A la caza de las sombras

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Uno de los grandes juegos, por no decir la sorpresa mayúscula, de este año que se despide, recibe su primer DLC con el que ofrecernos amplitud y nuevas posibilidades respecto a lo que se presentaba en el título original. La Tierra-Media: Sombras de Mordor sigue manteniendo su universo muy vivo y El Señor de la Caza es la mejor prueba de ello.

La gala de los The Game Awards se encargó de premiar a los mejores juegos de 2014 y La Tierra-Media: Sombras de Mordor no podía faltar entre este selecto grupo. El título desarrollado por los chicos de Monolith se alzó con el mejor juego de acción/aventura, y eso es algo que no se consigue por mera casualidad. La aventura de Talion por las oscuras tierras que gobierna el temible Sauron consiguió cautivar a millones de jugadores para sorpresa de muchos: de hecho, desde AlfaBetaJuega lo catalogamos como la venganza del año. Y vaya si lo ha sido. Este éxito cosechado le ha aportado la posibilidad de ver su universo ampliado, algo que hemos podido experimentar a través del DLC El Señor de la Caza.

En esta nueva expansión podemos ver cómo los hechos acaecidos en el final de la aventura principal tienen su continuación tiempo después de que Talion y Celebrimbor cumplieran con su ansiada venganza. Pero eso no significa que los peligros que acechan en Mordor hayan finalizado con la muerte de la Mano Negra, sino que las huestes del Señor Oscuro vuelven con más fuerza que nunca, para arrasar con todo lo que se ponga por su camino. Algo que, por supuesto, no permitirá nuestro apañado montaraz, aunque en esta ocasión contaremos con un aliado muy conocido. Y es que los que hayan jugado al título original reconocerán a aquel enano protestón de nombre Torvin que nos enseñó los principios fundamentales de la caza para dominar a los caragors y a los graugs que merodean por Mordor. Aunque en esta ocasión la cosa se pone muy seria.

En cuanto comenzamos esta nueva aventura somos conscientes de que algo ha cambiado, ni siquiera Talion parece ser el mismo. En El Señor de la Caza, nuestro protagonista estrena nueva look, mucho más desaliñado y con aspecto más fiero, dando la impresión de que cumplir con su venganza le ha hecho perder toda la esperanza sin un objetivo que cumplir. Y aquí es donde toma protagonismo nuestro amigo Torvin, ya que alerta al montaraz de que una nueva y peligrosa amenaza se cierne sobre la región de Nurn, el vergel de la caza. Precisamente en este lugar es donde se han instalado cinco nuevos caudillos, con la intención de exterminar a todas las criaturas y bestias que moran en el lugar. Nuestra misión es evitar que cumplan sus intenciones.

De este modo nos adentramos en una nueva región con una mecánica idéntica a la que hemos disfrutado en La Tierra-Media: Sombras de Mordor. Incluso contamos con el gran aliciente de poseer desde un principio todas las habilidades de Talion y Celebrimbor, además de las armas disponibles, (lo único que no se conserva son las runas, donde hay algunas novedades), por lo que podemos hacernos una idea de cómo se las gastan estos nuevos líderes. Sin embargo, a pesar de mantener la esencia de la aventura principal, El Señor de la Caza cuenta con grandes alicientes que hubieran venido de perlas en el desarrollo del juego al completo. Esto se plasma en el primer momento en el que Torvin nos explica nuestros objetivos y las cualidades de nuestros enemigos. Estos caudillos no son ni mucho menos comunes, ya que poseen habilidades de lo más sorprendentes que nos hacen sudar la gota gorda a la hora de darles caza. Pero más allá de los caudillos, en los que profundizaremos más adelante, la gran novedad la encontramos en dos nuevas criaturas: los caragarth y los graug horrendos.

La primera de estas temibles bestias se trata de una variante de los clásicos caragors, aunque con la particularidad de que pueden realizar ataques sigilosos, lo que nos ofrece grandes posibilidades a la hora de adentrarnos en las bases enemigas a lomos de estos nuevos caragarths sin que los uruks nos detecten y accionen las alarmas, por no hablar de que son más rápidos que sus congéneres. Todo un acierto a la hora de movernos con más ligereza y agilidad por las líneas enemigas. Sin embargo, la especie que más nos ha impresionado son los graug horrendos. Montar a estas enormes criaturas ya era posible en Sombras de Mordor, pero esta variante resulta mucho más letal a la hora de utilizarlas como aliados: segregan un veneno muy particular, obteniendo por la desmedida ingesta de ghuls, lo que le hace inmune al mismo, que además consigue vencer a nuestros enemigos de un simple escupitajo, aunque los más fuertes, como capitanes o caudillos, son capaces de soportarlo. Aun así, resulta espectacular ver como todo un capitán puede caer ante las fauces de estas fascinantes criaturas, sin que apenas se le repita la armadura en el gaznate. 

