Arqueología cooperativa

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Lara Croft, la arqueóloga más famosa del mundo de los videojuegos y un verdadero icono en su género, regresa con una nueva entrega que sirve de secuela al spin off Lara Croft and the Guardian of Light. Y, a pesar de alejarse de las aventuras a las que nos tiene acostumbrados, resulta de lo más divertida y pintoresca, además de aportar un toque diferente en clave cooperativa.

Con todas las miradas centradas en la polémica surgida por la exclusividad de Rise of the Tomb Raider, el mercado ha recibido un nuevo título protagonizado por la famosa arqueóloga Lara Croft. Tal vez ha pasado algo desapercibido por el protagonismo acaparado por su “hermana menor”, algo que definitivamente no hace justicia a lo que nos han presentado desde Square-Enix y Crystal Dynamics con Lara Croft and the Temple of Osiris. Una entrega que resulta realmente continuista con lo mostrado en Lara Croft and the Guardian of Light, aunque ofrece algunas novedades a nivel jugable muy divertidas a la par que atractivas.

En esta nueva aventura descubrimos cómo Lara forma equipo, cuyos miembros aportan una compañía realmente singular. Tras la búsqueda del poderoso y deseado bastón de Osiris, Lara y su nuevo compañero, el explorador Cartel Bell, llegan hasta Egipto, tratando de alcanzar el templo del dios Set. La ambición de Bell al encontrar el bastón, provoca que el malvado Seth despierte de su letargo, trayendo el caos al mundo para desgracia de nuestra heroína, que lo acepta con resignación, a pesar de quedar marcados por una terrible maldición. No obstante, junto a Set también acuden Horus e Isis, aunque estos en forma de aliados, que se unen a nuestra causa para detener los planes de su homónimo. Con esta propuesta cooperativa nos adentramos en Lara Croft and the Temple of Osiris, en su versión de PlayStation 4. Aquí os dejamos nuestro análisis con todas las sensaciones que nos ha dejado esta interesante propuesta de la señorita Croft.

Aunque suele ser poco habitual, uno de los grandes alicientes de este título es su modalidad cooperativa, que provoca que la aventura se disfrute exponencialmente dependiendo de los jugadores que nos acompañen, hasta un máximo de cuatro (uno por personaje, como es evidente), ya sea en partida local u online, ofreciendo grandes posibilidades para encontrar compañeros de exploración. No obstante, también es posible superar la campaña en solitario, aunque tras probar el multijugador resulta mucho más frío y “vacío” en su conjunto. En este aspecto, la multitud de posibilidades que ofrecen los cuatro personajes es realmente divertida y generosa, independientemente de quién decidamos escoger. De este modo, la dupla de arqueólogos formada por Lara y Carter son expertos en las armas de fuego, además del resto de cualidades que caracterizan a los exploradores, como la escalada o la agilidad. Por su parte, Horus e Isis disponen de ataques mágicos propios de Dioses, como un poderoso bastón con el que lanzar haces de luces, muy útiles para eliminar enemigos o activar mecanismos, e incluso para protegerse con un potente escudo.

Y a partir del conocimiento de todas estas habilidades es donde descubrimos el verdadero atractivo de Lara Croft and the Temple of Osiris. La propuesta es de lo más interesante, ya que dependiendo del número de jugadores que estén disponibles en la partida, los puzles variarán en consonancia de las habilidades que pueda utilizar cada uno de ellos. Así, la perfecta armonía de Lara con sus compañeros resulta definitiva de cara a vencer un combate o resolver un puzle con éxito, algo que nos puede aportar grandes momentos de diversión mientras tratamos de compenetrarnos con nuestros aliados en nuestro periplo por el templo. 

Centrando un par de líneas en este aspecto controlando únicamente a Lara, se pierde este innegable atractivo en el entretenimiento. Los puzles son mucho más sencillos, al poseer la arqueóloga todas las habilidades necesarias para poder avanzar, con lo que la experiencia es mucho más simple y lógica que si debemos depender de la acción y cooperación con otros usuarios, algo que provoca que el juego pierda fuerza en su conjunto. No obstante, es realmente admirable el trabajo realizado de cara a buscar la mejor experiencia con el constante cambio de elementos que se presencian en todas las zonas del templo en consonancia con el número de jugadores.

Y más allá de la propuesta que nos presenta el juego a través de la cooperación, el traslado a la mecánica jugable es igualmente divertido y está cargado de acción. Si bien es cierto que tratándose de un título de la franquicia Tomb Raider, los enfrentamientos son menos intensos y numerosos que en sus entregas principales, pero desde luego no faltan los disparos y las explosiones, provocando un caos digno de una aventura con el apellido Croft, además de contar con batallas realmente originales y épicas contra los jefes finales de cada zona, con las que también habrá que hacer uso del ingenio. 

Y, por supuesto, hay que prestar atención a un más que interesante arsenal de armas, que oscila entre las clásicas pistolas que suele portar Lara, hasta fantásticos rifles de asalto, pasando por escopetas o ametralladoras. Todo ello sin mencionar los increíbles bastones de los que harán uso los personajes en determinados momentos, dependiendo de la situación en la que nos encontremos, ya que también hacen las veces de arma letal. Otro de los elementos principales son las bombas o minas, que colocaremos según nos convenga, para más tarde detonar desde un lugar seguro.

