Hormigueos de terror

¿Qué podría ir mal en un tranquilo pueblo situado en mitad del desierto de Nevada? Pocas cosas a menos que un meteorito radiactivo desate una plaga de hormigas gigantes. Veamos qué hacer en estos casos con It Came From The Desert.

Durante los años cincuenta parece que hubo una cierta explosión de las producciones de ciencia-ficción en pantalla, en especial de las de serie B y bajo presupuesto. Hoy en día son carnaza de una nostalgia pop que en muchos casos es directamente inexistente, pero la idea de acudir a un autocine en buena compañía a ponernos hasta arriba de palomitas, golosinas y batidos y ver una película bien rancia no carece de encanto. Entre ellas siempre se puede topar con algún clásico como es La Humanidad en Peligro, de Gordon Douglas, estrenada en 1954 y que seguro que tuvo un buen número de norteamericanos y aprensivos en general notando picores a todas horas y en todas partes.

La Humanidad en Peligro parte de la premisa de que los primeros ensayos con arsenal atómico en el desierto de Nuevo México, esos a los que ciertas personalidades de la época acudían como quien va al teatro, no son tan inocuos como se creía en aquel entonces. La radiación liberada por las explosiones nucleares provocaba que una colonia de hormigas que tenía su nido bajo el desierto creciera desmesuradamente y desarrollara un cierto antojo por comer humanos. A partir de aquí, unas marionetas un tanto risibles siembran el terror mientras las fuerzas vivas del país intentan contener y encubrir la amenaza. Y sin embargo, hablamos de una película que pese a la escasez de medios tiene no poco encanto y cuyas hormigas con pupila le hicieron optar al Oscar a los mejores efectos especiales. No obstante, en 1954 en este apartado no se podían pedir muchas maravillas.



Ahora bien, el trabajo de otros cineastas como Bert I. Gordon, conocido en el mundo del cine como Mr. Big por su talento para mostrar insectos agrandados, fue haciendo mella en el campo de la ciencia ficción hasta crear todo un género de monstruos, y concretamente de criaturas agrandadas, que a día de hoy se sigue usando ocasionalmente (la adaptación de la novela Micro de Michael Crichton que quiere llevar a cabo Steven Spielberg será, de llegar a hacerse, un ejemplo). Y bien sabe Dios que si algo tan asociado a los “bichos raros”, valga la expresión, como la ciencia-ficción de consumo llega a calar hondo tiene todos los números para que décadas después sirva de inspiración a algún videojuego.

Pues tanto a La Humanidad en Peligro como a El Imperio de las Hormigas, del mencionado Gordon, así como a otras producciones de distinto pelaje y pocos duros se le puede achacar la existencia del juego It Came From The Desert. Y bienaventurados sean por ello, ya que Cinemaware dió uno de los dos de pecho del Commodore Amiga con esta aventura mezclando prácticamente churras con merinas para hacer un revoltijo de géneros en pro de una historia y, sobre todo, una ambientación y un estilo de narración con todo el sabor de este cine tan peculiar.

En It Came From The Desert encarnamos al científico Greg Bradley, a quien encontramos en una típica localidad americana de los años cincuenta que responde al apropiado nombre de Lizard Breath, en el estado de Nevada. El año, de hecho, es 1951, y el doctor Bradley está interesado en el reciente choque de un meteorito a las afueras del pueblo. Examinando muestras de terreno, pronto descubrirá que el bólido extraterrestre ha traído algo consigo, grandes dosis de una radiación que va a desatar el terror cuando empiecen a acontecer sucesos extraños y, finalmente, veamos con nuestros propios y asombrados ojos como una hormiga del tamaño de un autobús viene hacia nosotros con intenciones poco amistosas.



Cinemaware intercala dentro del juego varias mecánicas distintas, de manera que en virtud del momento, sea o no necesaria algo de acción o tenga más peso la investigación o la estrategia, procedamos de manera acorde a la atmósfera. Así, conforme vayamos desentrañando la historia, el doctor Bradley puede moverse por Lizard Breath desde su mapa, ir a los diferentes sitios y hablar con las diferentes personas. Pero si a uno de los engendros de seis patas se le ocurre hacer acto de presencia, enseguida pasaremos a vernos en un juego de disparos estático en primera persona en el que deberemos acertar a la monstruosa hormiga en sus antenas, su punto débil, para poder matarla antes de que de buena cuenta de nosotros o que nos quedemos sin balas y a su merced.

Es solo uno de los momentos que acontecen en el juego, pero la trama de este depara otros en los que también entraremos en otros tipos de jugabilidad. Como cuando tengamos que huir del hospital de la localidad en una persecución vista en perspectiva cenital y en la que tenemos que dar esquinazo a enfermeras y médicos si queremos salvar las vidas de todos. Un punto de vista similar tendrán las etapas en las que nos montaremos a bordo de una avioneta de fumigación para rociar a las hormigas con insecticida y darles su merecido. En definitiva, son escenas de lo que bien podría haber sido una película que viésemos en pantalla y de la que se nos invita a tomar parte, precisamente el sello de Cinemaware.

Además, el apartado visual, aprovechando las capacidades técnicas del Amiga y su superioridad manifiesta sobre cualquier otra máquina de la época, es también un factor a tener en cuenta. Todo lo que vemos, la gente con la que nos topamos, ya sea civil o militar, o los edificios y vehículos nos recuerdan que estamos en esa loca década de los 50, sobre todo cuando veamos a la clásica pandilla de jovenzuelos con tupés y cazadoras de cuero preguntándonos si hemos visto recientemente a alguna mujer de 50 pies. Ja, ja, alguien va a ser el desayuno de un bicho, por listo. Pero también el sonido hace su parte, por un lado con voces digitalizadas durante ciertos momentos, pero por otro con el característico zumbido que emiten las hormigas cuando andan cerca.



It Came From The Desert es uno de los juegos que más notoriedad alcanzó dentro del catálogo de Amiga por méritos propios, y quizá el más recordado de Cinemaware, cuya filosofía de hacer videojuegos lo más parecidos posible a películas aún nos depararía alguna que otra sorpresa, incluyendo una expansión con el título de Antheads: It Came From The Desert II. Ahora que las hormigas vuelven a estar de moda con Ant-Man, a ver si alguien se atreve con estas, que son de su tamaño… y un poco más.

Juan Elías Fernández

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No te quedes solo en el juego:

Película: La Humanidad en Peligro

Libro: El increíble hombre menguante, de Richard Matheson

Canción: The Rocky Horror Picture Show – Science Fiction/Double Feature

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