Y entre todo eso nos encontramos con una de las grandes novedades a nivel jugable, porque hasta el momento contábamos con la existencia de tres criaturas: caragors, graugs y ghuls, aunque solo podíamos controlar a dos de ellas. Esto ya ha pasado a la historia, ya que El Señor de la Caza nos ofrece la posibilidad de controlar a los pequeños y molestos ghuls. Esta variante es de lo más interesante, porque son criaturas que acostumbran a atacar en grupo, por lo que pueden suponer una auténtica pesadilla para nuestros contrincantes. ¿Imagináis lo que es tener a un ejército de 45 ghuls, con sus respectivas madres, a nuestra merced? Pues eso es precisamente lo que hemos podido hacer en este DLC, algo que nos ha resultado tremendamente divertido.

Pero, por supuesto, no todo iban a ser grandes noticias, porque si no se convertiría en un camino de rosas, algo muy extraño en un páramo con Mordor. Esto se traduce en que las nuevas armas de las que disponemos, a través de las criaturas que podemos controlar, también se pueden volver en nuestra contra, y aquí es donde entran es escena los nuevos caudillos. Como os hemos comentado, son uruks fuera de lo común, ya que han conseguido dominar a algunas de estas criaturas. De este modo, asistimos a enfrentamientos en los que nuestro caudillo marcado combate a lomos de un caragarth, de un graug o incluso posee su propio ejército de ghuls. Suena temible, ¿verdad? Lo cierto es que lo es, porque aun poseyendo todas las habilidades disponibles, si no trazamos una buena estrategia, podemos acabar muy mal parados con una facilidad pasmosa. Es la incesante disyuntiva entre ser cazador o cazado; hay que andarse con mucho ojo en esta nueva propuesta.

Y, más allá de cazar criaturas y acabar con los dichosos caudillos, en El Señor de la Caza también hay espacio para la exploración y los elementos coleccionables. Y a esto se añade la posibilidad de poder ir recogiendo páginas perdidas del diario de nuestro compañero Torvin, o cumplir determinados desafíos con los que recibir runas especiales. Si bien la propuesta es de lo más interesante, las tres o cuatro horas que nos aporta se presumen algo escasas, aunque todo depende de lo que estemos dispuestos a completar. 

Por lo tanto, nos encontramos ante una expansión que aunque no ofrece esa frescura y sorpresa que sentimos con La Tierra-Media: Sombras de Mordor, sí que supone un complemento perfecto para la aventura que presenciamos en primera instancia, con elementos inéditos en la toma de contactos principal con la historia de Talion y Celebrimbor. El coto de caza se ha abierto en Mordor y tiene muy claros cuáles son sus objetivos para esta nueva aventura.

Juan Montes


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Valoración final

Jugabilidad: La jugabilidad no cambia un ápice de lo que vimos en el título original. El Señor de la Caza mantiene la mecánica y los objetivos principales de La Tierra-Media: Sombras de Mordor, e incluso dispone de algunas novedades muy interesantes, como la posibilidad de controlar a los ghuls o las nuevas variantes de los caragors o los graugs. Estos pequeños detalles aportan dinamismo a la aventura, provocando una nueva experiencia que supone un excelente complemento para lo que ya conocíamos.

Duración: Al tratarse de un DLC cabe esperar que su duración sea bastante corta. Sabiendo que nos enfrentamos a unas tres o cuatro horas, como mucho, disfrutaremos sin lugar a dudas de esta nueva propuesta, aunque una vez hayamos derrotado a los cinco caudillos, el resto de posibilidades va decreciendo de manera notable, con lo que si somos diestros en combate, podemos acabar con esta expansión en un abrir y cerrar de ojos.

Gráficos: Los gráficos no se han modificado en absoluto, por lo que seguimos contando con la gran calidad que nos presentó Sombras de Mordor, al igual que las texturas y el diseño de los nuevos territorios, que son muy similares a lo visto anteriormente. El Señor de la Caza luce exactamente igual de espectacular que el juego completo. 

Sonido: El sonido es un elemento que está muy bien tratado, especialmente en cuanto a los elementos sonoros que nos rodean, que consiguen transmitir de manera excepcional lo que pretenden. Además, seguimos contando con el excelente doblaje de la aventura principal, con lo que la inmersión es completa e instantánea.

Conclusión:

Nos encontramos ante unas tres horas más de emoción paseando por las áridas tierras de Mordor, que nos sirve de placebo mientras Monolith piensa si ampliar el universo que tanto nos ha gustado. Las grandes posibilidades que ofrece, con sus novedades y elementos coleccionables, consiguen hacer de El Señor de la Caza un elemento imperdible para todo aquel que haya disfrutado jugando a La Tierra-Media: Sombras de Mordor, ya que su identidad es claramente identificable, reuniendo lo mejor del juego y aportando pinceladas que juegan en favor de su disfrute.
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Si te ha gustado, te gustará:

No te quedes sólo en el juego:

  • Una película: El Señor de los Anillos
  • Otra película: El Hobbit

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