Llegó la hora del baile

La conocida serie Just Dance presenta una nueva entrega, en esta ocasión también lanzada para PlayStation 3 y Xbox 360. ¿Estás listo para saltar de nuevo a la pista de baile y mover el esqueleto?

Es bastante probable que si hiciéramos una encuesta acerca de sensores de movimientos, mucha gente asociara estos con juegos de baile. De hecho, este particular género está viviendo un momento de gloria en nuestras consolas. No sabemos cuánto durará, pero lo que sí está claro es que la fiebre que desatan se puede comparar perfectamente a la que hace unos años despertaron series como Guitar Hero. Gran parte de la culpa del éxito de este fenómeno lo tiene Just Dance, un divertido título que ahora estrena su tercera parte, dando el salto a PlayStation 3 y Xbox 360.

Kinect entra a la pista
Teniendo en cuenta la buena acogida que ha vivido en los últimos años Dance Central, es normal que Ubisoft haya puesto la vista en el periférico de Microsoft (igual que en PlayStation Move y en la ya veterana Wii, donde empezó esta moda). Y lo cierto es que Just Dance 3 ha llegado con buen pie a Kinect, pese a que no estamos ante un juego capaz de rivalizar con la última entrega de la serie Dance Central. Aunque tampoco lo pretende, ojo. Simplemente estamos ante dos títulos distintos, cada uno con sus virtudes y sus defectos, y con una temática común.

La idea o mecánica de Just Dance 3 está bastante clara desde el principio. De hecho, estamos ante un juego claramente pensado para llegar al mayor número de jugadores posibles. En la pantalla vemos a un bailarín, cuyos movimientos tenemos que intentar reproducir nosotros. Para ellos contamos con la ayuda de una muñeco, en la parte inferior del televisor, que muestra de manera esquemática cada paso. ¿Sencillo? A poco que te guste el baile, sí.

Arriba esos brazos
Teniendo en cuenta que Just Dance ha sido, habitualmente, desarrollado para Wii, es lógico que notemos ciertas diferencias con Dance Central, incluso en la versión desarrollada para Kinect. En este título, todo el peso de la jugabilidad está en nuestros brazos, y son estos los que van a definir lo bien o mal que consigamos mantener el ritmo. Por lo tanto, simplemente hemos de concentrarnos en ellos para intentar conseguir el mayor número de puntos posibles.

Esto, que a priori podría suponer un hándicap, también tiene su lado positivo en Xbox 360. Principalmente la oportunidad que supone el poder echar partidas para hasta cuatro jugadores, sin que Kinect se resienta en absoluto. De hecho es en su faceta multijugador como más divierte el título. Y está claro que Ubisoft ha sido muy consciente de ello, porque ha cuidado mucho estos bailes compartidos, ofreciendo diferentes pasos para cada uno de los usuarios.

Al principio, sobre todo si nunca hemos jugado a un título de baile, Just Dance 3 puede desconcertar un poco, dado su estética pop y su frenetismo, pero tampoco resulta complicado, como decíamos, cogerle el truquillo. Pese a su apariencia discotequera y psicodélica, el juego muestra personajes reales y fondos muy divertidos, lo que ayudan a que uno se contagie desde los primeros minutos por la llamada “fiebre del baile”.

En la variedad está el gusto
La lista de canciones que incluye el juego también es abrumadora. Este ofrece desde artistas consagrados de la talla de A-Ha o Donna Summers, hasta músicos tan reconocidos como Danny Elfman o Nelly Furtado. Eso por no hablar incluso de apariciones de grupos más rockeros como Kiss, Queen o Lenny Kravitz. Vamos, que la variedad está servida, más allá de los típicos temas discotequeros que uno podría esperar escuchar en una pista de baile convencional.

En cuanto a modos, encontramos una generosa oferta de ellos, partiendo del carácter progresivo del juego. En todo momento vamos sumando puntos y consiguiendo estrellas, para así desbloquear nuevos temas y opciones. Y es que, además de bailar, Just Dance 3 permite perder calorías en plan “fitness” y hasta crear y grabar nuestras propias coreografías. Todo esto, sumado a las más de cincuenta canciones que se incluyen, hacen que tengamos juego para rato.

Visualmente, como decíamos, el título repite su estética entre retro, festiva y colorida, con luces de neón y personajes luminosos que, aún así, destacan por sus animaciones y realismo. ¿Qué podemos decir de la música? Pues que, efectivamente, suena de maravilla y todo son versiones originales.

Conclusión. Just Dance 3 es un más que cuidado juego de baile, que posiblemente entusiasme a todos los amantes del género. Es cierto que en la actualidad tiene duros rivales, especialmente en Xbox 360, pero aunque puede que sea inferior al exitoso Dance Central, lo nuevo de Ubisoft tiene variedad, modos, temas y coreografías suficientes como para enganchar de sobra.

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