Rústico faraónico

 

El estudio madrileño Crema Games va a conquistar PC y consolas aprovechando la milenaria mitología del antiguo Egipto. Eso y la mala baba de un redneck bastante bruto al que le encanta reventar cosas. Cómo estos dos mundos chocan y se llegan a dar la mano entre sí es algo tan curioso como la fórmula de este nuevo shooter, Immortal Redneck.

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De Immortal Redneck te hemos hablado en alguna ocasión dentro de nuestra sección Made in Spain. Es un desarrollo que el estudio Crema Games, ubicado en Madrid, presentó a votación en Steam Greenlight en su versión para PC, pero que también va a llegar, Ra mediante, a PlayStation 4 y Xbox One. La propuesta era lo bastante interesante como para ser aprobada, y dentro de poco los usuarios podrán saber si realmente ofrece todo lo que promete. Nosotros ya hemos podido jugarlo, y la verdad es que amenaza con convertirse en un auténtico devorador de horas muertas.


Antes de pasar a entrar en detalle en qué es y qué ofrece Immortal Redneck hay que explicar que el juego es un híbrido de dos géneros bastante diferentes a priori, y que Crema Games ha demostrado que maridan a la perfección. Viendo cualquier captura de pantalla es evidente que estamos ante un shooter en primera persona, hasta aquí todo claro. Lo que no es tan evidente es que al mismo tiempo, Immortal Redneck es también en buena parte de su ADN un roguelike, ese género rolero en el que recorremos mazmorras generadas proceduralmente intentando progresar a lo largo de cuantos niveles sea posible y recogiendo todos los tesoros que podamos por el camino.

La gracia de un roguelike es que cada partida es diferente, y que la progresión del personaje no tiene por qué reiniciarse necesariamente en cada una de ellas. Podemos usar el botín obtenido para mejorar el equipo y ganar habilidades antes de volver a intentarlo. Pues bien, eso mismo propone Immortal Redneck, el atravesar varias pirámides llenas de monstruos, oro y trampas en las botas de un verdadero paleto del sur de los Estados Unidos tan amante de las armas de fuego como muerto está ahora mismo, y es que salir de un sarcófago y verse convertido en momia es algo que le fastidia el día a cualquiera.



Immortal Redneck no tiene una historia especialmente detallada que contar, pero su premisa es oro puro. Un redneck se parte la crisma haciendo el cafre mientras está de turismo en el Valle de los Reyes y unos extraños seres con cierto parecido con el dios Anubis arrastran su cuerpo, lo embalsaman y lo condenan a ser una momia para los restos. Esto no sienta muy bien al susodicho, que responde como solo sabe hacer, con furia homicida desatada y vocabulario procaz.

Para conseguir su venganza, nuestro redneck tiene que conseguir llegar a lo alto de una serie de pirámides divididas en varios niveles, los cuales serán ensamblados de una manera diferente en cada partida, con lo que la estructura de dichas pirámides cambiará cada vez que entremos por la puerta. Al penetrar en las diferentes estancias, las salidas quedan bloqueadas hasta cumplir el propósito de la sala, que generalmente será aniquilar a todos los enemigos presentes y cuya cantidad viene dada por una barra de arena en la parte superior de la pantalla. Al caer podremos encontrar monedas de oro, munición o carne, que incrementarán nuestro botín y repondrán nuestra artillería y vida respectivamente. Exterminadas todas las criaturas, que no están precisamente indefensas y que llegan a disponer de varias formas de intentar matar – de nuevo – al redneck, las salidas estarán abiertas y esa habitación se podrá atravesar de nuevo sin tener que limpiarla otra vez. El objetivo en cada nivel es dar con las escaleras que llevan al piso superior, donde eventualmente encontraremos a los jefes que guardan la pirámide y la cumbre de ésta.

