Arte en movimiento

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La compañía danesa Playdead regresa seis años después de lanzar su primer gran éxito, Limbo, con un videojuego con personalidad propia, estética absorbente y un sinfín de cualidades que hacen de él un título imprescindible. Inside tiene todos los ingredientes para ser uno de los grandes juegos independientes de 2016.

Hace poco más de un lustro un estudio desconocido para el gran público aficionado a los videojuegos dio un puñetazo sobre la mesa con Limbo, un título de scroll lateral, en dos dimensiones, en blanco y negro y con un componente macabro y sádico muy marcado. Seis años después ha llegado la evolución de la fórmula que puso en boca de todos a Playdead, la compañía fundada en Dinamarca. Su nombre es Inside y sigue sus pasos pero multiplicando exponencialmente sus virtudes.

En Inside tomamos el control de un niño pequeño que está huyendo por un bosque. Nada más sabemos sobre las circunstancias de ese pequeño, solo que pronto se verá envuelto en oscuras localizaciones fuertemente vigiladas y ante elementos cada vez más extraños. No desvelaremos nada para no arruinar las sorpresas que depara la intrigante trama argumental del título.

Lo primero que llama la atención de Inside es su apartado visual. Playdead abandona el blanco y negro puro de su ópera prima para intercalar una enorme escala de grises. La camiseta de nuestro protagonista es roja y hallaremos otros elementos coloreados, aunque la estética general sigue gozando de un tono sombrío muy característico. El scroll lateral también sigue presente, aunque, como novedad comprobamos que la solución al puzle en el que estamos atascados no siempre está en la derecha de la pantalla y podríamos tener que retroceder hacia la parte izquierda para encontrar cómo solventar la situación.

Inside es mucho más 2.5D que su antecesor espiritual. Árboles que se cruzan por delante del niño y lo tapan, pero también elementos que vienen desde el fondo de la imagen y que pueden interactuar con nosotros (normalmente con trágicas consecuencias). Es evidente que las similitudes entre Limbo e Inside existen, aunque este segundo título de Playdead parece ser la obra que quisieron concebir desde el primer momento, pues lo mejora en todos los aspectos. También reseñable es los tiempos de carga entre muerte y muerte, de una duración muy breve en la versión de Xbox One.

Lo más reseñable del videojuego tal vez sean sus animaciones. Jamás nos cansaremos de descubrir cómo reacción el niño protagonista ante las situaciones que se encontrará. Agacharse, estirar, pulsar, saltar, caer rodando. Todo está tan bien trabajado que parece que estemos ante un ser humano real pese a que, estéticamente, el juego no intenta ser realista ni muchísimo menos. A nivel de físicas, Inside también roza lo superlativo. Y es que de la caída y movimientos de diferentes objetos depende la resolución de muchos puzles, por lo que el correcto diseño es fundamental para el éxito del programa.

Lo nuevo de Playdead tiene otra enorme virtud: es tremendamente intuitivo. Puede que estemos en una fase desconocida por primera vez, pero sabremos cómo hemos de reaccionar porque la sencillez de su jugabilidad combinada con la pulcritud y el orden de los elementos en pantalla encenderán nuestra bombilla a la hora de conocer la solución. Como se suele decir, la respuesta más sencilla suele ser la correcta. Esto funciona muy a menudo en Inside. Respecto a la jugabilidad, el título cuenta con las mismas mecánicas que su antecesor: con el stick nos movemos lateralmente, con un botón saltamos y subimos por salientes y con otro interactuamos con los elementos de nuestro entorno. En la sencillez está el éxito.

Si algo caracterizaba a Limbo era su extrema crueldad. El juego era un constante ensayo y error. Primero debíamos caer en las garras de nuestro oponente, que nos descuartizaba debidamente, para después reaccionar de una forma diferente en el segundo intento. Inside lo resuelve de una forma distinta. Quedarnos atascados pensando durante unos minutos será más corriente que vernos hechos trizas por un animal salvaje. No obstante, sigue habiendo espacio para las espeluznantes muertes.

