El Tajo. El entorno nevado es sencillamente sensacional, aporta un toque totalmente diferente a lo visto en el resto del mapa y cada elemento está tratado con un mimo que roza la perfección. Los lagos helados, la acumulación de nieve en diferentes puntos que impide a Aloy avanzar con normalidad, la aurora boreal visible en el horizonte cuando cae la noche… A nivel visual todo es un absoluto deleite que demuestra el enorme potencial que puede tener esta saga en un futuro más que cercano. Además, aunque pareciera en un inicio que todo se iba a limitar a terrenos gélidos, The Frozen Wilds también ofrece muchos contrastes y el tratamiento gráfico del nuevo caldero situado en Tambor del Trueno es formidable. Por otro lado, también se han mejorado muchas texturas que chirriaban en el juego principal, especialmente las que tienen que ver con el pelo de Aloy, que ahora luce mucho más realista y cuidado.

Por ponerle una nota negativa a esta expansión, más allá de su linealidad y poca innovación, hay que destacar que algunos tiempos de carga son especialmente insufribles. No son del todo habituales, pero ciertos viajes rápidos se convierten en viajes poderosamente lentos que hacen desear haber acudido al destino a pie o prepararse un café mientras la barra de carga acaba llegando al final. Confiamos en que sea algo que se solucione con un futuro parche por parte de Guerilla Games. Por el resto, The Frozen Wilds es más de lo mismo, con el resultado esperado: un broche de oro par uno de los mejores videojuegos de 2017.

Juan Montes

Jugabilidad: Todo lo que se pudo ver en Horizon: Zero Dawn también está incluido en The Frozen Wilds, aunque como no podía ser de otra manera, amplía su experiencia con nuevas características. Las nuevas máquinas implican que se adopten nuevas estrategias para hacerles frente, así como las cualidades del entorno, las nuevas armas y atuendos y algunos puzles incluidos en los calderos que suponen un soplo de aire fresco respecto a la propuesta inicial. Por el resto, lo que funciona es mejor no tocarlo.

Duración: Aunque todos los nuevos añadidos de The Frozen Wilds pueden llegar a alcanzar las 20 horas de juego en su totalidad, hay que destacar que lo referente a la parte argumental se limita a unas 6-7 horas (aunque tal vez el termómetro no sea demasiado adecuado dado el alto nivel en el que le hicimos frente nosotros). No obstante, más allá de la historia, El Tajo tiene mucho secretos y misiones esperando para ser completadas por los jugadores.

Gráficos: Inevitablemente estamos hablando de uno de los videojuegos más potentes de la actual generación, por lo que a nivel gráfico The Frozen Wilds es una absoluta gozada. Mantiene los modelos del motor del juego base y mejora algunas pequeñas muescas que dejaba la propuesta principal. Todo ello unido al excelente aspecto que presenta el nuevo paraje, hacen de esta expansión uno de los elementos más potentes que se hayan visto en PlayStation 4. Algo que se amplifica en PlayStation 4 Pro.

Sonido: No es uno de los aspectos que resalten de todo lo que convierte a Horizon: Zero Dawn en algo único, pero mantiene la esencia melódica que acompaña a Aloy en su viaje. Por supuesto, en los momentos de acción es algo que se intensifica y que ofrece cierta tensión en momentos clave. Por otro lado, el doblaje al castellano vuelve a ser sensacional con la voz de Michelle Jenner, además de la inclusión de los nuevos personajes, cuyo trabajo también es fantástico. No obstante, hay ciertas voces cuyo tono suena algo más bajo de lo habitual, suceso que también se experimentaba en el juego principal desde su lanzamiento.

Conclusión:

A modo de conclusión a todo lo dicho anteriormente, The Frozen Wilds es la expansión que un juego del calibre de Horizon: Zero Dawn merece. Probablemente se quede algo corta y sigue una línea demasiado continuista en su propuesta, pero contiene bases sólidas y un argumento que abre un abanico de posibilidades para volver a visitar su universo en un futuro, algo que supone una excelente noticias si se mantiene el nivel que ha demostrado Guerrilla Games hasta el momento. Ya lo dijimos hace seis meses y toca volver a repetirlo: Aloy ha llegado para quedarse como un icono imprescindible de PlayStation y, a cada paso que da, esta afirmación toma más fuerza.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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