Invasión a gran escala

Guerrilla Games lleva su conocida saga de acción a PlayStation 3. Un salto generacional que ha servido para aumentar la intensidad y la espectacularidad del juego en todos los aspectos.

Killzone nació con un reto enorme por delante: ser la respuesta en PlayStation 2 al todopoderoso Halo de Xbox. Al final, si bien es cierto que el juego era diferente -y sensiblemente más limitado-, el juego de Guerrilla demostró muy buenas maneras y se convirtió en un claro referente en la máquina de Sony. Ahora, sin los lógicos límites de hardware que tenía PlayStation 2, los responsables han tirado la casa por la ventana con una producción millonaria dispuesta a romper moldes.

Territorio enemigo

Killzone 2 nos lleva de nuevo a un futuro relativamente cercano, en el que la raza humana se enfrenta a los helghast, un grupo de rebeldes que, tras colonizar un planeta propio, han declarado la guerra a la Alianza Interplanetaria (ISA). Para derrocar este movimiento revolucionario y apresar a su líder, Scolar Visari, entramos nosotros en acción, en una batalla en territorio enemigo que no es lo que se dice fácil.

Partiendo de esta base, nos encontramos con un título de acción en primera persona realmente cinematográfico. A decir verdad, Killzone 2 no da la impresión de querer competir con Halo -ni ninguna otra serie-, sino cimentar sus propias bases jugables. ¿Cómo? Pues con un control exigente, aunque realista y profundo (menos intuitivo pero más intenso que el de la mayoría de la competencia), unos enemigos de comportamientos inesperados y muy inteligentes y un desarrollo sencillamente espectacular. De hecho no exageraríamos nada al decir que Killzone 2, tanto en su campaña individual como en su multijugador- es uno de los títulos más envolventes que ha pasado por nuestras manos. En todo momento nos sentimos en mitad de una guerra real, dura.

Para ello, contamos con un generoso arsenal y un sistema de coberturas muy cuidado. Aunque la cámara del juego es subjetiva -y en ningún momento deja de serlo-, cubrirse es básico durante los constantes y largos tiroteos. Largos porque, como hemos dicho, los enemigos no son lo que se sencillos de abatir. Ni siquiera en el nivel de dificultad más sencillo de los tres que existen.

Con respecto a las armas, Guerrilla puede presumir de haber logrado un equilibrio sorprendente entre ellas, partiendo de unas diferencias marcadísimas. Una vez más no podemos decir que al principio sean sencillas de manejar, pero con práctica se vuelven letales.

Pero por si por algo destaca Killzone 2 -al menos de primeras- es por su increíble apartado gráfico. Los entornos (destruibles), los movimientos de los enemigos, que son un auténtico espectáculo al morir, o los efectos (mirad el humo de las armas al disparar) justifican el largo y complicado desarrollo al que se ha enfrentado Guerrilla. Y del que ha salido más que victorioso, todo sea dicho.

Killzone 2 es, sin ningún género de dudas, el juego de acción en primera persona de referencia en PlayStation 3, y el primero en liderar una nueva generación de ellos, donde el realismo, la intensidad y la contundencia van ligadas de la mano. Una experiencia imprescindible.

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