Sinfonía de destrucción

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"Si la destrucción sirve para traer la paz, sí, estoy de acuerdo con la destrucción". Esta frase que pudiera parecer un contrasentido es la filosofía del Doctor. No de un doctor maligno, sino del Doctor que creó a Knack y por ende, es el pensamiento de este ser nacido a partir de reliquias: destruir por el bien.

¿Estáis ya perdidos? Tranquilos que ahora os explicamos todos estos conceptos sobre Knack (con K muda, salvo que queráis sufrir una dislocación de amígdala), uno de los juegos del catálogo de lanzamiento de nuestra recién estrenada PlayStation 4.

Lo primero de todo, hay que decir que Knack es un beat ´em up, algo plataformero, pero un beat ´em up. Esas tres palabras significan, por si no sois unos estudiosos de la teoría de géneros de videojuegos (si existe una de cine, a la fuerza esta también debe existir), un juego de combates callejeros a puños.

Y cumple con este género como si no hubiera un mañana: durante las 15 horas de duración de la campaña lo que hacemos constante y básicamente es entrar en una habitación, arrasar con todo lo que hay, andar por un pasillo (hacer algún salto eventual), entrar en otra habitación, arrasar con todo lo que hay, andar por un pasillo… suponemos que no hace falta copiar el patrón una tercera, cuarta, quinta… vez.

Hay muchos juegos que tienen fórmulas de esta índole, repetitivas, sobre todo títulos clásicos. Y Knack peca de este fallo:  estamos ante un título repetitivo en su planteamiento, que no oculta esta repetición, ya que está en el propio diseño del juego. 

Este diseño que nos facilita ver la repetición es la de un juego pasillero y cerrado. Es como si estuviera dividido en diferentes puzles de combates y hasta que no matamos a todos los enemigos de una habitación, no podemos pasar a la habitación siguiente.

¿Es este síntoma malo para un juego? Pues la verdad es que sí, salvo que os enganche la dinámica del título, que tiene puntos muy buenos. Pero si no le cogéis el gustillo nada más empezar, va a ser complejo que le terminéis teniendo cariño a Knack.

Su sistema de combates tampoco ayuda mucho a la variedad por pecar de ser algo simple: Knack es una criatura algo torpe (diseñada así adrede, no por error) pero enormemente destructiva en las distancias cortas. Nuestro objetivo es esquivar las acometidas de nuestros enemigos, hasta que llegamos lo suficientemente cerca como para soltarle unos cuántos mamporros.

¿Cuál es la dinámica, por tanto, con el mando en la mano? Atentos: con la X saltamos, con Cuadrado, lanzamos puñetazos (sin ningún tipo de combo, salvo los puños encadenados, por llamarlos de alguna forma), con el stick izquierdo nos movemos, y con el stick derecho esquivamos rápido en la dirección en la que lo movamos (eso sí, si esquivamos demasiado pronto, muchos enemigos nos golpearán por no hacerlo justo cuando debe ser); pocos más botones deben destacarse, salvo que tenemos un poder especial que activamos en Círculo (y que tiene tres variantes que a fin de cuentas producen casi el mismo efecto, con otra vez Círculo, Cuadrado o Triángulo) y que nos sirve para despejar habitaciones particularmente comprometidas siempre y cuando tengamos el indicador lleno.

Este golpe especial debe ser lanzado con cabeza puesto que no es tan fácil llenar los indicadores de este golpe y podemos decidir usarlo en una zona donde no es tan difícil superar el combate sin él y que, de repente, los enemigos de la siguiente habitación sean mucho más duros. Tranquilos, porque si no conseguís pasar un combate, al reviviros, los cristales de donde sale la energía para llenar esta barra volverán a aparecer en el mapeado donde estaban por lo que tarde o temprano volveremos a llenar el indicador a base de morirnos.

Insistimos en que la fórmula es reiterativa y, sin embargo, engancha, más aún sí jugáis a Knack en dificultad difícil. Porque en esta dificultad el juego es tremendamente desafiante, y en ocasiones entran ganas de lanzar nuestro reluciente nuevo Dualshock 4 contra una pared y que se haga añicos como cuando Knack muere. Porque jugar en este modo que da gusto, exige de que fallemos bien poquito en los combates, convirtiendo las batallas en bellas coreografías llenas de agilidad. 

Otro de los factores a tener en cuenta en este juego exclusivo de PlayStation 4 es que Knack crece. La criatura está hecha de reliquias y en el mapa iremos creciendo (o menguando) según nos mande el juego. Nuestro tamaño lo único que condiciona es nuestra fuerza y, por ende, el número de puños que deberá recibir un enemigo o lo que aguantaremos a sus embestidas. De esta forma, dado que Knack es un título que consiste más que nada en aprenderse el timing (es decir, los patrones para atacar en el momento oportuno) de los enemigos, la cosa va cambiando dependiendo de nuestro tamaño.

El diseño de sus enemigos es muy variado, habiendo decenas de clases, y dentro de estas clases, un puñado de tamaños y un diseño completamente distinto de dicha clase dependiendo de si se trata de un robot, un sicario humano, un goblin… ¿Qué favorece esto? Evidentemente que nos cueste memorizar el dichoso timing de los enemigos, lo que lo vuelve más complicado y aporta una variedad necesaria que el juego no tiene por otros factores.