Llegados a este punto estarás pensando, ¿es Inside muy difícil? En realidad no. Nos reta constantemente a superar nuevos desafíos. La mayoría conseguiremos superarlos a la primera (gracias a lo intuitivo que es el juego) y sin demasiados quebraderos de cabeza. Otras secciones, sin embargo, se nos atragantarán más. Algunas requieren de ingenio y nos pueden hacer pensar. Hemos encontrado tan solo un par de puzles a lo largo de la aventura que nos hayan hecho detenernos durante un buen rato para hallar la solución, pero los acertijos de gran dificultad tienen cabida en Inside. Por otro lado, otros de los retos nos exigirán pura habilidad en el cálculo de los tiempos y la ejecución de los movimientos. Nada que no podamos superar con una buena decena de intentos. Los brevísimos tiempos de carga facilitan el reintento y no contribuyen a desesperar al usuario.

A colación de su dificultad (o ausencia de ella a excepción de contados puzles), la duración del título va acorde con lo que fue Limbo en su día. Inside puede superarse en aproximadamente 4 ó 5 horas, aunque te aseguramos que te cundirán de lo lindo por su estupenda calidad. Lamentablemente, una vez conocidos los retos y la resolución de la historia, no hay muchos motivos para rejugarlo, más allá de la belleza de sus parajes y lo extraordinario que es. Tenemos, asimismo, algunas tareas secundarias en forma de coleccionable que pueden ampliar la experiencia si no los has localizado todos en la primera pasada.

El sonido de Inside va a la par con su apartado gráfico. Pese a su sencillez, es fundamental para comprender la grandeza del juego. La mayor parte de la aventura la pasamos sin escuchar melodías, por lo que el sonido de los pasos, las caídas, los goteos, los pájaros cantando, el metal, la madera, el cemento, los ladridos… todo es esencial para adentrarse en el extraño y misterioso universo que nos propone Playdead. Como complemento, en algunas secciones del título tenemos pistas melódicas, más o menos tenebrosas, que contribuyen de un modo muy especial a forma la atmósfera. Uno de los apartados clave del videojuego danés.

Joel Castillo

 

Jugabilidad: Sencilla, clara e intuitiva. Los diferentes puzles que componen Inside están cargados de grandes ideas que se solventan de forma espontánea. La manera en que resolvemos las situaciones no solo es divertida, sino extremadamente satisfactoria.

Gráficos: Lo nuevo de Playdead vuelve a fundamentarse en la estética gris y tétrica. Aunque el blanco y negro han quedado atrás, Inside está repleto de grises con salpicones de colores muy apagados. La ambientación es soberbia y nos mete de lleno en su universo.

Sonido: Una de las facetas más conseguidas del videojuego. Las fases con melodías funcionan bien, pero lo hacen todavía mejor las silenciosas, que son mayoría. Los sonidos que emite nuestro personaje o el entorno son dignos de disfrutar y paladear jugando a Inside en silencio y concentrados.

Duración: Unas 4 ó 5 horas si te atascas en determinados puzles. Pese a la presencia de algunos coleccionables no estamos ante un título excesivamente rejugable. Sin embargo, el juego cuenta con la duración correcta para el tipo de propuesta que es. La calidad rebosa en cada uno de los minutos que dura.

Historia: La premisa inicial es enigmática, pero con el paso de los minutos gana en intensidad e interés gracias a las situaciones que vemos y vivimos. Vale la pena llegar hasta el final para encontrar respuesta a todo lo que nos rodea… o hacernos más preguntas.

Conclusión: Un título muy especial, de aquellos que encantan a los fans del género y que aborrecen los acérrimos de la acción más desenfrenada. Inside es un videojuego único por muchos motivos, pero si por algo destaca es por sus increíbles animaciones y su apartado audiovisual. Imprescindible si tienes una Xbox One o un PC.

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Limbo

La mayor parte del juego transcurre sin ningún tipo de música de 

Nacho Castañón

Editor y PR en Andro4all. Licenciado en Periodismo y Comunicación Integral. Formado en El Referente, Agencia Colpisa y AlfaBetaJuega, y escribiendo sobre el mundo de la tecnología, videojuegos y deporte desde 2013. Mi perfil en LinkedIn.

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