Rincones oscuros

Llega a Wii una aventura envolvente y artística inspirada por el trabajo del Team Ico. Plataformas y puzles se dan la mano en un mundo de auténtica fantasía.

En el mundo de los videojuegos, al contrario que lo que acontece en el del cine, no se puede hablar de una serie de títulos “de autor” o de culto. Más que nada porque pocos lanzamientos podrían englobarse bajo estos calificativos. Pero,  no obstante, de vez en cuanto encontramos juegos cuyas experiencias ofrecen originalidad, ideas y ambientaciones capaces de sugerir algo más de lo habitual. Un claro ejemplo de esto podrían ser las obras del Team Ico –ICO y Shadow of the Colossus-, y algo parecido sucede con este nuevo título de Wii, La Torre de las Sombras, uno de esos juegos envolventes y únicos a partes iguales.

Sin mirar abajo

La Torre de las Sombras es, para entendernos, un juego de plataformas. Su mecánica resulta, de hecho, relativamente clásica y convencional. Nuestra meta no es otra que superar distintos escenarios mientras ascendemos a lo largo de los cincuenta niveles que componen una mágica y misteriosa torre. Pero lo que realmente resulta innovador en el título es cómo lo hacemos. En el juego somos un sombra, por lo que, en lugar de interactuar con los escenarios como tal, lo hacemos con sus respectivas sombras. Además de plataformas, el título también nos reta con frecuentes puzles, siempre relacionados con los escenarios.

¿Realmente somos una sombra? Así es. Sin ánimo de desvelar nada del argumento, en el juego representamos a un muchacho que ha perdido su condición física. Es precisamente para recuperarla y desvelar el misterio que se esconde en este lugar, la Torre, por lo que tenemos que llegar a lo más alto de ella.

No obstante, y a pesar de nuestra naturaleza insustancial, el juego basa parte de su atractivo en la interacción con los escenarios. No solo hay objetos en ellos que tenemos que recoger para poder continuar con la aventura, sino también ciertos elementos modificables. Es decir, que en ocasiones es necesario cambiar algo para que su sombra, a su vez, nos abra el camino.

Como es habitual en este tipo de títulos, la dificultad del juego tiene un carácter progresivo. A medida que ascendemos pisos de la torre, la cosa se va complicando y los puzles con los que nos retan los desarrolladores ganan en complejidad. Pero eso no es todo. En La Torre de las Sombras también hay momentos para la acción, encontrándonos de vez en cuando con enemigos -sombras también, claro- que no nos ponen las cosas nada fáciles. Por suerte contamos con una espada para defendernos. Además, cuantos más enemigos derrotamos más experiencia ganamos y más poderoso se vuelve nuestro personaje. De todas formas, los combates son menos frecuentes que los puzles y las plataformas, que a la postre es la verdadera esencia del juego.

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