Plataformas de ensueño

Los videojuegos están en constante evolución, pero hay cosas que no cambian. Como Kirby y su interminable romance con las portátiles de Nintendo y las plataformas. Menudo trío…

Corría el año 92 cuando Nintendo, que por lo visto no tenía ya pocas mascotas, se sacó de la manga una más, que ya formaría parte para siempre del Olimpo de la compañía japonesa. Era Kirby, una rechoncha mezcla entre un ratón, un globo y un Pokémon primigenio, que desde entonces no ha dejado de protagonizar todo tipo de plataformas.

De vuelta a las andadas

Como su propio nombre indica, este Kirby Super Star Ultra es una especie de readaptación del original de Súper Nintendo de casi idéntico título. Sólo que en esta ocasión Nintendo ha modernizado el producto con un modo cooperativo para cuatro usuarios y once modos exclusivos.

¿Y en qué consiste este nuevo Kirby? Prácticamente en lo mismo de siempre: muchas plataformas. El juego está dividido en dieciséis niveles en total, en los que tenemos que probar nuestra habilidad con el salto y en el noble arte de engullir enemigos, la afición favorita del pequeño pero glotón personaje. Como siempre, podemos tomar los poderes de aquellas criaturas que nos zampamos.

Todos estos niveles son bastante similares entre sí, si bien cada uno propone algún retillo distinto para dar algunas dosis de variedad, como por ejemplo recorrer un nivel antes que un enemigo, recoger un número determinado de tesoros y cosas por el estilo. Siempre manteniendo el estilo horizontal y clásico marca de la casa. Un estilo que es el que mejor ha sentado siempre al personaje.

Además, como decíamos antes, la principal novedad en este aspecto está en el hecho de jugar acompañados, ya sea por la propia máquina o por algún amigo. Como en el original, muchas zonas son un canto a la nostalgia y están sacadas del mítico Kirby’s Dream Land (Game Boy). Por supuesto, y teniendo en cuenta que estamos ante la mascota más infantil de Nintendo (o una de las que más), la dificultad es bastante baja.

Por fortuna, la duración se ha extendido con respecto al título de Super NES, en parte gracias a otro añadido moderno: cinco minijuegos adicionales, que se llevan a cabo manejándolos con la pantalla táctil. Pero además el juego guarda más sorpresas que no desvelaremos, pero que se consiguen “abrir” al superar los niveles.

Con respecto a los gráficos, se han mantenido unos muy similares a los originales. O lo que es lo mismo, acabados en dos dimensiones muy alegres y coloridos. Y lo mismo sucede con las melodías, que son marchosas y variadas, y alegran los oídos mientras saltamos de acá para allá.

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