Pero quedarse únicamente en esto es rascar meramente la superficie de lo que es Immortal Redneck. En realidad, su verdadera dimensión se pone de manifiesto una vez hemos muerto, pues es el momento en el que podemos emplear el oro obtenido de los enemigos caídos en mejoras para nuestro violento cazurro acudiendo al árbol, en el sentido más literal, de habilidades. Allí podemos desbloquear primero y aumentar después varios bonos al daño, defensa, probabilidad de ataques críticos, daños por estos… y algunas cosas más en las que luego entraremos. Lo que sí tenemos que hacer es gastar todo el oro que podamos antes de volver a la pirámide, porque aquí no existe el concepto del ahorro. Los dioses exigirán como tributo todo lo que nos quede encima para poder volver a entrar, así que aunque al principio no habrá problema, llegará un momento en que tendremos que procurar que la expedición sea provechosa y al menos poder permitirnos alguna de las cada vez más caras mejoras y que no caiga el esfuerzo en saco roto.



Aparte de la progresión y mejora del personaje, entran en juego otros factores en Immortal Redneck. El más llamativo son los pergaminos, que obtendremos al azar de enemigos o de cofres en determinadas estancias, y que supondrán un efecto permanente e impredecible que, en la mayoría de los casos es bueno. Hablamos de cosas como el tener mayor capacidad en los cargadores, causar más daño bajo determinadas circunstancias, poder conocer la localización de los enemigos viéndoles a través de las paredes y demás. Pero también hay efectos adversos. Por ejemplo, hay uno que limita nuestro arsenal de armas a una sola, y otro convenientemente titulado “Maldita OMS” que, sí, hará aparecer más carne y eso está bien, pero es que lo hace a costa de que no volvamos a obtener más oro, y siendo éste verdaderamente necesario es un inconveniente mayor del que parece. No obstante, dentro de la variedad de pergaminos hay algunos dorados que otorgarán al 100% un efecto altamente beneficioso, como disponer de munición infinita y no tener que preocuparnos, por tanto, de estar recargando el arma.

Estos efectos le dan mucha vida al juego, y junto con la propia fórmula de mutabilidad de los roguelike hacen mucho más divertida cada partida a Immortal Redneck, que por otro lado tiene una jugabilidad estupenda. El redneck se mueve de una manera muy ágil, podemos controlarle en pleno salto y aunque su puntería puede verse favorecida por ciertas armas, el mismo juego nos recuerda que no nos molestemos en apuntar a la cabeza de los enemigos, porque ya están muertos. Immortal Redneck no quiere que te compliques la vida, solo que disfrutes, y con todo lo dicho eso lo hace muy bien. Pero es que aún hay más.

Porque por si todo lo anterior es poco, aún hay otro factor más que entra en juego en Immortal Redneck y es el favor de los dioses. Dentro de las habilidades está el disponer de la influencia de alguno de los integrantes del panteón egipcio, previamente adquirido, para que además de modificar los stats determine las armas que el redneck lleva. Así, nuestro palurdo lleva por defecto una pistola, una escopeta y cartuchos de dinamita, la corriente filosófica sureña. Pero si gozamos del favor de Apis, dios de la fuerza, contaremos con un arsenal más contundente (de hecho, tendremos cuatro armas en vez de tres) consistente en un lanzagranadas, una UZI, un potente revolver y una ametralladora Gatling. Seth nos favorecerá con mayor velocidad pero con menos daño, y eso sí, con mucha más clase con armas como un lanzallamas eléctrico, una bobina Tesla y una espada táser con la que podemos proyectar los cortes. Un tercer ejemplo, y no es el último, puede ser la diosa Sekhmet, que se encara más a la curación y que pese a ello presenta como armas un doble revólver, un ankh mágico que actúa sin necesidad de munición o un potente ataque de fuego. Las armas de cada dios se pueden encontrar también en cofres para reemplazar a las que llevemos.



Y si con todo esto no te convencen aún las posibilidades de Immortal Redneck, pues has de saber que todavía hay más. Por si a pesar de su potencia de fuego se viese en un apuro, el redneck puede hacer uso de una habilidad especial que tendrá que dejar enfriar durante unos segundos para recargar y que dependerá de la deidad bajo cuyo influjo esté. Normalmente, el redneck usa esta habilidad para disparar más rápidamente durante unos segundos, pero Apis le confiere esos valiosos segundos de invulnerabilidad, Seth despliega un campo eléctrico, Sekhmet transforma todo los ítems en comida, etcétera. Otro factor más, y sigue sin ser el último, porque tenemos armas, tenemos habilidades, tenemos favores divinos, pero nos falta equipamiento. El redneck puede encontrar planos azules en su recorrido por las pirámides que permitirán que, una vez llevados a un mercader en el exterior, éste pueda fabricar un objeto especial que podremos llevar equipado y que tendrá otro efecto adicional. Además, la conveniencia de este mercader también lleva a asegurarnos un pergamino nada más entrar a la pirámide, o a hacer que por solo unas pocas piezas de oro, ésta mantenga la configuración anterior y no cambie, pero pese a que habrá que volver a desinfestar de enemigos las estancias ya visitadas, éstos no soltarán oro hasta que lleguemos a alguna zona nueva.

