El triunfo de la sencillez

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¿Es otro tipo de videojuego posible? Lo nuevo de Thatgamecompany demuestra que sí. Una aventura sin ataduras, innovadora, profunda y llena de magia, que renuncia a cualquier convencionalismo. Prepárate para el viaje más emocionante de PlayStation 3.

Journey es el triunfo de la sencillez. Y de una idea. Un videojuego no solo recomendable a estas alturas de generación, sino completamente necesario. En mitad de una industria que peca a veces de estar demasiado encorsetada en ciertos géneros y mecánicas, Journey es un soplo de aire fresco revitalizante. Una evidente demostración de que otro tipo de videojuego es posible. Uno que no requiere de clichés cinematográficos ni de mirar a otros éxitos para funcionar. Originalidad en estado puro.

Es cierto que los chicos del estudio Thatgamecompany ya habían dado evidencias de sus intenciones como los originales flOw y Flower, pero en esta ocasión han ido más allá, desarrollando un título que se aleja de la anécdota para cuajar una aventura interesante y envolvente a partes iguales.

Lo primero que diferencia a Journey de otros videojuegos es que uno no sabe qué es lo que va a pasar. El juego no se molesta en explicar con pelos y señales todo lo que sucede a nuestro alrededor, sino que ofrece ciertas pinceladas al jugador para que la imaginación de este haga el resto. Como en Ico o en Shadow of the Colossus, pero elevado a la enésima potencia. En el juego manejamos a un misterioso personaje, que tiene que recorrer diferentes lugares mientras persigue la montaña luminosa que se ve en el horizonte. Una premisa simple, un concepto complejo.

Porque así, sin grandes aspavientos o palabrotas (de hecho el juego es mudo, por así decirlo), Journey presenta una narrativa mucho más profunda de lo que estamos acostumbrados. Al estar rodeado de misterio, requiere nuestra atención constante. Se trata de un juego inteligente, que exige a los cinco sentidos y no se conforma con darnos todo triturado desde el principio.

El control del personaje, como no podía ser de otra manera, resulta realmente sencillo. Apenas necesitamos movernos con el stick izquierdo, saltar o dar una especie de grito con el que podemos llevar acciones como atraer objetos hacia nosotros. Esto, explorar los escenarios y planear para llegar a lugares de otra forma inaccesibles es casi todo lo que hacemos en Journey. Para ello tenemos que ir recogiendo algo parecido a unas láminas flotantes con las que potencias nuestro “vuelo”. Sobra decir que Journey no es un juego de acciones, sino de sensaciones.

Por lo tanto, el principal objetivo es encaminarnos por los distintos escenarios y descubrir lo desconocido. Siempre de manera sutil, sin moralejas ni finales explosivos. Es cierto que Journey requiere algo de habilidad para descubrir cómo ir hacia delante, pero por lo general se trata de un título fácil. De hecho ni siquiera podemos morir. El concepto del juego no pasa por presentar emociones fuertes, sino internas. ¿Suena extraño? ¿Simple? En teoría, pero una vez comenzamos la aventura, esta tiene un indiscutible magnetismo.

Como curiosidad, el título permite jugar de forma cooperativa. Pero como todo en él, no de forma convencional. En Journey no conocemos, por así decirlo, a nuestro posible compañero. Simplemente encontramos un desconocido que, como nosotros, parece estar perdido en mitad de sus localizaciones. Y que nos puede ayudar a dar con la solución para continuar en un momento dado. Resulta sorprendente lo emocionante que es dar con alguien sin más dentro del juego, estando en mitad de un momento histórico cada vez más orientado al compartir experiencias masivas.

Para redondear la propuesta, los desarrolladores han elaborado un acabado audiovisual sin grandes alardes pero de una enorme calidad. Aspectos como la recreación de la arena y del viento (dos de los elementos más importantes del juego), los movimientos de nuestro protagonista o la inspirada banda sonora son buen ejemplo de ello.

Valoración final

Jugabilidad: Por definirlo en una sola palabra: intimista. Es una experiencia muy elaborada y profunda. Otra forma de entender los videojuegos.

Gráficos: Los escenarios, la arena, el viento… todo ayuda a crear la peculiar atmósfera que desprende la aventura.

Sonido: No hay diálogos, ni se necesitan. La banda sonora también ayuda a meternos de lleno en el juego con melodías muy trabajadas.

Duración: El punto flaco del titulo. En apenas un par de horas podemos terminarlo. Pero aún así merece mucho la pena.

Conclusión

Journey es mucho más que un buen juego o un mal lanzamiento. Es un título que profundiza en una nueva forma de entender los videojuegos. Que demuestra que estos, además de entretener, pueden emocionar, sorprender y presentar experiencias distintas a todo lo que hemos jugado antes. Un viaje mágico, misterioso y cargado de misticismo más que recomendable para quienes busquen una experiencia diferente. De vez en cuando se agradece un susurro entre tanto grito y disparo.

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