El antiguo y futuro rey

Hasta los más fieros guerreros rindes sus espadas a Capcom cuando se trata de beat’em ups, un género donde dejó verdaderas obras maestras, algunas llevadas a sistemas domésticos. Super Nintendo, en concreto, tuvo la fortuna de ser tocada por el Santo Grial y recibir una conversión de Knights of the Round, el juego artúrico de Capcom que junto con The King of Dragons y Street Fighter II firmó un año maravilloso para la desarrolladora.



Entre toda la serie de hechos indiscutibles que hay a lo largo y ancho de la trayectoria de los videojuegos, hay uno que se hizo evidente en los años ochenta. Que nos gusta dar espadazos a diestro y siniestro más que un gorrito con hélice. Golden Axe, un arcade mítico donde los haya, o Rastan, otro que tal baila, son ejemplos de que las ambientaciones fantásticas pueden ofrecer acción a raudales pese a cambiar armas de fuego por armas blancas. Y cuando Capcom destapó el tarro de las esencias como una de las mejores desarrolladoras de arcades de la industria, este elemento no podía darse de lado.

En el año 1991 es cuando Capcom parece tocada por una varita mágica y deja una serie de máquinas recreativas que amasarían monedas por doquier. La más importante, sin duda, Street Fighter II, el juego por excelencia de Capcom. Las otras dos tenían algo en común, y es que tanto The King of Dragons como Knights of the Round se daban un aire similar. Uno tiene un ambiente de fantasía oscura a lo Dungeons & Dragons y el otro se basa en los mitos artúricos. Ambos son grandes juegos donde podemos sajar y rajar bien a gusto. Pero Knights of the Round se inclina más hacia las tendencias del beat’em up y del Final Fight de la propia Capcom para destacarse como un juego bastante llamativo.



Dice la leyenda que quien extraiga a la espada Excalibur de la roca donde se encuentra enclavada será rey de Inglaterra y unificará la nación. El joven Arturo es el elegido, pero antes de ser coronado y cumplir su destino, debe derrotar al malvado rey Garibaldi y recuperar el Santo Grial para librar al pueblo bretón del caos y devolver la paz.



Coge Final Fight, disfrázalo de Edad Media y en vez de puñetazos y patadas introduce mandobles y estocadas. Esto, que ya de por sí suena bien, podría ser la receta para obtener Knights of the Round, pero no. El arcade de Capcom tiene algunas cosas más a tener en cuenta con respecto a su juego de 1989, pese a que de apalizar a delincuentes callejeros a cortar en juliana a mindundis escapados de una feria medieval van pocos pasos. Si en su día probaste ambos juegos sabes que Knights of the Round tiene algo especial. Algo que podría ser la bendición del mago Merlín, o simplemente el buen hacer de Capcom.

En Knights of the Round, cuyo arcade permite jugar a tres jugadores de manera simultánea, podemos elegir entre los tres personajes protagonistas, el propio Arturo y sus fieles compañeros Percival y Lancelot. Cada uno de ellos tiene unos índices de fuerza y velocidad, siendo Arturo el más equilibrado, Lancelot el más ágil pero menos dañino y Percival el bestia del trío que lo que le falta en agilidad lo suple con unos golpes de su hacha que ponen a bailar al más pintado. Precisamente los paralelismos que existen entre Cody, Guy y Haggar, pero las cosas van a empezar a tomar otro rumbo a partir de aquí.

Como es costumbre, a lo largo de en este caso siete niveles, los héroes que tomen parte en la aventura van a tener que abrirse camino frente a los caballeros de Garibaldi y derrotar en cada una de las zonas a alguno de sus lugartenientes. Sin embargo, el blandir una espada y estar curtido en mil batallas dan pie a que el trío protagonista venga como un par de trucos aprendidos de casa. Y es que si conseguimos dominar los movimientos de defensa y ataque fuerte que poseen los personajes, no habrá batalla que se resista. Dicho lo cual, no es precisamente fácil y hace falta tener coordinación para pillarle el punto.



Si justo tras pulsar el botón de ataque y soltar éste movemos la palanca hacia atrás, el personaje se cubrirá durante unos poco segundos hasta que abandone la pose, pero si recibe un golpe mientras la mantiene no solo lo bloqueará, sino que obtendrá unos preciosos instantes de invulnerabilidad que podemos aprovechar para contraatacar. Y una buena manera de hacerlo es haciendo la misma maniobra, pero en vez de mover la palanca direccional hacia atrás, hacerlo hacia adelante. Con ello, el personaje girará su arma por encima de su cabeza y atizará un potente golpe que provocará que en ocasiones, si es que este es el golpe de gracia, los enemigos caídos suelten una bonificación.

Ni qué decir tiene que en dominar su uso está el secreto para enfrentarnos a unos jefes de nivel bastante exagerados dentro de los cánones medievales, pero necesarios para mantener la acción y la intensidad de este arcade. Y eso que su carne de cañón ya se va bastante de madre, puesto que aparte de caballeros para todos los gustos (normales, gordos, blindados, ágiles, etc.) tenemos magos, tigres, halcones adiestrados, bárbaros y saltimbanquis enmascarados para romper con los cánones. Y a su mando, tras un encuentro inicial con un tal Scorn, al que luego le saldrán imitadores en forma de enemigos regulares, veremos al saltarín Braford, a una mole conocida como el Emperador de Plata, un tipo llamado Phantom con habilidades similares a las de un ninja, otro embutido en una armadura demoníaca enorme conocido como Balbars, un samurai (¡!) llamado Muramasa, una suerte de armadura mecánica que se nos presenta como un “golem de hierro” y finalmente al poderoso Garibaldi.

Knights of the Round presenta también un par de rasgos novedosos. Uno es un sistema de progresión basado en los puntos conseguidos que hacen que rebasado cierto límite se suba un nivel y el personaje vaya modificando poco a poco su apariencia hasta llegar a presentar un aspecto mucho más veterano, con poderosas armas y armaduras desbloqueadas a nivel 16. El cambio es sobre todo notable en Percival, que incluso llegará a perder su cabello rubio y dejarse crecer una barba para parecer el tipo duro que se supone que es. La otra novedad consiste en poder dividir los botines más grandes de un golpe, ya sean tesoros o comida, de manera que obtendremos más puntuación de la suma de todas sus partes que del todo original, y esto, además de permitir repartir con los compañeros, nos permitirá subir de nivel más rápido.



Super Nintendo acogió una versión bastante fiel a la recreativa de Knights of the Round, salvo por la imposibilidad de juntar a tres jugadores a la vez. Un cartucho que en su día pasó un poco por debajo de otros lanzamientos, como en el fondo le sucede a la recreativa, pero que no por ello deja de ser un buen juego. Ya dice la leyenda artúrica que en tiempos de necesidad Arturo regresaría para liberar a Inglaterra. Bueno, igual la necesidad de un rato entretenido con un buen juego de acción no basta para que el auténtico se apunte a unas partidas, pero mientras esté su equivalente en sprite no hay problema.

Juan Elías Fernández

Se parece a: Si te gusta juega a… No te quedes solo en el juego: 

Golden Axe

Final Fight

Película: Excalibur

Cómic: Camelot 3000

Canción: Europe – The King Will Return

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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