Ciertamente, Immortal Redneck no es un shooter al uso, y desde luego se nota que está diseñado con la idea de ofrecer cada vez una experiencia nueva, pero sobre todo divertida. Por suerte, todo confluye debidamente para conseguirlo. El juego se controla muy cómodamente tanto con mando como con teclado y ratón, tiene muchísimo dinamismo y su impredecibilidad es un plus. El diseño de sus estancias juega con el uso de varias alturas y también de plataformas, a las que el redneck puede saltar y cogerse con bastante facilidad como para que podamos dar brincos con gracias y salero mientras rodeamos a la docena de batracios malvados que croan por nuestras vísceras en el suelo. Es verdaderamente un juego que sorprende en sus primeras horas y que crea un agrado creciente como para convencer al usuario de seguir desbloqueando sus elementos. Ahora bien, también es cierto que aunque la configuración de las pirámides cambia, las estancias sí están pregeneradas y lo que se hace en cada partida es redistribuir éstas en cada piso. Y al estar limitadas, acaba por llegar el inevitable momento en el que las habitaciones se hacen muy familiares y asoma algo de repetitividad que rompe un poco la magia. Suerte que efectos como los de los pergaminos hacen que ésta se mitigue.



Pese a esto, la verdad es que Immortal Redneck es toda una sorpresa. Es un tipo de juego fresco y adictivo condimentado con un humor un tanto zafio gracias a los ilustrados comentarios del protagonista, que suelta algunas lindezas acordes a su procedencia de vez en cuando, eso sí, en perfecto inglés. Lo podemos leer subtitulado al castellano de cualquier forma, y de paso nos recordará de tanto en tanto quién hay bajo las manos vendadas que están disparando como si no hubiera un mañana. Puestos a pedirle algo al juego, un modo multijugador seguramente será la petición que formulen muchos usuarios, pero no siempre es fácil implementarlo y es algo que queda a consideración de Crema Games. De momento, han firmado un juego divertidísimo que te ayudará a explorar dos géneros en uno sólo.

Juan Elías Fernández



Jugabilidad: La mezcla única de dos mundos funciona a la perfección, siendo un shooter muy ágil y dinámico que a la vez requiere de exploración y de desarrollo de habilidades.

Gráficos: No son punteros precisamente, pero Crema Games ha apostado, creemos que sabiamente, por un diseño cartoon que no presenta personajes muy recargados, y eso ayuda a que el rendimiento del juego no se resienta como lo haría si exigiera más en este aspecto.

Sonido: Como no podía ser otro modo, su banda sonora nos traslada a un Egipto un poco agresivo donde resuenan de vez en cuando las sesudas reflexiones del redneck. Lástima que no esté en castellano, pero cierto es que al menos en inglés, el personaje está en su salsa.

Duración: Es difícil calcularla, pero desde luego ya sea por tener que completar las pirámides o por la propia mutabilidad de éstas y el coste creciente de cada nuevo nivel de habilidades, Immortal Redneck da juego para muchas horas.

Conclusión: Crema Games no era un estudio novato en lo que a desarrollo de juegos se refiere, pero este Immortal Redneck era su proyecto más ambicioso hasta la fecha. Tenemos que darles la enhorabuena, porque han cumplido con creces. Un título que puede proporcionar bastante buenos ratos en PC y consolas, que aún podría hacerlo más eficientemente en compañía, pero que sobre todo inaugura un nuevo género. Estamos deseando ver con qué más nos pueden sorprender en el futuro, porque si mantienen este nivel, este estudio madrileño puede dar mucho que hablar.

 

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Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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