Además del timing, Knack es un juego de puro ensayo y error: vamos a morir muchas veces hasta que controlemos a un enemigo. Vamos a morir muchas veces más porque ese enemigo va a ir acompañado de otras configuraciones de enemigos. Por lo tanto, tendremos que pensar a quién debemos aniquilar o golpear primero para salir victoriosos del combate.

Lo que cierra la fórmula a nivel jugable, pero solo en momentos puntuales y afectando más al diseño y al desarrollo de la historia que a la propia forma de jugar en sí, es que Knack, a parte de estar formado por unos artefactos llamados reliquias, descubre que puede absorber otros materiales para crecer como madera, hielo, metal… la mayoría de las veces esto nos sirve para aumentar de tamaño simplemente, activar alguna puerta o sufrir ventajas o penalizadores dependiendo del material del que estemos hechos en ese momento.

¿Qué es lo que engancha fundamentalmente y hará que estemos deseando completar el juego? El guión de Knack.

Knack es la clásica película de aventuras, algo infantil, pero con el ritmo y el enganche que producen este tipo de historias. El guión transmite un mundo de lo más interesante y pese a ser predecible, está muy bien construido y, rápidamente empatizamos con los personajes y lo que les está pasando y su desarrollo avanza, en la mayoría de las ocasiones y con un montón de cinemáticas, por los caminos de la diversión y las palomitas.

¿Qué cuenta Knack? El mundo ha descubierto las reliquias, un material de origen desconocido y, aparentemente no humano, que ha supuesto toda una revolución pues rápidamente se convierte en un combustible muy potente.

Con esta premisa, la historia arranca con un ataque de unos goblins a un asentamiento humano, lo que obliga a un grupo de personas a ir a investigar el suceso. Entre estas personas está el Doctor, su ayudante y el tío de este (los buenos de la película) junto a Knack, que somos nosotros, una reliquia creada por el Doctor que ha cobrado vida y piensa y habla; en el lado de los malos que arrancan siendo nuestros aliados, está un fabricante de armas que es todo un homenaje a Tony Stark (tanto como personaje como por diseño), llamado Viktor. Pronto, lo que empieza siendo un intento de detener a los goblins, que removerá aspectos del pasado que algún personaje creía muertos y enterrados, se convertirá en una carrera por desentrañar un misterio destinado a cambiar el mundo, entre ambos bandos.

Insistimos que Knack podría recordaros a películas como La Búsqueda, evidentemente con un carácter algo más infantil y con elementos marcadamente fantásticos.

Todo ello con una estética sacada de una fusión entre Los Increíbles de Pixar y Tadeo Jones (si os gustan ambas referencias, os gustará la del diseño artístico de Knack). Gráficamente, este diseño está solventado con la potencia de PlayStation 4, aunque sin excesivos alardes. Es cierto que los efectos de construcción y destrucción de Knack están muy logrados, pero el juego no tiene una potencia y diseño como para exprimir PlayStation 4.

Otro de los puntos destacables en el apartado audiovisual y que hacen que estemos deseando seguir el argumento de Knack es el sobresaliente doblaje al castellano con el que cuenta el juego, tanto por las actuaciones de los intérpretes, como técnicamente que está todo en su sitio (cosa que no podemos decir siempre, por desgracia, en el mundo de los videojuegos).

A todo este apartado audiovisual (que es lo mejor, sin lugar a dudas, de Knack), poco ayuda su banda sonora: pega y está acorde con lo que se nos cuenta y vemos; pero adolece de tener muy pocas piezas en el repertorio que, al igual que todo el juego en conjunto, se repiten demasiado.

Néstor García
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Valoración Final

Jugabilidad: Sencilla y un tanto reiterativa. Su encanto le viene si nos ponemos en el nivel más difícil del juego que lo convierte en un título desafiante, lo cual es un placer en estos tiempos que corren.

Gráficos: PlayStation 4 hace que los juegos se vean realmente bien aunque no sea demasiado necesario como en el caso que nos ocupa. Unas cinemáticas muy cuidadas y un diseño de personajes y enemigos muy atractivo.

Sonido: Si queréis una muestra de por qué decimos que tenemos uno de los mejores doblajes del planeta, Knack os servirá para defender esta postura. Impecable en este aspecto, lástima de banda sonora escasa.

Duración: La campaña dura en torno a las 15 horas. Es una duración interesante.

Conclusión

Knack es un título necesario para un lanzamiento de una consola como es PlayStation 4 pues es un juego que se adapta muy bien a todos los públicos y puede interesarnos independientemente de la edad que tengamos. Eso sí, tenéis que tener en cuenta que el juego tiene unas dinámicas sencillas y un tanto reiterativas.

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Si te ha gustado te gustará

No te quedes solo en el juego

  • Un película: Los Increíbles, de Brad Bird
  • Otra película: Las aventuras de Tadeo Jones de Enrique Gato
  • Una película más: La Búsqueda, de Jon Turteltaub

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