En detrimento de la mencionada potencia en las batallas predominan en mayor medida los puzles y acertijos para avanzar entre las diferentes tumbas que tenemos que asaltar para conseguir el objetivo de derrotar a Set, suponiendo así la columna vertebral en torno a la que gira el juego. Pero, además, también cuenta con un fuerte componente rolero. Esto se traduce en diferentes objetos útiles para mejorar los atributos de los personajes, que se dividen principalmente en anillos y amuletos. Estos objetos están calificados según su rareza y nos aportan grandes bonificaciones, aunque, por supuesto, conseguirlos no es tarea fácil; algunos de ellos están escondidos en cofres, que hay que abrir con otro de los elementos clave de Lara Croft and the Temple of Osiris: las gemas. Estas joyas preciosas están divididas a lo largo de todo el mapa y hacen las veces de dinero en el título. Con ellas además de conseguir abrir cofres, podemos alcanzar diversos objetivos con los que conseguir premios y así mejorar nuestro equipo. En total podemos equipar cuatro tipos de armas, dos anillos y un único amuleto, por lo que es clave elegir bien dependiendo de la batalla que afrontemos.

En lo referente al apartado técnico no se puede afirmar que suponga una revolución, aunque sí que está bastante cuidado. Salvando las distancias, no queda muy mal parado respecto a la última entrega de Tomb Raider que hemos podido ver, teniendo en cuenta que es un título de temática más minimalista en este aspecto. Aun así, los 1080p de resolución le aportan un alto grado de nitidez y la iluminación está especialmente cuidada, por lo que los escenarios y el diseño de los personajes consiguen una gran ambientación egipcia que se respira en cada rincón del templo de Osiris. Una vez en acción, el juego se luce gráficamente de manera más notable que en las imágenes estáticas, aunque las expresiones faciales de nuestros personajes brillan por su ausencia; sin embargo, el resto de las animaciones son sencillamente fantásticas. Además, la vista isométrica otorga un punto muy característico que nos permite observar el entorno con más facilidad y profundidad, aunque en este aspecto la ubicación de la cámara resulta molesta en determinados momentos de la acción.

En lo referente al apartado sonoro, a pesar de que los diálogos son bastantes escasos, el doblaje a nuestro idioma está tratado con un gran acierto, con voces que encajan a la perfección con cada uno de los personajes protagonistas. El resto de efectos cumplen de manera notable con su función y nos trasladan una gran representación de lo que nos quieren mostrar. 

Por lo tanto, nos encontramos ante un juego en el que recuperamos a la Lara Croft más clásica, con una aventura que le viene como anillo al dedo a su imagen, que choca con la chica frágil y el estilo renovado que presenciamos en su reboot. Volver a jugar con la arqueóloga, siendo fiel a su estilo, es todo un acierto de cara a los más nostálgicos. Es cierto que Lara Croft and the Temple of Osiris no aporta una experiencia completamente revolucionaria, aunque el trabajo en el terreno cooperativo es sencillamente perfecto. El juego es muy divertido, más si es en compañía, y aunque pueda parecer un poco plano, resulta de lo más ameno y variado para poder disfrutar del asalto a las tumbas con un estilo de lo más arcade. 

Juan Montes


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Valoración final

Jugabilidad: Una propuesta cooperativa con la esencia clásica de los títulos de Tomb Raider avalan a Lara Croft and the Temple of Osiris. La utilización de sus cuatro personajes llega a ser vital a la hora de resolver puzles y esquivar trampas, lo que aporta grandes dotes a la jugabilidad, aunque también se puede disfrutar en solitario. Elementos desbloqueables y coleccionables, junto a una personalización del equipo más que amplia para un título de estas características, aportan grandes dosis de entretenimiento mientras exploramos el templo de Osiris.

Duración: Tal vez sea su punto más débil, ya que la campaña principal, siendo un poco curiosos en las tareas de exploración, puede alcanzar, con suerte, las 10 horas. No obstante, al disponer de diversas tumbas con retos repletos de puzles y otros elementos desbloqueables, la experiencia se puede aumentar de manera notable, aunque tampoco esperéis un juego que os aporte las cuarenta horas de rigor.

Gráficos: No es su elemento más destacable, pero eso no significa que sea algo negativo. Gráficamente, Lara Croft and the Temple of Osiris es más que aceptable, ya que sus texturas y diseños están bien realizados y contrastan muy bien con un gran uso de la iluminación, mientras que los modelados de los personajes son fantástico. No obstante, sentimos esa sensación constante de que el título podría haberse aprovechado más en este aspecto.

Sonido: El sonido es un elemento que está muy bien tratado, especialmente en cuanto a los elementos sonoros que nos rodean, que consiguen transmitir de manera excepcional lo que pretenden. Además, el doblaje al español está realizado con un gran acierto, ya que cada personaje adquiere un gran signo de identidad a través de sus voces, las cuales nos hubiera gustado escuchar más.

Conclusión:

En definitiva, Lara Croft and the Temple of Osiris es una excelente continuación para Guardian of Light. Su piedra angular, situada en su componente cooperativo, aporta frescura en relación a estrategias y posibilidades en la jugabilidad al respecto de los combates o la resolución de puzles. Al igual que el hecho de recuperar a la Lara Croft más clásica, aunque la nueva nos sigue encantando, que consigue transmitirnos nostalgia y dinamismo. A pesar de su corta duración, el título cuenta con los elementos necesarios para poder disfrutarlo de manera gratificante, situándose en un lugar privilegiado entre las aventuras protagonizadas por este personaje tan icónico. ¡A asaltar tumbas se ha dicho!
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Una película: Tomb Raider

Otra película: Indiana Jones y el templo maldito

 

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