Diez son multitud

La conocida y entrañable mascota nipona llega a Nintendo DS dispuesta a dar mucha guerra. Y es que si un Kirby ya alborota lo suyo, imaginad diez… Plataformas táctiles “made in Nintendo”.

Nacido en 1991, Kirby es uno de esos personajes secundarios de Nintendo que ya suma un buen puñado de títulos a sus espaldas; y la mayoría de ellos realmente destacables. Principalmente porque, si bien otras mascotas como Mario, Donkey Kong o Wario han protagonizado mil géneros distintos, él siempre se ha mantenido muy fiel a las plataformas. Y si algo sabemos, es que Nintendo no tiene rivales dentro de este divertido género.

Oleada masiva

Kirby Mass Attack es, tal y como esperábamos, un plataformas adictivo, divertido y fácil de jugar. El juego se controla de manera muy cómoda y tiene un estilo en dos dimensiones de los de toda la vida. Es decir, un desarrollo lateral en que el que tenemos que ir superando más de cuarenta niveles diferentes muy variados entre sí y llenos de sorpresas.

Pero lo realmente característico del juego es la multiplicación (o división, depende de cómo se mire) que ha sufrido el bueno de Kirby. La propia historia, tan fantástica y sencilla como suele ser frecuente en este tipo de juegos, nos lo explica. Al parecer, un poderoso mago ha separado al personaje en diez partes distintas, que nosotros tenemos que ir recuperando nivel a nivel si queremos poder enfrentarnos a la amenaza de turno. ¿Y cómo es posible lograrlo? Pues haciendo lo que mejor que se le da a Kirby: zampándonos todo lo que pillamos por los escenarios. Tras devorar un número determinado de ítems, iremos sumando también personajes.

Esta singularidad es, ya decimos, lo que da sentido al juego. En esta ocasión la saga de la entrañable mascota abandona en cierta medida los saltos para ofrecer niveles más completos, en los que la unión hace la fuerza (nunca mejor dicho). Un poco a lo LocoRoco, aunque sólo por encima, claro. En lo demás, Kirby sigue manteniendo sus características tradicionales, con enemigos que derrotar y muchos lugares ocultos.

De hecho, en Mass Attack ocurre lo mismo que, presumiblemente, sucederá en el nuevo Mario de Nintendo 3DS: con él se intenta llegar a todo tipo de públicos. ¿Es este Kirby un título sencillo? Sí y no. Sí, porque su nivel de dificultad resulta muy accesible (como siempre ha sido), y no, porque completar la aventura al cien por cien supone todo un reto. El juego esconde multitud de secretos, objetos y monedas que sólo los “nintenderos” de la vieja escuela van a poder conseguir así como así.

Además, el juego cuenta con un control totalmente táctil. Vamos, que no necesitamos usar los botones para realizar todas las acciones. Simplemente con señalar con el lápiz de DS donde movernos, saltar o atacar, es suficiente. Y, conviene destacarlo, se trata de uno de los manejos táctiles más precisos que hemos encontrado en Nintendo DS. La adicción y el dinamismo, por lo tanto, están asegurados.

¿Y qué ocurre con el acabado técnico? Pues lo que decíamos antes: estamos ante un título en dos dimensiones colorido, alegre y gracioso. Está claro que Mass Attack no pretende a estas alturas exprimir al máximo el hardware Nintendo DS, pero aún así cuenta con un agradecido estilo muy “a lo Game Boy Advance”.

Conclusión. Aunque no aporte demasiado al género al que pertenece, Kirby Mass Attack demuestra que Nintendo sigue dominando como nadie las plataformas en dos dimensiones. En realidad, estamos ante una aventura razonablemente larga, variada y muy divertida, que es de lo que se trata. Un juego recomendable para cualquier tipo de usuario que quiera pasarse un rato de lo más entretenido.

Enrique Luque de Gregorio

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